Pesca de atún en Turquía: un suicidio pactado

Karaburun, Turquía – El gobierno turco ha establecido su propio límite de captura para el atún rojo del Mediterráneo en peligro de extinción, en un total desprecio a las cuotas acordadas internacionalmente y el asesoramiento científico.


El actual plan de gestión para el atún rojo ya es muy malo. Al presionar a los políticos para que hagan caso omiso de las advertencias de los científicos, la industria mediterránea del atún ha creado un pacto de suicidio, no un plan de gestión. Ahora Turquía le está diciendo a su flota oficial que pesque todo lo que pueda antes de que todo se termine. Y para sumar  al absurdo, todavía resta considerar la pesca ilegal – y Turquía ya lleva pescados con un desembarco ilegal, entre 5 y 10 toneladas de atunes rojos jóvenes en el puerto turco de Karaburun. Y la temporada de pesca de atún rojo de este año recién empieza.

Turquía actualmente opera la mayor flota mediterránea de pesca de atún rojo, una especie económica y ecológicamente valiosa frente al inminente colapso que resultará de la sobrepesca. El atún rojo del Norte ha sido durante mucho tiempo una parte importante de la economía del Mediterráneo y su estilo de vida. En la antigua Roma, el salado y la pesca del atún rojo eran dos de las más estables industrias del imperio. Hoy en día, prácticamente todo el atún rojo se exporta a Japón, y ha generado grandes beneficios en la última década. Esto ha alimentadouna industria que no se preocupa por el futuro de una especie que se ha reducido a niveles críticos, y pone en riesgo su propio futuro y los de cientos de pescadores.

Una vergüenza internacional

La gestión del atún rojo se ha encomendado a la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (CICAA), una organización intergubernamental de la que la Unión Europea es un miembro activo e influyente. En septiembre de 2008, una revisión independiente de los resultados de la CICAA señaló que la gestión de la actividad pesquera de atún rojo en el Mediterráneo fue “vista ampliamente como una vergüenza internacional”. El gobierno turco se opuso a la cuota de atún rojo que se acordó en la última reunión de ICCAT, el último noviembre.

El último adiós

Junto con las cuotas de ICCAT, el tamaño mínimo de desembarco legal se ha fijado en 30 kg para permitir al menos un ciclo de reproducción antes de cualquier captura. Pero capturas por debajo de este límite se han informado recientemente por medios de comunicación italianos y turcos. Haciendo caso omiso a los límites de las cuotas internacionales, Turquía pondrá fin al negocio del atún muy pronto debido a la extinción comercial de la especie.

Desde 2006, los científicos han alertado sobre el estado de la población de atún rojo. Ellos advirtieron que no se debe pescar más allá de un máximo de 15.000 toneladas, y que hay que proteger a las zonas de desove de la especie durante los meses críticos de mayo y junio. Sin embargo, las zonas de desove son devastadas por las flotas industriales cada año y la captura actual se ha estimado en unas impactantes 61.100 toneladas en 2007el doble de la captura legal para ese año, y más de cuatro veces el nivel recomendado científicamente. Este año, el llamado «plan de recuperación” para la pesca de atún rojo permitirá legalmente la pesca de un 47 por ciento por encima del límite máximo sostenible.

Sin peces no hay futuro

Turquía, y todas las demás naciones  pesqueras, incluidos los países europeos, deben cancelar de inmediato la pesca de atún rojo hasta que la gestión sea conforme a las advertencias de los científicos, la pesca haya disminuido a niveles sostenibles y se hayan establecido reservas marinas para proteger a la cría de atún rojo.

Desde el 2006, Greenpeace Turquía ha recopilado numerosos casos de pesca ilegal en el Mediterráneo: pesca durante las temporadas de veda, capturas de atún por debajo de las medidas permitidas, uso ilegal de aviones de observación, buques pesqueros y granjas de atún sin licencia, transbordos no reglamentados, desembarcos ilegales y declaraciones falsas, sobrepesca no declarada y aumentos de la capacidad de la flota de pesca. El sector pesquero está completamente fuera de control y llevando al atún rojo a su extinción.

Greenpeace trabaja por la creación de una red de reservas marinas intocables que proteja el 40 por ciento de los océanos del mundo, como la solución a largo plazo a la sobrepesca de atún y otras especies, y la recuperación de un planeta sobreexplotado.

Publicado por Mariana Diaz Vaccaro

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