California en emergencia: El polvorín que puede hacer estallar a EEUU

Panorámica de la ciudad de Los Ángeles, la mayor aglomeración urbana de California.

La crisis recesiva con desempleo masivo que ya se expande por la mayoría de las regiones de la primera potencia imperial, azota con dureza extrema a California, el mayor Estado de la Unión, equivalente a la séptima economía mundial que ya afronta un cuadro potencial de huelgas y protestas sociales. En este escenario, California (por la importancia estratégica de su economía) conforma un primer módulo experimental de “ajuste salvaje” que amenaza con extenderse al resto de los Estados colapsados y con los números de sus economías en rojo.

Por:     Manuel Freytas/IAR Noticias b

Lo que parecía impensable hasta ahora, ya está sucediendo: Los ”ajustes salvajes”, que históricamente fueron exportados por el FMI (el gendarme financiero global) a los países subdesarrollados de Asia, África y América Latina, llegaron, como una extraña paradoja de la historia, a la primera potencia imperial.

Mientras la administración de Obama y las usinas financieras USA derraman todo tipo de teorías y de pronósticos ”esperanzadores” sobre una hipotética y ”pronta recuperación”, los números reales indican que (y mientras florece la especulación financiera en Wall Street) la primera economía imperial ha ingresado en un colapso generalizado de todas sus variables.

Curiosamente, y forzado por la debacle económica y un déficit fiscal histórico, el Imperio se ve obligado a aplicar sus propias recetas en casa para afrontar una crisis que ya ha derivado en crisis social de la mano de la desocupación y de los despidos laborales en masa que se suceden por todo el territorio estadounidense.

Del mismo modo que la crisis financiera obligó a romper con el ”libre mercado” (haciendo intervenir al Estado en el salvataje del capital privado), el colapso recesivo y el estallido del déficit fiscal obliga a la primera potencia a aplicar recortes en el gasto social de su propia población, que ya padece en carne propia el costo social del derrumbe de la economía.

El mismo Imperio que puso cuatro billones de dólares de los fondos del Estado (impuestos pagados por toda la sociedad) al servicio del salvataje de los bancos y empresas privadas quebradas por la crisis, hoy, en California como primer módulo experimental, se apresta a reducir los gastos destinados a los sectores más pobres y desprotegidos de la población estadounidense.

Insensible a los resultantes sociales de la crisis, la actual administración proyecta ”reducir” el gasto del Estado en programas y planes vitales para la supervivencia de las mayorías que sufren con mayor crudeza el impacto del colapso económico.

En este escenario, California, con un nivel de desocupación récord para todo el país, se configura como el primer laboratorio experimental de un ”ajuste salvaje” al más puro estilo de los aplicados en las periferias subdesarrolladas de Asia, África y América Latina.

El Congreso californiano aprobó el viernes, después de casi 20 horas de votación, un plan presupuestario que incluye recortes drásticos en programas sociales, diseñado para combatir un déficit calculado en más de 26 mil millones de dólares en los próximos dos años.

Los problemas del rojo fiscal de California, que detenta un desempleo del 11,6 por ciento (récord para EE.UU.), se profundizaron este año por los efectos de la recesión que golpea a Estados Unidos, dejando al borde de la quiebra al primer Estado de la Unión que por sí solo equivale a la séptima economía del mundo.

La importancia estratégica de California dentro de la primera economía imperial, radica en que es el mayor Estado del país por población (38 millones de habitantes) y por PIB(1,84 billones de dólares que supone el 13,3 por ciento de todo EE.UU, según datos de 2008). Si fuera un país independiente estaría entre las siete primeras potencias del mundo.

California (una región de México robada y anexada en 1848 por el naciente Imperio USA) cuenta con una población de 38 millones de habitantes y ocupa una superficie de 410 mil kilómetros cuadrados y se consolida como el estado más poblado de EE.UU. y el tercero con mayor extensión (después de Alaska y Texas).

Del total de la población de California, el 42,8 por ciento son blancos no hispanos, 35,9 por ciento son hispanos o latinos de cualquier raza, el 12,3 por ciento son asiáticos, y el 6,2 por ciento son negros o afroamericanos.

Este detalle adquiere relevancia especial, a la luz de otro dato: Más de 4 millones de californianos viven por debajo del nivel de pobreza.

Datos presentados por California Budget Project (CBP), una organización no lucrativa especializada en análisis para formulación de políticas, muestran que la cifra de californianos cuyos ingresos están por debajo del nivel de pobreza federal, subió cerca de 4,6 millones en 2007 (12,7 por ciento de la población).

tros datos oficiales del presente revelan que la tendencia a disminuir ingresos y aumentar los índices de pobreza continúan en 2009, y destacan cómo el nivel de desempleo de los últimos 20 meses fue aumentando hasta alcanzar un record respecto de los otros Estados federados.

El director del Bakersfield Homeless Center (Centro para Gente sin Hogar) en California señaló que se registró un aumento de familias sin techo que llegan a golpear sus puertas debido a la crisis económico-recesiva. ”El año pasado tuvimos un 34 por ciento de incremento en el número de familias sin techo y un 24 por ciento de alza de niños en la calle”, afirmó.

El paquete de ”ajuste salvaje” aprobado el viernes por el Congreso californiano, como lo califica la prensa norteamericana, consta de 31 leyes que impondrán profundos recortes en los gastos estatales y permitirá utilizar dinero de los gobiernos locales para balancear los libros del primer Estado de la Unión.

Un proyección anticipada del drástico recorte del gasto social aprobado prevé despidos y recortes de salarios a los empleados públicos, suspensiones laborales, vacaciones sin paga, planes de retiro anticipado, reducción de fondos para los jubilados, la educación y la salud pública, y recortes en los programas para paliar el hambre y la pobreza, que en California registra la tasa más elevada de EE.UU.

Entre los recortes previstos por el ”ajuste salvaje” se destacan unos mil 300 millones menos para el programa de salud para las familias pobres, así como unos 124 millones de dólares menos para el seguro de salud de más de 900 mil niños de hogares con bajos ingresos.

Los legisladores argumentaron las medidas extremas debido a que el Estado californiano registra un desempleo de dos dígitos que ha reducido la recaudación en concepto de impuestos sobre ingresos personales, la principal fuente de dinero en lo que al sistema impositivo se refiere.

La tasa de desempleo en California fue del 11,6 por ciento en junio, un alza del 7,1 por ciento frente al mismo período de 2008.

The New York Times señaló el miércoles que en California y otros tantos Estados, ”a cada una de cinco personas le gustaría trabajar jornadas completas pero no puede”.

La tasa oficial de desempleo en todo EE.UU. es de 9,5 por ciento, pero, según el Times, no incluye a aquellos que se han dado por vencido y han cesado de buscar trabajo y a los que se han visto obligados a reducir sus horas de trabajo.

De acuerdo con este panorama, si a estos desocupados y sub-ocupados se les incluyera en las estadísticas oficiales, la verdadera tasa de desempleo en California, afirma el Times, llegaría al 20.3%.

De acuerdo con el influyente diario neoyorquino, en el Estado de Oregon, la tasa rondaría el 23,5 por ciento, en Michigan y Rhode Island, el 21,5 por ciento, y en Carolina del Sur, el 20,5 por ciento. La cifra en Tennessee sería un poco menos del 20 por ciento, igual que en Nevada y otros Estados que ”han dependido enormemente de la manufactura y la industria de la vivienda”.

Por su parte, el Centro para los Estudios del Mercado de Mano de Obra (Labor Market Studies) en la Universidad Northeastern en Boston pone la tasa actual de desempleo en 18,2 por ciento, por encima de las cifras oficiales.

John Williams, de la organización Shadow Government Statistics sitúa la tasa del ”desempleo alternativo” en 20,6 por ciento. Otros analistas estadounidenses calculan que la cifra de la desocupación real se sitúa en el 18,7 por ciento.

De acuerdo con David Rosenberg, ex jefe de economía de EE.UU. de Merrill Lynch: ”Las cifras oficiales relacionadas con los desempleados se han duplicado durante la recesión hasta alcanzar los 14 millones, y si se toma en cuenta toda la flojera que existe en el mercado de mano de obra, las cifras no oficiales llegan a casi 30 millones, lo cual significa otro récord”.

En el estado de Texas, que tiene el mayor porcentaje de personas no aseguradas, aproximadamente 866 mil personas perderán la cobertura de seguro médico.

En Florida, más de tres mil 500 personas a la semana están perdiendo la cobertura médica, en Nueva York, dos mil 500, en Illinois y Georgia, mil 600, en Nueva Jersey mil 200, y en Michigan, algo más de mil personas a la semana.

En este escenario, California, con un nivel de desocupación récord respecto a todo el país, ya se presenta como un polvorín social a punto de estallar en el escenario global de la crisis recesiva estadounidense.

La organización social Families USA estima que en el período enero, 2008 y diciembre, 2000, unas 995 mil personas en el estado de California, perderán su seguro médico.

