Gussing, el pueblo Austríaco genera toda la energía que nacesita con fuentes renovables

Ecoticias.com   (Enviado por: ECOticias.com) , 19/02/09, 12:19 h
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A principios de los años noventa, decidieron dejar a un lado los combustibles fósiles, llegados de fuera, y empezar a generar energía con recursos propios y renovables. De esta manera, además de ahorrar y reducir emisiones, el dinero se reinvierte en casa y activa la economía de la comarca.

Güssing es un pueblo de unos 4.000 habitantes, capital de la comarca del mismo nombre, donde viven cerca de 30.000 personas. Situado al oeste de Austria, cerca de la frontera húngara, en los últimos veinte años ha pasado de ser una zona subdesarrollada a convertirse en el modelo de referencia europeo para la producción local de energía y el crecimiento económico que se deriva de este sector.

 

En 1988, Güssing era una de las áreas más pobres de Austria. No tenía ningún tipo de industria ni actividad comercial que proporcionase trabajo estable, más allá de una agricultura básica de maíz, girasoles y madera. La mayoría de la población iba a trabajar a otras ciudades (Viena, sobre todo), y las tasas de emigración eran muy elevadas. Tampoco había ninguna infraestructura que facilitara las comunicaciones: ni tren, ni autovía. Con estas condiciones, la región tenía graves problemas para pagar los cerca de seis millones de euros anuales de combustible que utilizaban para tener electricidad y calefacción.

 

Pero a principios de los años noventa, decidieron poner fin a esta situación. Tenían que dejar de lado los combustibles fósiles, llegados de fuera, y empezar a generar energía con recursos propios y renovables. De esta manera, además de ahorrar y reducir emisiones, el dinero se reinvertiría en casa y activaría la economía de la comarca. De entrada, se revisaron todos los edificios públicos para optimizar el uso de energía, y consiguieron reducir el consumo un 50%. Después, prohibieron el uso de energía proveniente del gas y del petróleo de importación. Actualmente, y desde el año 2001, generan toda la energía que necesitan, allí mismo y con fuentes renovables. Y aún les sobra para venderla a las regiones vecinas.

 

Generación de energía local

 

Actualmente en Güssing hay 35 plantas de producción energética, que crean una red coordinada por la ökoEnergieland y el Centro Europeo de Energías Renovables, financiados por la Unión Europea. Güssing fue la primera zona europea en dejar de depender de la energía exterior, y se ha convertido en el espacio de experimentación de referencia en la generación de energía local, con el objetivo de encontrar los modelos más adecuados que puedan aplicarse a otros lugares europeos.

 

En una primera etapa, en la década de los 90, se centraron en la producción de calefacción por distritos -la primera planta generadora abastecía tan sólo a 27 viviendas- a partir de la biomasa, y también en hacer biodiesel de colza. A partir del año 2000 se empezó a producir electricidad a partir de la biomasa, y a investigar las posibilidades de la gasificación. También se expandieron las estaciones de energía eólica y la solar, tanto con finalidad térmica como también, últimamente, fotovoltaica.

 

Con todo ello, no sólo han dejado de depender de las importaciones de combustibles, con el ahorro directo que esto representa, sino que actualmente tienen unos excedentes de producción que generan beneficios millonarios, que se vuelven a invertir para seguir investigando las posibilidades de las energías renovables.

 

Los combustibles sintéticos: ¿la energía del futuro?

 

La Unión Europea, como sabemos, está buscando soluciones para reducir la dependencia que tenemos del gas natural y del petróleo de importación. A pesar del incremento reciente de fuentes energéticas alternativas, se calcula que para el año 2020 habrá casi el doble de vehículos que ahora en el continente, y es previsible que continúen necesitando combustibles líquidos. Las dudas sobre la eficiencia en la producción y la calidad del biodiesel y el bioetanol -y la controversia sobre su efecto en los precios de los alimentos- han llevado a investigar nuevas alternativas.

 

Y es Güssing donde se está trabajando en una nueva línea: los combustibles sintéticos a partir de la gasificación. Se trata de conseguir productos similares a los derivados del carbón, el petróleo y el gas natural mediante la gasificación de la biomasa. El resultado es un gas que puede ser distribuido por la red de gas natural, o que se puede utilizar para generar calor y electricidad. Incluso se puede hacer combustible líquido, diesel. Las pruebas que se están haciendo, en las que se gasifican plantas enteras o sólo los restos vegetales agrícolas y forestales, indican que son cuatro veces más eficientes que los biocombustibles.

 

Grandes compañías como Shell, Volkswagen y Mercedes también están investigando en esta línea, con la construcción de centrales de grandes dimensiones, donde han conseguido una eficiencia del 40%. En Güssing, sin embargo, la experiencia se hace a escala local, para cubrir las necesidades propias, y han llegado a una eficiencia del 85%. Y los expertos están convencidos de que a mediados de la próxima década, estos combustibles sintéticos desplazarán los’ bio’.

 

Crecimiento económico

 

Desde el nacimiento de esta ‘revolución energética’, en Güssing se han instalado varios institutos de investigación, que pueden experimentar y participar en las plantas piloto -pero en pleno funcionamiento- que se han ido creando en la comarca, y también empresas privadas de este sector.

 

Las plantas energéticas, además, ofrecen visitas guiadas y explicativas, a las que acuden técnicos de toda Europa para tratar de encontrar las soluciones energéticas más adecuadas a sus comarcas o regiones. Esto ha generado una especie de ‘turismo ecológico de negocios’, por el que la región recibe más de 50.000 visitas al año, con beneficios directos para la economía local.

 

Además, toda esta energía de producción local es más barata que la de otras zonas del país, y esto ha atraído a industrias de alto consumo energético, como fabricantes de parquet y tratamientos de madera, que se han trasladado a la comarca. Todo ello ha favorecido la llegada de una cincuentena de empresas, y la creación de más de un millar de puestos de trabajo para una población total que no llega a las treinta mil personas.

 

Gracias a todo esto, la región ha pasado de no tener, aparentemente, recursos para afrontar un panorama de pobreza y despoblación creciente, a ser un punto de atracción de nuevos profesionales y emprendedores, con un alto nivel de ingresos y una calidad de vida excelente, reconocida con diversos premios.

 

fuente: Anna Boluda – www.sostenible.cat

 

Jaume Satorra

 

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