LA MASACRE DE FOCAS SACA LOS VERDADEROS COLORES A CANADÁ

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    La unica  cosa buena  de la caza  de focas de  la Costa Este es            ésta: es la prueba que los canadienses somos ipócritas.

 

   Incluso  ante la  mirada  horrorizada del  resto del  mundo, seguimos    dándonos palmaditas en el hombro por ser gente genial.

   Nos   proclamamos  los  luchadores  mundiales  de  la  paz  ¡Nosotros inventamos el hokey”.  Somos el  país natal de  Shania Twain, ¡siempre  que ésta  se decida  a dejar su chalet en Suiza!. Y (oh, que na se nos olvide)  somos  el país que  permite  a los hombres  aporrear  hasta  la  muerte  a animales indefensos ¡Viva Canadá! como país, últimamente hemos sido bastante ampliosos con nosotros mismos. Nos gusta adoptar esta actitud desdeñosa hacia nuestro vecino del sur, que parece (curiosamente) hosada en nuestra posición ante la violencia. Que somos una nación muy amable y gentil de consumidores occidentales.

Padría pensarme que podemos vivir de rentas tranquilamente con darnos por instalados en ese Standar, añadiendo nuestra reputación (que languidece) de luchadores mundiales por la paz. De ahí nuestra aureola, más brillante que ninguna.

O, como mínimo, hacer extensiva muestra amabilidad y comprensión a nuestra propia casa. Mientras sigue sin resolverse el problema de los sin-techo, el SARS parece un dragón dormido, y no podemos discutir sobre el aborto sin que la gente lo convierta en una gurra religiosa, podría creerse que lo menos que podemos hacer es ser amable con los animales.

Bueno, no. Porque ya se sabe, los animales no botan. Y eso es muy malo, porque como hay muchos focas que viven cerca de Quebec y zonas costeras, podrían muy bien recibir algún dinero en ayudas. O, si esto falla, podrían reinvidicar que está amenazando su cultura de focas (incluyendo el aporreo) y conseguir subvenciones federales a las artes, y contractar actores de Toronto para que fueran a actuar sobre los témpanos. Los que manejan las porras rosseguro que no notarán la diferencia hasta que las focas empezaran a preguntar por el Starbucks y la Revista Now.

Es mucho más fácil autorizar una cacería allí lejos que asumir responsabilidades.

Tambián es más fácil que enfrentarse  la verdad: La industria pesquera está muerta. El estilo de vida pesquero se acabó (si no ahora, lo hará en 20 años). Y el gobierno, en vez de invertir más en programas de reciclaje, elige simplemente exterminar cualquier rivalidad natural, por el producto. Mantiene la ilusión mediante una porra ensangrentada.

Despelleja animales que están todavia vivos. Porque, ya se sabe, es lo correcto. O al menos eso es lo que nos seguimos diciendo a nosotros mismos por encima del grito del dolor y del terror pero una vez que las focas hayan sido masacradas hasta niveles más “manejables” ¡quién será el siguiente? ¿Recibirá instrucciones la Marina Canadiense para dedicarse a la pesca de ballenas? ¿se autorizarán mareas negras provocadas para reducir la población de aves marinas? ¿Y nos limitaremos los canadienses a quedarnos sentados, asintiendo con la cabeza, alargando la mano para coger el mando a distancia de la tele? Probablemente.

¿Porqué cambiar ahora?

¿un país amante de la paz, compasivo? seguro que lo somos.

Si quiere pruebas, las encontrará tiradas sobre los témpanos de hielo, ensangrentados y gritando, temblando ante el crujido del siguiente golpe de bate.

SEAN TWIT, “London Free Press”, 19.04.05                                                                                                                                              (Sean Twit es colunnista semanal del London Free Press)

Jaume Satorra

 

 

Una respuesta

  1. K MALDITOS HIJO DE PÈRRA POR K LA SMATAN DEJENLAS K VIVAN POR K LES HACEN ESO POR DIOS DEJENLASK INPORTA K SEA SU NIVEL DE ESPESIE GRNDE DEJENLAS POR K LAS MATAN HACI MATENLAS PERO NO TAN FEO POR PIEDAD DEJENLAS

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