California no pudo escapar al estallido de la burbuja inmobiliaria en EE.UU. que comenzó en 2006 y, desde el pico más alto hasta marzo de 2009, los precios cayeron un 27,4 por ciento, según los informes oficiales, que indican que este descenso es el más pronunciado de todo el país. La debacle de la construcción (tanto residencial como terciaria) llevó a California a la mayor recesión desde la Gran Depresión.

El malestar social que generan la desocupación creciente y el deterioro de las condiciones salariales, así como el achicamiento de la capacidad de consumo, alimenta y exacerba el estado de frustración colectiva, provoca pérdida de confianza en los funcionarios y alienta las huelgas y protestas sociales que ya se ciernen como una amenaza en el primer Estado de la Unión.

El nuevo presupuesto aprobado el viernes proyecta menos gastos en educación, seguridad, prisiones, parques, salud y otros servicios, lo cual genera malestar ciudadano, señala un artículo del diario USA Today.

Según informaba la prensa estadounidense este fin de semana, ciudades y condados del Estado norteamericano más poblado ya presentan crecientes protestas por los recortes sociales previstos para paliar el déficit fiscal que azota con dureza extrema su economía.

De acuerdo con el diario USA Today, las expresiones de rechazo al ”ajuste salvaje” ya alcanzan a varios alcaldes que tampoco aprueban la supresión de fondos municipales en aras de lidiar con más de 26 mil millones de dólares de déficit.

Antonio Villaraigosa, alcalde de la Ciudad de los Ángeles, advirtió que su comunidad va a luchar contra los recortes, mientras acompañaba a cientos de policías movilizados para protestar contra los recortes de recursos a la seguridad pública.

Por su parte, el alcalde de Santa Ana, Miguel Pulido, calificó de robo de alto nivel la componenda entre parlamentarios y el gobernador Arnold Schwarzenegger.

El diario La Opinión señala que, ante la magnitud y el alcance de los recortes sociales, se preparan movilizaciones sindicales y concentraciones de organizaciones frente al Congreso de California, ubicado en Sacramento.

Las señales son claras: La crisis financiera ya devino en recesión y amenaza (por efecto de la desocupación masiva) en convertirse en una crisis social de difícil pronóstico en EE.UU.

La crisis social (consecuencia de la caída del consumo y los despidos laborales) se perfila como un emergente de la crisis recesiva- laboral que detonó escalonadamente como consecuencia de la crisis financiera en EE.UU.

‘El mercado laboral de Estados Unidos tiene un desempeño aún peor que el de la economía en general, lo que causa temores dentro y fuera del gobierno de que el resultado podría ser el de una recuperación sin empleos incluso cuando termine la recesión”, señalaba la semana pasada The Wall Street Journal.

Salvar a los ricos y hundir a los pobres

Como contrapartida de los ”ajustes salvajes” (con partida experimental en California) que se avecinan, el Estado USA (con dinero de los impuestos pagados por toda la sociedad) ya utilizó cuatro billones de dólares destinados al rescate de las entidades y bancos quebrados por la crisis financiera recesiva.

En abril, la Comisión de Supervisión del Congreso de EE.UU, encargada de evaluar los progresos del plan de rescate financiero aprobado en octubre de 2008, consignó que el total de las ”ayudas”, préstamos y garantías proporcionadas hasta la fecha a los bancos y empresas quebradas superaban los US$ 4 billones (unos tres billones de euros).

La Unión Europea (el complemento del Imperio USA) por su parte difundió en abril un informe según el cual desde septiembre de 2008 concretó más de 50 medidas nacionales para estabilizar el sistema financiero por un valor total de cuatro billones e dólares (unos 3 billones de euros).

A esta suma sideral combinada de ocho billones de dólares (aproximadamente un 30 por ciento del PIB juntos de EEUU y la Unión Europea) habría que agregar otros US$ 3 billones que -según los especialistas de Wall Street- tendrán que desembolsar en el corto plazo para reforzar la compra de ”activos tóxicos” (papeles financieros quebrados) cuya cifra final a precio de mercado podría superar los PBI juntos de EEUU y la Unión Europea.

Algunos especialistas estiman que la restitución de los fondos faltantes para restituir la ”normalidad” al sistema financiero privado imperial USA-UE, y la suma a ser empleada para salvar de la quiebra a las empresas del sector industrial y comercial podrían superar los US$ 45 billones.

Para tener una idea de esta cifra, hay que puntualizar que todo el PBI mundial es de aproximadamente 65 billones de dólares.

No obstante, y a pesar de que se trata de un desembolso sin precedentes en la historia moderna de fondos públicos para salvar al sistema capitalista privado de la quiebra, los ”rescates” USA-UE no han tenido hasta ahora ningún resultado para solucionar la crisis financiera que, como efecto más inmediato, contrae el crédito, desacelera la economía y el consumo, e impacta en la economía real con quiebras generalizadas de empresas y despidos masivos de trabajadores.

Se trata, en suma, de una ”socialización de las pérdidas” para subsidiar un ”nuevo ciclo de ganancias privadas” con el Estado como herramienta de ejecución, mediante el cual los megaconsorcios más fuertes (los ganadores de la crisis) se degluten a los más débiles generando un nuevo proceso de reestructuración y concentración del sistema capitalista.

Pero este empleo de fondos públicos para salvar al capitalismo privado provenientes de los impuestos pagados por toda la sociedad, hasta ahora sólo ha conseguido agravar la crisis paralela que desató en la economía real tanto de EE.UU. como de Europa, y que ya se expande como un virus por la periferia del mundo emergente o subdesarrollado.

Y la crisis, como ya es histórico en el sistema capitalista, va a caer sobre los hombros de los sectores más vulnerables de la sociedad, tanto de los países centrales como de las naciones emergentes o subdesarrolladas que la van a subsidiar a través de las cargas impositivas de sus salarios y de los productos que consumen.

Mientras los Estados imperiales USA-UE financian con dinero público el rescate de sus sistema de explotación capitalista privado, la crisis impacta fundamentalmente en el eslabón más débil de la sociedad mundial: Los 3 mil millones de pobres (incluidos 963 millones de hambrientos) y 190 millones de desempleados, registrados en situación precaria antes del colapso financiero en las metrópolis imperialistas.

Sin techo en Sacramento

Como ya está sucediendo en California, en los países centrales, y mientras sus Estados ”salvan” al capitalismo privado, las grandes víctimas son los sectores más vulnerables de la sociedad, que pagan impuestos a través de sus salarios, y la masa de trabajadores despedidos que van a alimentar la base de la crisis social que se vislumbra en los países más pobres de la periferia europea.

De acuerdo a la OIT, en 2009 unas 50 millones de personas en todo el mundo podrían perder sus trabajos debido a la crisis económica.

Según informaba el organismo internacional en abril, la crisis ya dejó solamente en EE.UU. a 3 millones 600 mil trabajadores en la calle, mientras se estima que para fines de 2009 se habrán perdido 50 millones de empleos en el mundo a causa del colapso recesivo global.

Pero este panorama con los resultantes sociales de la crisis, no parece influir en la voluntad de los líderes y gobernantes de las potencias imperiales USA-UE que -en vez de reactivar la producción y el empleo- ya llevan utilizados ocho billones de dólares para salvar al sistema financiero sionista que depredó y quebró a la economía mundial con la ”burbuja financiera”.

Insensibles a los resultantes sociales de la crisis (más pobreza y desempleo a escala masiva que afecta a los sectores más vulnerables de la sociedad mundial), el sistema capitalista sionista que hegemoniza el control de la dupla imperial USA-UE solo está interesado en ”salvarse a sí mismo” indiferente a los estallidos sociales que se avecinan.

Y en este escenario, California ya conforma un primer módulo experimental de lo que le espera a las mayorías desposeídas, tanto de los países centrales como de la periferia subdesarrollada y emergente de Asia, África y América Latina.

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gLos primeros submarinos de esta clase, equipados con sofisticados sistemas de navegación y combate, fueron suministrados a Israel por Alemania en los años noventa, dos de ellos como regal

Por:     Manlio Dinucci
::Global Research/ il manifesto

El Dolphin emergió del agua frente a los bañistas en Eilat, el puerto israelí en el Golfo de Aqaba en el Mar Rojo. No se trataba de un mamífero marino sin de un Dolphin, uno de los submarinos israelíes armados con misiles nucleares. Aunque la noticia hizo sensación, en realidad no es un misterio que los Dolphin cruzan de un lado al otro por el Mar Rojo para mantener a Irán en sus puntos de mira. Escribí al respecto hace siete años en ‘il manifesto’ (5 de abril de 2002). Los primeros submarinos de esta clase, equipados con sofisticados sistemas de navegación y combate, fueron suministrados a Israel por Alemania en los años noventa, dos de ellos como regalo. A pedido de Israel, aparte de los seis lanzatorpedos de 533 milímetros adecuados para misiles crucero de corto alcance, todos los submarinos tienen cuatro tubos adicionales de 659 milímetros para lanzar misiles crucero nucleares de largo alcance: los Popeye Turbos, que pueden alcanzar objetivos a hasta mil 500 kilómetros de distancia. Esos misiles son derivados de versiones estadounidenses y fueron fabricados en conjunto por la firma israelí Rafael y Lockheed-Martin en una versión aerotransportada.

