La falta de limpieza en los barrancos aviva el riesgo de incendios

Los Ayuntamientos y los vecinos reclaman actuaciones para evitar fuegos como el de Vall de Gallinera e inundaciones en el otoño

Un helicóptero intenta apagar las llamas del incendio RUBÉN CERVERA

03.08.09 -LA TORRE-DELEGACINES-ALICANTE

«El barranco está hecho un asco, lleno de cañas y sucio. Yo no sé quién tiene que limpiar, pero de lo que sí estoy segura es de que cualquier día tendremos una desgracia». Maribel Valverde no se refiere al de l’Horteta, en el que se propagaron las llamas que asediaron Torrent. Una situación parecida ocurre en la Vall de Gallinera; eso ocurría también en los barrancos de Benissa, limpiados recientemente para alivio del alcalde. La presencia de vegetación reseca en los cauces preocupa a vecinos y alcaldes de la Comunitat.

Las Administraciones parecen no llegar a ningún acuerdo sobre las competencias de los barrancos en materia de prevención. La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) asume su rol de mantenimiento de los cauces pero, como le obliga la Ley de Aguas, se limita a garantizar el paso del caudal.

Fuentes de este organismo mantienen que las competencias en materia de prevención de incendios están transferidas a las autonomías. Sin embargo, al consultar a la Conselleria de Medio Ambiente señalan que todavía no actúan en los cauces, a falta de llegar a un acuerdo con la CHJ en prevención.

El asunto adquiere tintes de relato de misterio al consultar a los Ayuntamientos: algunos afirman que conservan sus cauces tras pedir permiso al ente fluvial y otros, que el mismo organismo no les concede esa autorización.

En Benissa, el alcalde, Juan Bautista Roselló, se felicita porque la CHJ «por fin» haya actuado en los barrancos de Quisi, Pou d’Avall, Sant Jaume i Baladrar y Paratella. La primera autoridad reclamó más trabajos en este cauce y en el de Ferrandet, aunque se mostró conciliador después de que meses atrás haya exigido con firmeza estos trabajos.

Es el caso de Bétera, que quiere combatir desde hace dos años una plaga de cactus en el lecho del Carraixet. Este vegetal cobija a los conejos, que han proliferado más de lo normal y están causando estragos en los campos. «No nos dan permiso y el barranco está para arreglar. Hay tramos donde si lloviese o se produjese un incendio, ocurriría una desgracia», afirma el alcalde, José Manuel Aloy.

«Los vecinos nos lo piden, aunque no por escrito. Hay quien viene al Ayuntamiento alertando del peligro y hemos pedido que actúen. Hace unos días hubo un incendio prácticamente en el casco urbano. Por fortuna, los bomberos se hicieron rápidamente con él», afirmó Alberto Ros, concejal de Vilamarxant en referencia al barranco de Teulà.
En Paiporta también están que trinan pues, según fuentes municipales, solicitaron a la CHJ la limpieza del barranco pero han obtenido el silencio por respuesta. Por ello, y ante la cercanía de las fiestas, el Consistorio ha realizado una actuación de urgencia.
«No entiendo por qué en Torrent está sucio el barranco y en Catarroja y Picanya, limpio. Tiene que ocurrir alguna desgracia como el incendio del jueves 23 para que se actúe», manifestó Ernesto Mateu, presidente de la Asociación de Vecinos del Pantano. El mismo cauce, el de L’Horteta, estaba en mejor conservación a su paso por la casa de Alfredo López. «Yo bajo a limpiar todos los años. Si no lo hubiera hecho, el incendio habría afectado mi casa».
Labores
Ayuntamientos como el de Beniparrell realizan labores como esta, pero en todo su término. «El Servef nos envía cada año cinco operarios y alquilamos una máquina», indicó el alcalde Vicente Hernández.
En cambio, en Alzira el Ayuntamiento lamenta haber sido multado por parte de la CHJ por «adecentar» el barranco de Casella, que afecta a unas 80 edificaciones entre casetas de campo y chalés. «Tuvimos una reunión con el Comisario de Aguas y nos reafirmó que el dominio hidráulico no se puede tocar», indica Enrique Montalvá, concejal de Agricultura.
En Segorbe, la falta de limpieza de barrancos por parte de la CHJ representa un peligro añadido para la propagación de incendios. Así lo asegura el Consistorio, que ha solicitado «infructuosamente» en diversas ocasiones actuaciones.
En la provincia de Castellón, las zonas del interior son las que presentan peores condiciones en sus barrancos.
Tanto en el norte, en Els Ports, como en el sur, en Segorbe, barrancos importantes como la rambla Seca o la rambla Celumbres requieren de una actuación que, según los Ayuntamientos no acaba de llegar.
Y es que aunque las quejas son generalizadas, hay Ayuntamientos satisfechos con el mantenimiento de sus barrancos, como son el de Carcaixent, el de Navarrés o el de Anna.
Jaume Satorra
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