En 2010 dos nuevos submarinos para ataques nucleares se sumarán a los tres actuales, también desde Alemania. Fueron construidos en los astilleros Howaldtswerke-Deutsche Werft AG a un coste de mil 270 millones de dólares, de los cuales el gobierno alemán financió un tercio. El Jerusalem Post confirma que también los dos nuevos, del tipo U-212, fueron construidos según “especificaciones israelíes”: son más rápidos (20 nudos), tienen un campo de acción más amplio (cuatro mil 500 kilómetros), y son más silenciosos, lo que les permite acercarse a los objetivos sin ser identificados.

Según expertos militares uno de los tres Dolphin entregados por Alemania patrulla el Mar Rojo y el Golfo Pérsico, el segundo está desplegado en el Mediterráneo, mientras el tercero es mantenido en reserva. Con la integración de otros dos, la cantidad de los que navegan, listos para lanzar un ataque nuclear, se ha prácticamente duplicado. Y esto es sólo una parte del poder nuclear de Israel, calculado en entre 200 y 400 ojivas, el equivalente a casi cuatro mil bombas del tipo Hiroshima, y cuyos vectores incluyen sobre trescientos F-16 y F-15 cazas bombarderos estadounidenses y unos cincuenta misiles balísticos Jerichó II sobre ramplas móviles de lanzamiento. Estas y otras armas nucleares están listas para ser lanzadas a toda hora.

El gobierno israelí, que rechaza el Tratado de No-Proliferación, no admite la posesión de armas nucleares (cuya existencia es reconocida por la Agencia Internacional de Energía Atómica), pero deja que se piense que las tiene y que puede utilizarlas. Esto explica el motivo por el cual el Dolphin apareció ante los ojos de los bañistas en Eilat y el Jerusalem Post publicó la noticia de que había pasado por el Canal de Suez de vuelta de maniobras en el Mar Rojo. Como explica el propio Jerusalem Post: “Es una señal a Irán.” En otras palabras, una manera de dejar en claro a Irán y a otros países en la región, que no poseen armas nucleares, que Israel sí las tiene y está listo a utilizarlas

Otra “señal de advertencia a Irán” es la noticia, publicada por el diario israelí Haaretz, de que ayer dos barcos de guerra israelíes, el Hanit y el Eilat, pasaron por el Canal de Suez hacia el Mar Rojo. El Hanit ya había transitado en junio junto con el Dolphin. Eso parece indicar un acuerdo israelí-egipcio contra Irán. Las propias fuentes israelíes hablan de un “cambio de política” que permitiría que unidades navales transiten libremente por el Canal. Fue confirmado por el ministro de exteriores egipcio Ahmed Aboul Gheit, quien definió el uso del Canal de Suez por Israel como “legítimo”, porque fue aprobado formalmente por “un acuerdo entre el Cairo y Jerusalén”. Consecuentemente, ahora hay un vínculo estratégico más estrecho entre el Mediterráneo, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico.

Y mientras Israel practica para un ataque nuclear contra Irán, los dirigentes del G-8 (casi todos sustentadores activos del programa nuclear militar israelí) denuncian “los riesgos de proliferación debidos al programa nuclear de Irán” en documentos aprobados en L’Aquila en la cumbre del pasado 8 de julio “durante la cena”.

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El enfrentamiento desigual entre la sociedad civil y las fuerzas armadas de Honduras muestra una vez mas que los pueblos están indefensos ante los golpes de estado, los ejércitos sublevados o los gobiernos autoritarios. Un curso preventivo y de auto defensa pasa por la organización y el fortalecimiento de organizaciones de la sociedad civil y la solidaridad internacional, que actúen en momentos de crisis, que por su misma existencia desincentiven los apetitos violatorios de la democracia.

Por:     Observatorio Internacional de la Crisis

::Surysur

Dos hechos, tres escenarios, la respuesta, dos premisas, dos preguntas, dos consecuencias y cinco conclusione es las que llegan los doctores Wim Dierckxsens, Antonio Jarquin, Reinaldo Carcanholo, Paulo Campanario y Paulo Nakatani, quienes sostienen en esta investigación que una nueva fase de la batalla por América Latina ha comenzado y se debe librar en los mas diversos escenarios. Resaltan que el enfrentamiento desigual entre la sociedad civil y las fuerzas armadas de Honduras muestra una vez mas que los pueblos están indefensos ante los golpes de estado, los ejércitos sublevados o los gobiernos autoritarios y se preguntan si éste en realidad no fue un golpe de Estado contra el nuevo presidente estadounidense.

Hechos: Honduras

Con 7.5 millones de habitantes, uno de los países más pequeños y pobres de América Latina (60 % de pobreza), llamada ”Banana Republic” por el control absoluto que ejerció la ”United Fruit Company” de Estados Unidos. Base de lanzamiento de operaciones militares abiertas y encubiertas de Estados Unidos contra otros países, sede de la base militar ”Soto Cano” (Palmerola) (1)de este país, historia de golpes militares apoyados desde Estados Unidos.

Manuel Zelaya el presidente democráticamente electo, su casa asaltada por militares la madrugada del 28 de Junio 09, el presidente secuestrado por los militares, sacado violentamente en pijamas, montado en un avión, llevado a Costa Rica y dejado en la pista, se instala un gobierno de facto, cortan energía, comunicaciones, radio y televisión a la población, imponen restricciones a la libre movilización y demás libertades, la población desarmada se moviliza en oposición al golpe, el ejercito reprime, dispara, asesina o hiere a muchos ciudadanos en protesta pacífica y desarmados, múltiples violaciones de derechos humanos.

Mis  “delitos” dice el presidente derrocado:

a.- Proponer una consulta a la población sobre si desea agregar una urna en las próximas elecciones presidenciales y preguntar al pueblo si desea o no revisar la constitución de la República y

b.- Promover tímidas reformas sociales. A posteriori le acusan los golpistas de otros delitos que nunca presentaron como correspondía en el marco del estado de derecho de ese país. Los cómplices inmediatos, un grupo de políticos y ricos empresarios. El país paralizado por el movimiento popular, los golpistas aislados por la comunidad internacional.

Hechos: América Latina

Históricamente gobernada por dictaduras militares y golpes de estado dirigidos por los distintos gobiernos de Estados Unidos, en las últimas décadas evoluciona a la instalación de gobiernos democráticos, la mayoría progresistas con diferentes matices de izquierda, centro y derecha. Décadas de baños de sangre, torturas, asesinatos, escuadrones de la muerte, guerrillas y guerras quedan atrás ante los lentos avances democráticos y la instalación de gobiernos civiles. Los militares son enviados a sus cuarteles subordinados al mando de los civiles.

Tres escenarios:

1.- El golpe está limitado a Honduras y no ha habido apoyo, planificación, ni intervención de fuerzas externas: Ningún gobierno latinoamericano cree esto.

2.- El golpe es contra los avances democráticos de toda América Latina golpeando primero en uno de los eslabones más débiles de la cadena de naciones que construyen democracia en el continente, con la finalidad de controlar militarmente o cambiar a sus gobiernos civiles y revertir dichos avances: Todos los gobiernos de la región sospechan lo anterior, de ahí su respuesta inmediata condenando de forma unánime el golpe militar.

3.- Si este nuevo experimento funciona en América Latina, podría extenderse a otras regiones. En momentos de grave crisis y colapso mundial con Estados Unidos en primer plano, todo es posible, por eso el inmediato rechazo de todas las naciones en la ONU. (2)

La respuesta:

En 24 horas respondieron presidentes y cancilleres de 34 estados latinoamericanos en el SICA, Grupo de Rio, Unsur, OEA (EE.UU. y Canadá incluidos), secundados luego por los 192 países de la ONU. En un hecho histórico sin precedente, gobiernos de diversas tendencias por unanimidad condenaron el golpe y exigieron la restitución del presidente derrocado.

Por la universalidad y rapidez de la respuesta, pareciera que latinoamericanos primero y todos los países del mundo después, vieron en el golpe de Honduras un laboratorio experimental de fuerzas ocultas que podría extenderse a sus propios países, los desarrollados incluidos: Fresca aún en la memoria están el Nazismo y el fascismo, y de permitirse, podría inaugurar una ola neo-fascista en contra de la democracia planetaria.

Dos premisas:

1.- En América Latina es impensable que el golpe en Honduras se haya dado sin apoyo desde Estados Unidos: De su aparato militar, de inteligencia y o político. Mas impensable es el que sin tal apoyo se hayan hasta ahora resistido a la unánime presión internacional y a la presión del pueblo de Honduras, llegando al extremo de masacrar una manifestación pacífica e indefensa. La unánime e histórica convergencia de condena de todos los gobiernos de izquierda, centro y derecha en la OEA   más los 192 de la ONU lo confirman.

2.- Toda la comunidad internacional en general (ALBA, SICA, RIO, UNASUR, OEA y ONU) y en particular el presidente de Estados Unidos, Barack Obama y la secretaria de Estado Hillary Clinton, han rechazado el golpe y la insubordinación de los militares, reconocido al presidente Zelaya como el presidente legítimo de Honduras y se han sumado a la protesta mundial que exige su restitución y la sanción a los golpistas y sus crímenes.

Dos preguntas incómodas:

1.- ¿Supieron de previo el Presidente Obama y la Secretaria Clinton de ese golpe militar en Honduras y de la posible participación de civiles o de estructuras militares, políticas o de inteligencia de EE.UU?… ¿Autorizó el presidente dicha operación como hizo Kennedy cuando la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba?… ¿Lo supieron los diplomáticos y militares norteamericanos de servicio en Honduras?… ¿Participaron del golpe?

2.- ¿Si sabían por qué no lo impidieron en coherencia con las declaraciones del presidente Obama y la Sra. Clinton alrededor de la cumbre de presidentes en Trinidad y Tóbago?

Si la respuesta es ”SI”, sabían, fue engañada toda la comunidad internacional y la cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago solo fue un señuelo para tranquilizar al continente, mientras en Estados Unidos se preparaba una operación encubierta que va mas allá de un golpe militar en Honduras: Un golpe en contra de toda América Latina, el que solo puede ser visto como una operación político militar dirigida a frenar los avances democráticos de todo el continente y que pone en peligro a todos los gobiernos civiles, de izquierda, centro o derecha. No obstante, muchos gobiernos dan aún a Obama el beneficio de la duda y prefieren pensar que esta operación fue montada a sus espaldas.
Si la respuesta es ”NO”, tendríamos o la intervención ilegal (en EEUU) de fuerzas políticas, militares o de inteligencia en las atribuciones y privilegios presidenciales frente a la política internacional, al atacar a otro Estado democrático amigo de USA y peor aún, la insubordinación ante la autoridad del presidente de Estados Unidos de sus subalternos en el aparto estatal (Civil, Militar o de inteligencia). En ambos casos una grave violación de las leyes mismas de Estados Unidos que requiere de una investigación desde el mismo ”US stablishment” para determinar quiénes son los culpable y su posterior sanción.

Las consecuencias:

1.- Dilucidar lo anterior es de la mayor importancia. Si el Presidente Obama no sabía, además de insubordinación militar y golpe en Honduras, hubo también insubordinación y/o una forma de golpe de estado en EE.UU. en contra del presidente Obama, o peor aún, de parte de una fuerza o gobierno alterno en la obscuridad en ese país, con acceso a su aparato militar, quizás hasta a sus armas convencionales y de destrucción masiva, lo que les daría la posibilidad de derrocar o chantajear a cualquier gobierno del mundo o imponer una nueva era de neo fascismo planetario dirigido desde las sombras: Una situación de muy grave peligro para la seguridad internaciona.

2.- En consecuencia tendríamos: Insubordinación de militares en Honduras, mas insubordinación en USA y a la autoridad presidencial de dos gobiernos democráticos con presidentes electos por el pueblo: Golpe de Estado en Honduras y algo parecido o en proceso en Estados Unidos.

5 Conclusiones y Acciones

1.- Aparte de lo necesario para la reinstalación incondicional, rápida y segura del presidente Zelaya en su cargo y castigar a los golpistas, no cabe ningún dialogo ni mediación con estos si no es para cumplir de inmediato con la decisión de la OEA expresada en un mandato muy claro a su Secretario Dr. Insulza, lo que no conviene atrasar, diluir, debilitar, desviar o revertir. La comunidad internacional debe exigir además a Estados Unidos la inmediata y exhaustiva investigación pública y determinación de responsabilidad de sus civiles o funcionarios estatales que hayan estado involucrados en el golpe, o hayan tenido conocimiento, o alentado o participado del mismo.

2.- Los acontecimientos en Honduras y la retardación de la exigencia continental para restablecer el orden constitucional en ese país, recomendaría que se revise y considere el retiro de las bases militares de Estados Unidos en A. Latina por peligrosas para sus incipientes democracias. Puede hacerse en el marco del Grupo de Río o de la OEA. Asi mismo, conviene la revisión para fortalecer la Carta Democrática de la OEA, sus mecanismos y los de otras organizaciones regionales como el mismo Grupo de Río.

3.- Se debe promover una nueva era de relaciones respetuosas entre gobiernos civiles y democráticos de América Latina con Estados Unidos. Proscribir las dictaduras militares, los golpes de estado abiertos o encubiertos, los autoritarismos, la manipulación del estado de derecho y la democracia en la región. Son convenientes una conducta y retórica prudentes pero firmes, y evitar confrontación o conflicto innecesarios. Las reelecciones o el continuismo deben ser evitados cuando no sean respaldados de forma clara, limpia y mayoritaria por los ciudadanos. Dan además pretextos para desestabilizar a los países y para la intervención externa que busca revertir los avances democráticos de la región.

4.- Aparte de lo que los ciudadanos hondureños decidan
internamente, los golpistas y sus cómplices deben ser perseguidos internacionalmente y castigados por la comunidad de naciones. Han puesto en peligro a las demás democracias del continente y del mundo, abriendo un negativo precedente que va mas allá de Honduras. Los delitos cometidos son imprescriptibles y perseguibles en cualquier país a donde lleguen. Han golpeado la seguridad vital de las otras naciones, en primer lugar de America Latina y su castigo ejemplar es imperativo para prevenir otros golpes de estado en el mundo.

5.- El enfrentamiento desigual entre la sociedad civil y las fuerzas armadas de Honduras muestra una vez mas que los pueblos están indefensos ante los golpes de estado, los ejércitos sublevados o los gobiernos autoritarios. Un curso preventivo y de auto defensa pasa por la organización y el fortalecimiento de organizaciones de la sociedad civil y la solidaridad internacional, que actúen en momentos de crisis, que por su misma existencia desincentiven los apetitos violatorios de la democracia, de la institucionalidad y del estado de derecho en América Latina, que sirvan de respaldo a los gobiernos democráticos y de contrapeso al golpismo, al autoritarismo y al militarismo. La defensa pasa además por avanzar en la unidad e integración de América Latina. Una nueva fase de la batalla por America Latina ha comenzado y se debe librar en los mas diversos escenarios.

Notas

1.- En la base José ”Soto Cano” (Palmerola) se ubica la fuerza de tarea conjunta ”Bravo”, conformada por efectivos del ejercito, fuerza aérea, de seguridad y 1er. Batallón regimiento No 228 de la aviación de Estados Unidos. Tiene 600 efectivos militares de ese país, 18 aviones de combate HU-60, Black Hawk, Y CH-47 Chinook. El 31 de mayo del 2008, el presidente de Honduras anunció que sería utilizada para vuelos comerciales y se inició la construcción de una terminal civil financiada con fondos del ALBA. Con el ALBA ha habido conversaciones sobre la reserva petrolera del Rio Patuka, misma zona que un gobierno anterior (Maduro) había ofrecido a EEUU para construir otra base militar de ese país en la zona de la Mosquitia. En enero 2009 el presidente Zelaya envio carta personal al Presidente Obama reclamando por intervencionismo y llamando al nuevo gobierno a respetar el principio de no intervención. El Jefe de la Fuerza Aérea de Honduras General PRICE SUAZO, estudió y se graduó en 1995 en la Escuela de Las Américas (USA). El General Romeo Vásquez jefe del ejercito y cabeza del golpe, también es egresado de la misma escuela en los años 80. En esos años Otto Reich (cubano de la Fundación Nacional Cubana-Americana), ex subsecretario de Bush para América Latina, Oliver North (escándalo Iran-Contras), y John Dimitri Negroponte (embajador de EEUU) y otros, utilizaron la base militar de Palmerola como plataforma de lanzamiento para la desestabilización de Nicaragua y la guerra de los 80s contra este país y se les atribuye en Honduras ser los operadores de Estados Unidos en el presente golpe militar en Honduras. Otto Reich se presentó recientemente al congreso de EE.UU. defendiendo el golpe militar y a la vez deslindando su responsabilidad e involucramiento en el mismo.
2    Luego del Golpe en Honduras y siguiendo el mismo formato, una jueza en Bolivia presentó acusaciones en los tribunales contra el Presidente Evo Morales y luego en la OEA

Observatorio Internacional de la Crisis*

*Documento elaborado por los doctores Wim Dierckxsens (Holanda-Costa Rica), Antonio Jarquin T (Nicaragua), Reinaldo Carcanholo, Paulo Campanario y Paulo Nakatani (estos tres de Brasil).

Jaume Satorra

Honduras, Iran, Pakistan, Afganistán (y el efecto boomerang)

El retroceso tiene efecto boomerang. En vez de recuperar la presencia imperial, Obama ha sumergido la República en una mayor miseria e inestabilidad.

La estrategia de retroceso de Obama cuenta con un renacimiento de políticas derechistas de masas para legitimar la reafirmación del dominio estadounidense. La idea de que las manifestaciones masivas de sectores acomodados gritando “democracia” da legitimidad a los intentos deslegitimadores de EEUU contra sus adversarios democráticamente elegidos es una idea promulgada por cínicos propagandistas en los medios de comunicación y repetida como loros por crédulos y “progresistas” periodistas free-lance que nunca han entendido los fundamentos de clase en la política de masas.

Por:     James Petras
::Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos y Loles Oliván

Los recientes acontecimientos en Honduras e Irán, que enfrentan a regímenes elegidos democráticamente con actores civiles y militares pro-estadounidenses decididos a derrocarlos, se pueden entender mejor como parte de una estrategia más amplia de la Casa Blanca designada para hacer retroceder* los logros de los gobiernos y movimientos de oposición durante los años Bush.

De una manera que recuerda las políticas de la Nueva Guerra Fría de Ronald Reagan, Obama ha aumentado enormemente el presupuesto militar, el número de tropas de combate, ha marcado nuevas regiones como objetivo de la intervención militar y respaldado golpes militares en regiones tradicionalmente controladas por Estados Unidos. Sin embargo, la estrategia de retroceso de Obama tiene lugar en un contexto interno e internacional muy diferente. A diferencia de Reagan, Obama se enfrenta a una profunda y prolongada recesión/depresión, a déficits fiscales y comerciales generalizados, a un papel cada vez menor en la economía mundial y a una pérdida de dominio político en América Latina, Oriente Próximo, este de Asia y otros lugares. Mientras que Reagan se enfrentó a un decadente régimen comunista soviético, Obama se enfrenta a una creciente oposición a escala mundial desde una variedad de regímenes electorales independientes laicos, clericales, nacionalistas, democrático liberales y socialistas, y de movimientos sociales anclados en luchas locales.

La estrategia de retroceso de Obama es evidente desde sus primeras declaraciones en las que prometía reafirmar el dominio (‘liderazgo’)  estadounidense en Oriente Próximo, su proyección de potencia militar generalizada en Afganistán y de expansión militar a Pakistán, y la desestabilización de regímenes a través una profunda intervención por medio de terceros, como en Irán y Honduras.

El hecho de que Obama persiga la estrategia de retroceso opera en una multifacética política de abierta intervención militar, de operaciones encubiertas a través de la ‘sociedad civil’ , de una retórica diplomática aparentemente benigna de sutil persuasión que depende en mucho de la propaganda mediática. Los importantes acontecimientos que se están desarrollando actualmente ilustran las políticas de retroceso puestas en marcha.

En Afganistán Obama ha más que duplicado el número de fuerzas militares estadounidenses que han pasado de 32.000 a 68.000. Durante la primera semana de julio sus comandantes militares emprendieron la mayor ofensiva militar única desde hace décadas en la provincia del sur afgano de Helmand para desplazar a la resistencia y al gobierno indígena.

En Pakistán el régimen Obama-Clinton-Holbrooke ejerció con éxito la máximo presión sobre el recién instalado régimen cliente de Zedari para emprender una ofensiva militar masiva y hacer retroceder a las fuerzas de la resistencia islámica operativas desde hace mucho tiempo en las regiones fronterizas del noroeste, mientras los drones [aviones teledirigidos] y los comandos de las fuerzas especiales estadounidenses bombardean y asaltan rutinariamente los pueblos y a los dirigentes locales pastún sospechosos de apoyar a la resistencia.

En Iraq, el régimen de Obama emprende el ridículo complot de reconfigurar el mapa urbano de Bagdad para incluir bases militares y operaciones estadounidenses, y hacer pasar el resultado por “retirar las tropas a sus barracas”. La multimilmillonaria inversión a largo plazo de Obama, su infraestructura militar a larga escala, incluyendo bases, campos de aviación e instalaciones, habla de una presencia imperial ‘permanente’, no de sus promesas de campaña de una retirada programada. Mientras que ‘la puesta en escena’ de elecciones fijas entre candidatos que son clientes certificados por Estados Unidos es la norma en Iraq y Afganistán, donde la presencia de tropas estadounidenses garantiza una victoria colonial, en Irán y Honduras Washington recurre a operaciones encubiertas para desestabilizar o derrocar a los presidentes en ejercicio que no apoyan las políticas de retroceso de Obama.

La operación encubierta y no tan visible en Irán encontró su expresión en un fracasado desafío electoral seguido de ‘manifestaciones masivas en las calles’ centradas en la afirmación de que la victoria electoral del anti-imperialista presidente en ejercicio Mahmoud Ahmadinejad fue el resultado de un ‘fraude electoral’. Los medios de comunicación de masas occidentales desempeñaron un papel fundamental durante la campaña electoral al proporcionar una cobertura favorable exclusivamente de la oposición y aspectos negativos del régimen en ejercicio. Los medios de comunicación de masas recubrieron las ‘noticias’ con propaganda a favor de los manifestantes al presentar selectivamente la cobertura para deslegitimar las elecciones y a los altos cargos electos, y hacerse eco de las acusaciones de ‘fraude’. El éxito de propaganda de la campaña de desestabilización orquestada por Estados Unidos incluso encontró un eco entre amplias secciones de lo que pasa por la ‘izquierda’ estadounidense la cual ignora la enorme financiación coordinada por Estados Unidos de grupos y políticos iraníes clave involucrados en las protestas en las calles. ‘Periodistas free-lance’ neo-conservadores, liberales e izquierdistas itinerantes, como Reese Erlich, defendieron la campaña de desestabilización desde su propio punto de vistas estratégico particular como ‘un movimiento democrático popular contra el fraude electoral’.

Los animadores de derecha/izquierda de los proyectos de desestabilización estadounidensesno consideraron varios factores explicativos clave:

1. Por ejemplo, ninguno de ellos habló del hecho de que varias semanas antes de las elecciones un riguroso estudio dirigido por dos encuestadores estadounidenses había revelado unos resultados electorales muy cercanos al resultado real de las elecciones, incluidas las provincias étnicas en las que la oposición afirmó que había habido fraude.

2. Ninguno de los críticos habló de los 400 millones de dólares concedidos por la administración Bush para financiar el cambio de régimen, la desestabilización interna y las operaciones terroristas transfronterizas. Muchos de los estudiantes y de las ONG de la ‘sociedad civil’ en las manifestaciones recibieron fondos de fundaciones y ONG extranjeras, financiadas a su vez por el gobierno estadounidense.

3. Las acusaciones de fraude electoral se elaboraron después de que se anunciaran los resultados de las elecciones. Durante todo el periodo previo a las elecciones, especialmente cuando las oposición creían que iba a ganarlas, ni los estudiantes que luego se manifestaron ni los medios de comunicación de masas occidentales ni los periodistas freelance hablaron de un fraude inminente. Durante todo el día de las elecciones, con observadores de la oposición en cada colegio electoral, ni los medios de comunicación ni los observadores internacionales y los izquierdistas que apoyaban a la oposición señalaron que se hubiera intimidado a los votantes o hubiera habido fraude. Los observadores de los partidos de la oposición estuvieron presentes para controlar todo el proceso de recuento de votos y, sin embargo, sólo con raras excepciones, no hubo entonces afirmaciones de pucherazo. De hecho, excepto una dudosa afirmación del periodista free-lance Reese Erlich, ninguno de los medios de comunicación del mundo afirmó que hubiera habido más votos de los censados. E incluso se admitió que las afirmaciones de Erlich se basaban en ‘relatos anecdóticos’ de fuentes anónimas entre sus contactos en la oposición

4. Durante la primera semana de protestas en Teherán los dirigentes estadounidenses, los de la Unión Europea y los israelíes no cuestionaron la validez del resultado de las elecciones. En cambio condenaron la represión de los manifestantes por parte del régimen. Evidentemente, sus bien informados operativos de inteligencia y embajadas proporcionaron una valoración más acertada y sistemática de las preferencias de los votantes iraníes que la propaganda urdida por los medios de comunicación de masas occidentales y los tontos útiles entre la izquierda anglo-estadounidense.

La oposición electoral y en las calles respaldada por Estados Unidos en Irán fue diseñada para llevar al límite una campaña de desestabilización, con la intención de hacer retroceder la influencia iraní en Oriente Próximo, minar la oposición de Teherán a la intervención militar estadounidense en el Golfo, a su ocupación de Iraq y, sobre todo, el desafío por parte de Irán a la proyección de poder militar de Israel en la región. Durante años la política y la propaganda anti-iraní ha estado fuertemente influenciada a diario por toda la configuración de poder en favor de Israel existente en Estados Unidos. Esto incluye a 51 presidentes de las principales organizaciones judías de Estados Unidos con más de un millón de miembros y varios miles de funcionarios a tiempo completo, multitud de escritores y comentaristas que dominan las páginas de opinión tanto de los influyentes Washington PostWall Street JournalNew York Times como de la prensa amarilla.

La política de Obama de hacer retroceder la influencia iraní se basó en un proceso en dos etapas: apoyar a una coalición de disidentes del clero, liberales pro-occidentales, disidentes demócratas y derechistas vicarios de Estados Unidos. Una vez que llegaran el poder, Washington empujaría a los clérigos disidentes a alianzas con sus aliados estratégicos entre los liberales y derechistas pro-occidentales, que entonces cambiarían la política de acuerdo con los intereses imperialistas estadounidenses y coloniales israelíes cortando el apoyo a Siria, Hizbola, Hamás, Venezuela, la resistencia iraquí y abrazando a los clientes saudí-iraquí-jordanos pro-estadounidenses. En otras palabras, la política de retroceso de Obama está diseñada para volver a situar a Irán en su alineamiento político anterior a 1979.

La [estrategia] por parte de Obama de hacer retroceder a regímenes electos críticos para imponer clientes acomodaticios encuentra otra expresión en el reciente golpe militar en Honduras. El uso del alto mando del ejército de Honduras y de los viejos vínculos de Washington con la oligarquía local, que controla el Congreso y el Tribunal Supremo, facilitó el proceso y obvió la necesidad de una intervención directa estadounidense -como fue el caso en otras recientes campañas golpistas. A diferencia de Haití donde hace sólo una década intervinieron los marines estadounidenses para derrocar al democráticamente elegido Bertrand Aristide y respaldaron abiertamente el fallido golpe contra el presidente Chávez en 2002 y, más recientemente, financiaron el chapucero golpe contra el presidente electo Evo Morales en septiembre de 2008, las circunstancias de la implicación estadounidense en Honduras fueron más discretas para posibilitar un ‘desmentido creíble’.

La ‘presencia estructural’ y los motivos de Estados Unidos en relación al derrocado presidente Zelaya son fácilmente identificables. Históricamente Estados Unidos ha adiestrado y ha tratado con prácticamente todo el cuerpo de oficiales de Honduras y ha mantenido una profunda penetración en todos los altos niveles gracias a consultas diarias y a una planificación estratégica común. A través de su base militar en Honduras los agentes de la inteligencia militar del Pentágono mantienen estrechos contactos tanto para llevar a cabo las políticas como para seguir la pista de todos los movimientos políticos por parte de todos los actores políticos. Como Honduras está tan fuertemente militarizada ha servido de importante base para la intervención militar estadounidense en la región: en 1954 se lanzó desde Honduras el golpe con éxito respaldado por Estados Unidos contra el presidente guatemalteco elegido democráticamente. En 1960 se lanzó desde Honduras la invasión del exilio cubano orquestada por Estados Unidos. Desde 1981 a 1989 Estados Unidos financió y adiestró a más de 20.000 mercenarios de la ‘contra’ en Honduras que integraban el ejército de escuadrones de la muerte para atacar al gobierno sandinista nicaragüense elegido democráticamente. Durante los primeros siete años del gobierno de Chávez los regímenes hondureños se aliaron incondicionalmente a Washington en contra del regimen popular de Caracas.

Obviamente, nunca ha habido o podría haber un golpe militar contra ningún régimen títere de Estados Unidos en Honduras. La clave del cambio de la política estadounidense en relación a Honduras se produjo en 2007-2008 cuando el presidente liberal Zelaya decidió mejorara las relaciones con Venezuela para asegurar el generoso subsidio de petróleo y la ayuda exterior de Caracas. Posteriormente Zelaya entró en ‘Petro-Caribe’, una asociación del Caribe y Centroamérica organizada por Venezuela para suministrar petróleo y gas a largo plazo y bajo coste para satisfacer las necesidades de los países miembro. Más recientemente, Zelaya se unió al ALBA, una organización de integración regional patrocinada por el presidente Chávez para promocionar más intercambios comerciales e inversiones entre sus países miembro en oposición al pacto de libre mercado promovido por Estados Unidos conocido como el ALCA.

Dado que Washington considera a Venezuela una amenaza y una alternativa a su hegemonía en América Latina, el alineamiento de Zelaya con Chávez en cuestiones económicas y su postura crítica respecto a la intervención estadounidense lo convirtieron en un objetivo probable de los planificadores de golpes estadounidenses deseosos de convertir a Zelaya en un ejemplo y preocupados por su acceso a las bases militares hondureñas, tradicional punto de lanzamiento de su intervención en la región.

Washington asumió equivocadamente que un golpe en una pequeña ‘república bananera’ (de hecho, la república bananera original) en Centroamérica no provocaría ninguna protesta importante. Creyeron que el ‘retroceso’ centroamericano serviría de advertencia a otros regímenes con mentalidad independiente en la región del Caribe y Centroamérica de lo que les espera si se alienan con Venezuela.

La mecánica del golpe es bien conocida y pública: el ejército hondureño secuestró al presidente Zelaya y lo “exilió” a Costa Rica, los oligarcas nombraron “presidente” a uno de los suyos en el Congreso, mientras sus colegas del Tribunal Superior de Justicia proporcionaban un falaz argumento legal.

Los gobiernos de América Latina, desde la izquierda a la derecha, condenaron el golpe y reclamaron el restablecimiento del presidente legalmente elegido. El presidente Obama y la secretaria de Estado Clinton, que no estaban dispuestos a renegar de sus clientes, condenaron la violencia sin más especificaciones y pidieron negociaciones entre los poderosos usurpadores y el debilitado presidente en el exilio -un claro reconocimiento del papel legítimo de los generales hondureños como interlocutores.

Una vez que la Asamblea General de Naciones Unidas condenó el golpe y que la Organización de Estados Americanos (OEA) exigió la restitución de Zelaya, Obama y la secretaria Clinton condenaron finalmente el derrocamiento de Zelaya, aunque se negaron a llamarlo “golpe”, lo que de acuerdo con la legislación de EEUU habría dado lugar automáticamente a una suspensión total de su paquete anual de ayuda militar y económica (80 millones de dólares) a Honduras. Mientras que Zelaya se reunió con todos los jefes de Estado latinoamericanos, el presidente Obama y la secretaria Clinton le remitieron a un funcionario de rango menor a fin de no debilitar a sus aliados de la Junta de Honduras. Todos los países de la OEA retiraron a sus embajadores, salvo Estados Unidos, cuya embajada comenzó a negociar con la Junta para ver cómo se podría salvar la situación en la que ambos se encontraban cada vez más aislados -especialmente ante el hecho de la expulsión de Honduras de la OEA.

Que Zelaya regrese finalmente a su puesto o que la Junta respaldada por Estados Unidos continúe en el cargo durante un periodo prolongado de tiempo mientras Obama y Clinton sabotean su regreso inmediato a través de prolongadas negociaciones, la cuestión clave de la estrategia de retroceso promovida por Estados Unidos ha sido extremadamente costosa desde el punto de vista diplomático y político.

El golpe en Honduras respaldado por Estados Unidos demuestra que, a diferencia de la década de 1980, cuando el presidente Ronald Reagan invadió Granada y el presidente George Bush (padre) invadió Panamá, la situación y el perfil político de América Latina (y del resto del mundo) han cambiado drásticamente. Entonces los militares y los regímenes pro-estadounidenses de la región aprobaron en general las intervenciones de Estados Unidos y colaboraron; algunos protestaron ligeramente. Hoy en día, el centro-izquierda, e incluso los regímenes electorales de la derecha, se oponen a los golpes militares en cualquier parte [porque los ven] como una amenaza potencial para su propio futuro.

Es igualmente importante que, habida cuenta de la grave crisis económica y del aumento de la polarización social, lo último que quieren los correspondientes regímenes es un sangrante malestar interno estimulado por crudas intervenciones imperiales de Estados Unidos. Por último, las clases capitalistas de los países latinoamericanos de centro-izquierda quieren estabilidadporque pueden cambiar el equilibrio de poder a través de las elecciones (como en los recientes casos de Panamá y Argentina) y los regímenes militares favorables a Estados Unidos pueden alterar sus crecientes lazos comerciales con China, Oriente Próximo y Venezuela/Bolivia.

La estrategia de retroceso global de Obama incluye la construcción de bases de misiles en Polonia y la República Checa, no muy lejos de la frontera con Rusia. Obama está empujando fuerte para incorporar a Ucrania y a Georgia en la OTAN, lo que aumentará la presión militar de Estados Unidos en el flanco sur de Rusia. Aprovechando la “plasticidad” del presidente ruso Dimitry Medvedev (siguiendo las huellas de Mikail Gorbechov), Washington se ha asegurado el libre paso de tropas y armamento estadounidenses a través de Rusia hasta el frente afgano; la aprobación de Moscú de nuevas sanciones contra Irán, y reconocimiento y apoyo al régimen tutelado de EEUU en Bagdad. Los responsables de Defensa rusos cuestionarán probablemente el obsequioso comportamiento de Medvedev en cuanto Obama avance en su proyecto de estacionar misiles nucleares a cinco minutos de Moscú.

Hacer retroceder: fallos predecibles y efecto boomerang

La estrategia de retroceso de Obama cuenta con un renacimiento de políticas derechistas de masas para legitimar la reafirmación del dominio estadounidense. A lo largo de 2008 en Argentina cientos de miles de manifestantes de clase media y baja salieron a las calles en el interior del país bajo la dirección de las asociaciones de grandes terratenientes pro-estadounidenses para desestabilizar el régimen de centro-izquierda de Fernández. En Bolivia, cientos de miles de estudiantes de clase media, empresarios, propietarios y afiliados a ONG, tomaron Santa Cruz y otras cuatro provincias ricas y, bien financiados por el embajador Goldberg, por la Agencia para el Desarrollo Internacional y la Donación Nacional para la Democracia se lanzaron a las calles, generando el caos y asesinando a 30 indígenas seguidores del presidente Morales en un intento de expulsarle del poder. Similares manifestaciones masivas de derechas han tenido lugar en el pasado en Venezuela y más recientemente en Honduras y en Irán.

La idea de que las manifestaciones masivas de sectores acomodados gritando “democracia” da legitimidad a los intentos deslegitimadores de EEUU contra sus adversarios democráticamente elegidos es una idea promulgada por cínicos propagandistas en los medios de comunicación y repetida como loros por crédulos y “progresistas” periodistas free-lance que nunca han entendido los fundamentos de clase en la política de masas.

El golpe hondureño de Obama y el esfuerzo de desestabilización financiado por Estados Unidos en Irán tienen mucho en común. Ambos tienen lugar en contra de los procesos electorales en los que los críticos de las políticas de Estados Unidos derrotaron a las fuerzas sociales favorables a Washington. Habiendo perdido la “opción electoral”, la estrategia de retroceso de Obama trata de que la política extraparlamentaria de masas legitime los intentos de la elite para hacerse con el poder: en Irán a través de clérigos disidentes, y en Honduras por los generales y oligarcas.

Tanto en Honduras como en Irán, los objetivos de la política exterior de Washington eran los mismos: hacer retroceder a los regímenes cuyos dirigentes rechazaron la tutela de Estados Unidos. En Honduras, el golpe sirve de “lección” para intimidar a otros países centroamericanos y del Caribe que se han salido de la órbita de Estados Unidos y se han unido a los programas de integración económica encabezados por Venezuela. El mensaje de Obama es claro: esos movimientos tendrán como resultado el sabotaje orquestado de Estados Unidos y sus represalias.

A través de su apoyo al golpe militar, Washington recuerda a todos los países de América Latina que Estados Unidos todavía tiene capacidad para aplicar sus políticas a través de las elites militares latinoamericanas, a pesar de que sus propias fuerzas armadas están atadas de pies y manos en guerras y ocupaciones en Asia y Oriente Próximo, y de que su presencia económica esté disminuyendo. Del mismo modo, en Oriente Próximo, la desestabilización del régimen iraní por parte de Obama está destinada a intimidar a Siria y a otros críticos de la política imperial de Estados Unidos, y a tranquilizar a Israel (y a quienes configuran el poder sionista en Estados Unidos) respecto a que Irán sigue ocupando un lugar importante en su agenda de retrocesos.

La política de Obama de hacer retroceder sigue los pasos, en muchos sentidos cruciales, del presidente Ronald Reagan (1981-1989). Al igual que Reagan, la presidencia de Obama tiene lugar en un momento de retirada estadounidense, de disminución de poder y de avance de la política anti-imperialista. Reagan hizo frente a las secuelas de la derrota de Estados Unidos en Indochina, al éxito de la difusión de las revoluciones anti-coloniales en el sur de África (especialmente Angola y Mozambique), al éxito de la rebelión democrática en Afganistán, a una victoriosa revolución social en Nicaragua y a grandes movimientos revolucionarios en El Salvador y Guatemala. Al igual que hoy Obama, Reagan puso en marcha una estrategia militar asesina para hacer retroceder estos cambios a fin de socavar, desestabilizar y destruir a los adversarios del imperio de Estados Unidos.

Obama se enfrenta a un conjunto similar de condiciones adversas en la actual era post-Bush: avances democráticos en toda América Latina con nuevos proyectos de integración regional que excluyen a Estados Unidos; derrotas y estancamientos en Oriente Próximo y en Asia meridional; una proyección de poder ruso reactivado y fortalecido en las repúblicas ex–soviéticas; la disminución de la influencia de Estados Unidos en los compromisos militares de la OTAN; una pérdida de credibilidad política, económica, militar y diplomática como resultado de la depresión económica mundial inducida por Wall Street y la prolongación sin éxito de guerras regionales.

Al contrario que la de Obama, la estrategia de retroceso de Ronald Reagan tuvo lugar bajo circunstancias favorables. En Afganistán, Reagan consiguió el apoyo de todo el mundo musulmán conservador y operó a través de los feudales dirigentes tribales afganos, que resultaron ser clave, contra un régimen reformista, de base urbana y respaldado por los soviéticos en Kabul. Obama está en la posición inversa en Afganistán. La vasta mayoría de los afganos y la inmensa mayoría de la población musulmana en Asia se oponen a su ocupación militar.

La estrategia de retroceso de Reagan en Centroamérica, especialmente su invasión mercenaria de la Contra en Nicaragua, contó con el apoyo de Honduras y de todas las dictaduras militares pro-estadounidenses en Argentina, Chile, Bolivia y Brasil, así como de los gobiernos civiles de derechas de la región. En contraste, el golpe de reversión de Obama en Honduras y en el exterior se enfrenta con regímenes electorales democráticos en toda la región, una alianza de regímenes nacionalistas de izquierda encabezada por Venezuela y organizaciones regionales económicas y diplomáticas firmemente opuestas a cualquier retroceso a la dominación y a la intervención de Estados Unidos. La estrategia de retroceso de Obama se halla ante un absoluto aislamiento político en toda la región.

La política de hacer retroceder de Obama no puede ejercer la “mano dura” económica para obligar a los regímenes en Oriente Próximo y Asia a que apoyen sus políticas. Ahora existen mercados asiáticos alternativos, inversiones extranjeras de China, la profundización de la depresión estadounidense y la desinversión en el exterior de bancos y multinacionales de Estados Unidos. A diferencia de Reagan, Obama no puede combinar la zanahoria económica con el palo militar. Obama tiene que recurrir a la opción militar menos eficaz y menos costosa en un momento en que el resto del mundo no tiene ningún interés ni voluntad de proyectar poder militar en regiones de escasa importancia económica o a cuyos mercados se puede acceder a través de acuerdos económicos.

El lanzamiento de la estrategia global de retroceso de Obama ha tenido un efecto boomerang incluso en su fase inicial. En Afganistán, la gran acumulación de tropas y la ofensiva masiva contra las plazas fuertes de los “talibán” no ha dado lugar a grandes victorias militares, ni siquiera a enfrentamientos. La resistencia se ha retirado, mezclada con la población local, y probablemente recurra a una guerra de desgaste prolongada, descentralizada y a pequeña escala, diseñada para comprometer a varios miles de efectivos militares en un mar hostil de afganos, sangrando la economía de Estados Unidos, aumentando sus bajas sin resolver nada y, eventualmente, probando la paciencia de la opinión pública estadounidense profundamente inmersa en la actualidad en las pérdidas de puestos de trabajo y en la rápida disminución del nivel de vida.

El golpe llevado a cabo por los militares hondureños y respaldado por Estados Unidos ya ha reafirmado el aislamiento político y diplomático estadounidense en el Hemisferio. El régimen de Obama es el único de los países importantes que ha mantenido a su embajador en Honduras, el único país que se niega a considerar el golpe militar como un “golpe”, y el único que mantiene la ayuda económica y militar. Más que establecer un ejemplo del poder de Estados Unidos para intimidar a los países vecinos, el golpe ha reforzado la convicción entre todos los países de Sudamérica y Centroamérica de que Washington está tratando de volver a los “viejos malos tiempos” de regímenes militares pro-estadounidenses, al saqueo económico y a los mercados monopolizados.

Lo que los asesores de política exterior de Obama no han logrado entender es que no pueden poner a sus “Humpty Dumpty”** juntos de nuevo; que no pueden volver a la época de [la estrategia de] retroceso de Reagan, de los bombardeos unilaterales contra Iraq, Yugoslavia y Somalia, de Clinton, ni a su saqueo de América Latina.

Ninguna región, país o alianza de importancia seguirá a Estados Unidos en su ocupación colonial armada en países de la periferia (Afganistán/Pakistán) o incluso centrales (Irán) aunque se unan a Estados Unidos en las sanciones económicas, las guerras y los esfuerzos de desestabilización electoral en contra de Irán.

Ningún país latinoamericano tolerará otro golpe militar de Estados Unidos contra un presidente democráticamente elegido, incluso los regímenes nacionales populistas que divergen de la política económica y diplomática estadounidense. El gran temor y el horror ante el golpe respaldado por Estados Unidos se deriva del recuerdo por parte de toda la clase política latinoamericana de la pesadilla de los años de dictaduras militares apoyadas por Estados Unidos.

La ofensiva militar de Obama, su estrategia de hacer retroceder para recuperar el poder imperial, está acelerando el declive de la República Estadounidense. El aislamiento de su administración se pone cada vez más de manifiesto por su dependencia de los “Israel primero” que ocupan su administración y el Congreso, así como los influyentes expertos pro-israelíes en los medios de comunicación que identifican el retroceso con la propia confiscación de tierras palestinas por parte de Israel y las amenazas militares a Irán.

El retroceso tiene efecto boomerang. En vez de recuperar la presencia imperial, Obama ha sumergido la República y, con ella, al pueblo estadounidense en una mayor miseria e inestabilidad.

Los libros más recientes de lames Petras son Whats Left in Latin America, del que es co-autor junto con Henry Veltmeyer (Ashgate press 2009) y Global Depression and Regional Wars (Clarity press 2009 –agosto).

………………………….

(*) N de las t.: El título en ingles reza: “Obama’s Rollback Strategy: Honduras, Iran, Pakistan, Afghanistan (and the Boomerang Effect)” en el que ‘rollback’ se utiliza con el significado que adquirió durante el periodo de la Guerra Fría y, según el autor, “en el sentido de hacer retroceder, revertir o volver a una situación previa para recuperar espacios políticos perdidos a partir de la derrota de los que previamente ganaron”.

(**) N. de las t.: Humpty Dumpty es una famosa canción infantil en el mundo anglosajón. La cita hace referencia a lo que el autor dice a continuación, que Obama no puede reconstruir el pasado.

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Jaume Satorra

Más de mil 100 muertos por Gripe A en todo el mundo

La gripe A H1N1 cuenta con mayor facilidad de contagio que la gripe estacional común. (Foto: Archivo)

La cantidad de muertes equivale aproximadamente al 0,65 por ciento del total de los contagios. Sin embargo, los mil 154 muertos no dejan de ser una alarma para la Organización Mundial de la Salud, sobretodo por la velocidad de propagación del virus, del que se teme, cause dos mil millones de infectados.

La gripe A (H1N1) ha causado más de mil 100 muertos alrededor del mundo desde su propagación en marzo de este año, mientras que la cifra de contagios ascendió a 162 mil 380 personas en 168 países, según los últimos datos difundidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En total mil 154 fallecidos ha dejado el paso del virus, de éstos mil ocho pertenecen al continente americano, donde la temporada de invierno afectó sensiblemente a varias naciones.

En América, 98 mil 242 personas ya han contraído la enfermedad, según la OMS. Los países siguen reforzando sus esfuerzos para evitar que la propagación del virus sea mayor.

En Sudamérica se destaca el caso de Brasil, país en el que los últimos días la cifra de muertos se disparó a 129. Tan sólo este lunes se reportaron 38 personas fallecidas.

La segunda región con un mayor número de muertos es el sureste asiático, con un balance de 65 muertos y nueve mil 858 enfermos.

Autoridades sanitarias de Tailandia anunciaron este miércoles 16 nuevas muertes causadas por la gripe A H1N1, con lo que asciende a 105 la cifra de personas fallecidas en naciones de la región del sudeste de Asia por esa enfermedad.

Casi el 95 por ciento del planeta ha sido afectado por la propagación del nuevo virus, que el pasado 11 de junio fue declarada la primera pandemia de gripe del siglo veintiuno (XXI).

África es el único continente donde la enfermedad no ha golpeado sensiblemente, la mitad de las naciones de la región no han registrado el primer caso de gripe.

teleSUR- ElPaís – Efe / ld-PR

Jaume Satorra

Ordenan al estado de California a liberar presos por graves problemas sanitarios

La división de tres jueces federales redactó un fallo tentativo que dirigía a que se pusiera en libertad a reos. (Foto: Efe)

La iniciativa llega en medio de una batalla estatal por cerrar la brecha existente en el presupuesto estal, que en su última edición, incluye recortes sustanciales a los programas en su última edición, incluye recortes sustanciales a los programas de bienestar social, escuelas y cuidado médico. En ese sentido, el gobernador californiano, Arnold Schwarzenegger, planeó aligerar los reclusorios en unas 27 mil personas, pero los oficiales de la ley y los grupos defensores de las víctimas frenaron su idea. g

Jueces federales de Estados Unidos (EE.UU.) ordenaron este martes a las autoridades del estado de California (suroeste) que se aliste para dejar en libertad a más de 40 mil de sus 150 mil presidiarios, con el fin de reducir la cifra de reos en las prisiones estatales, afectadas por graves problemas sanitarios.

Los magistrados calcularon que las 33 prisiones estatales californianas estaban desbordadas, lo que había llevado a las autoridades locales a buscar soluciones inadecuadas para recibir a los miles de convictos que llegaban a las instalaciones.

“En estas condiciones, la violencia entre los presos es imposible de prevenir, las enfermedades infecciosas se contagian más fácilmente y el confinamiento es algunas veces la única forma de mantener el control”, aseguraron los jueces en su declaración.

Previamente, el estado, que atraviesa problemas financieros, tenía pensado liberar a convictos enfermos o con condenas cortas por asuntos presupuestarios. Eso podría dejar libres unos 37 mil lugares en dos años, según estimó el secretario del Departamento Correccional y de Rehabilitación de California, Matthew Cate.

No obstante, el funcionario dijo que una orden emitida por jueces federales establecería un “peligroso precedente” y sostuvo, en una conferencia de prensa, que California había limpiado las prisiones y contratado profesionales médicos para cubrir ausencias crónicas que habían dejado a los presos sin el adecuado cuidado físico o mental.

La división de tres jueces federales redactó un fallo tentativo que dirigía a que se pusiera en libertad a presidiarios.

El martes los jueces ordenaron al estado californiano que prepare en 45 días un plan para recortar la superpoblación al 137,5 por ciento de la capacidad.

Dicho porcentaje representa un recorte de 40 mil 591 presos en las 33 cárceles del estado. Pero las autoridades intentan apelar la orden de libertad, que seguiría a la orden judicial del martes para que se elabore un plan.

Los centros penitenciarios de California fueron diseñados para recibir a 84 mil personas y actualmente alojan a casi 160 mil, un excedente de reclusos que ha encontrado acomodo en literas de tres camas en gimnasios, pasillos y otras estancias donde algunos presos han llegado a morir por falta de tratamiento.

El caso llegó hasta la justicia federal después de que varios presos denunciaran ante los tribunales ordinarios en 2006, la precaria atención sanitaria que recibían en los centros penitenciarios debido a la masificación.

teleSUR – Efe – Reuters / in – PR

Jaume Satorra

El Golpe de Estado en Honduras no puede quedar impune

El embajador afirmó que el escenario internacional es vital para restituir el orden contitucional en Honduras.(Foto:teleSUR).

Omar Cabezas informó que desde el próximo miercoles empiezan a regresar a Honduras cerca de 500 hondureños que se mantenian en la ciudad de Octal (paso fronterizo entre Nicaragua y Honduras) que huyeron de su país tras ser victimas de violaciones a sus derechos. d

El Defensor del Pueblo de Nicaragua, Omar Cabezas Lacayo, exhortó este martes a que se inicien procesos administrativos contra quienes “son responsables de la ruptura del orden constitucional en Honduras”, al tiempo que afirmó que “el golpe de Estado no puede quedar impune” en esa nación centroamericana.

En entrevista exclusiva con teleSUR, Cabezas señaló que los defensores del pueblo de la región deben reclamar que los golpistas sean juzgados “de acuerdo con las leyes hondureñas”.

Asimismo, hizo un llamado al presidente de Estados Unidos, Barak Obama, para que “se deje de jugar a quitar visas y congele económicamente al régimen dolpista de Honduras”.

El funcionario nicaragüense agregó que los pueblos suramericanos quieren paz y democracia, por lo que pidió: “Por favor presidente Obama impóngase a sus halcones”.

Por otra parte, Cabezas informó que desde el próximo miércoles  empiezan a  regresar a Honduras cerca de 500 hondureños que se mantenían en la ciudad de Ocotal, en el paso fronterizo entre Nicaragua y Honduras.

“Estas personas me han pedido que le pida a los organismos  por derechos  hondureños que y a los medios de comunicación independientes que  para que no los asesinen, que la población salga a las calles para que los protejan” de las agresiones que podrían sufrir de partes de las autoridades militares.

Afirmó que estas personas huyeron de su país por distintas violaciones como su derecho a la vida, a la alimentación, al libre transito, y del terrorismo militar que enfrentan en Honduras.

Por su parte, el embajador de Honduras en Venezuela, German Espinal, sostuvo que el compromiso del presidente Manuel Zelaya es” vincular el destino de su vida y al destino político de Honduras y al derecho que ha reclamado la sociedad”.

Indicó que para lograr reestablecer el orden constitucional en la nación centroamericana es necesario mantener la presión internacional.

“El recibimiento en México de Zelaya le reitera su condición de presidente único de Honduras que el mundo quiere hacer valer. La Honduras de hoy es totalmente diferente y las fuerzas políticas serán  determinados tras su restitución”, explicó.

Reiteró que su apoyo a la embestidura del presidente Manuel Zelaya hasta que culmine el mandato constitucional que el pueblo le otorgó a través del voto.

“Nos amparamos en la fidelidad a la democracia que mantendré hasta que concluya el mandato en 2010 y hasta esa fecha respaldaremos al presidente Manuel Zelaya”, precisó.

Afirmó que escenarios internacional a la resistencia hondureña es imprescindible para revertir el golpe de Estado en esa nación centroamericana.

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Jaume Satorra

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