Papel que destruye los bosques y el clima

20 Noviembre 2009 de Greenpeace España

El martes volvieron nuestros compañeros Jesús y Pablo de Indonesia, concretamente de la Península de Kampar, al oeste de la Isla de Sumatra. El motivo de su viaje era participar en el Campamento de Defensores del Clima, campamento creado para llamar la atención internacional sobre el papel que desempeña la deforestación de bosques y turberas en el agravamiento del cambio climático.

esús nos cuenta, a su vuelta de Sumatra, que siempre había querido conocer el país, pero que fue desolador el espectáculo de destrucción que vieron durante las cinco horas de viaje hasta que llegaron al campamento. Y es que,se destruyen estos bosques primarios y turberas de importantísimo valor ambiental para la producción de pasta y papel que posteriormente se destina a los mercados internacionales.

Primero se sacan los árboles de mayor valor maderable, después se prende fuego a los restos vegetales, luego se abren grandes canales para drenar el agua y posteriormente se cultiva palma para producción de aceites vegetales (destinados a agrocombustibles, cosmética y alimentación) o acacias para producción de papel. Las turberas tienen un alto contenido de carbono, y en la fase de drenaje al contactar con el oxígeno, liberan grandes cantidades de emisiones de efecto invernadero, tantas que Indonesia se posiciona como el tercer país emisor de gases de efecto invernadero después de China y Estados Unidos.

En las obras de apertura de canales, Jesús y Pablo, así como otros y otras activistas intervinieron encadenándose a las excavadoras de la empresa papelera APRIL. Más de 12 horas de protesta pacífica que ocasionaron innumerables reacciones:intimidación, detenciones, largos interrogatorios y deportaciones. Ya en España, han visto las fotos y los vídeos de la protesta con lo que hemos denunciado públicamente lo que está pasando en Indonesia.

Gracias a activistas como Jesús y Pablo, tenemos noticias tan importantes como que el Ministro de Bosques de Indonesia ha suspendido temporalmente las concesiones forestales de APRIL y revisará estos permisos. O que una de las grandes suministradoras de papel, la finlandesa UPM-Kymmene, ha decidido suspender sus contratos con esta empresa. Todavía tenemos compañeros y compañeras allí, de manera que te pedimos que mandes esta carta para reclamar al Presidente de la República de Indonesia que castigue a las empresas que destruyen los bosques y se paren las acciones de intimidación a nuestros compañeros y compañeras, así como a las comunidades vecinas.

Mónica Parrilla, Campaña de Bosques.

Hoy llegan 16 kilos de cartas de apoyo de todo el mundo para los detenidos de Greenpeace en Copenhague

..31 diciembre 2009

España — En Madrid, en uno de los edificios de la Puerta del Sol estará colgada desde primera hora de la tarde una pancarta pidiendo la libertad para Juantxo López de Uralde en este último día del año.

Esta mañana está prevista la llegada de 16 kilos de mails a Copenhague, al barco Rainbow Warrior que está atracado en el centro de la ciudad. Las cartas se llevarán a la prisión de Vestre Faengsel, donde permanecen encarcelados Juan López de Uralde, Director de Greenpeace España y otros tres activistas más desde hace ya 13 días. Estas cartas proceden de todas partes del mundo, especialmente de los países de los cuatro detenidos: España, Suiza, Alemania y Dinamarca. Por el momento los detenidos prosiguen en régimen de visitas y cartas restringidas por la policía danesa. En España se ha habilitado un correo para todos aquellos que quieran hacer llegar un mensaje a Juanxto o alguno de los otros tres detenidos:libertadparajuantxo@gmail.com

Por otro lado, hoy desde primera hora de la tarde se colgará una pancarta en uno de los edificios de la emblemática Puerta de Sol donde centenares de personas despedirán esta noche el año 2009. La pancarta se colgará en la Puerta del Sol nº 5 y en ella se podrá ver la foto de Juantxo López de Uralde y la frase libertad para Juantxo.

Mientras tanto los apoyos siguen subiendo, más de 30.000 personas han firmado ya el manifiesto en la web de Greenpeace y más de 20.000 siguen sumando en las redes sociales. Hoy Greenpeace lanza un vídeo en el que personalidades de distintos ámbitos piden la libertad de Juanxto y expresan su apoyo a la campaña de la organización.

En la tarde de ayer más de 140 personas hicieron una marcha desde el Rainbow Warrior hasta el Ministerio de Justicia danés para pedir la libertad de los detenidos y se leyó un manifiesto para pedir a los políticos que se decidan a actuar conta el cambio climático y dejen libres a los que luchan por defender el clima y el medio ambiente.

El Director de Greenpeace España, Juan López de Uralde, junto con Nora Christiansen y Christian Schmutz fueron detenidos el pasado 17 de diciembre por desplegar dos pancartas, con el lema “Los políticos hablan, los líderes actúan”, en la recepción oficial de la Reina de Dinamarca a los Jefes de Estado durante la Cumbre del Clima en Copenhague. Dos días después detuvieron a un cuarto miembro de Greenpeace, Joris Thijssen, responsable Internacional de la campaña de cambio climático de Greenpeace. Desde entonces los cuatro permanecen en prisión preventiva en la cárcel danesa de Vestre Faengsel, con las visitas y las cartas restringidas y sin juicio, hasta el próximo 7 de enero, día en que finaliza el plazo marcado para concluir la investigación policial. Greenpeace sigue a la espera de saber qué es lo que va a pasar a partir de esa fecha.

— Greenpeace

Blog/ En Copenhague/ Vigilia por los detenidos

Blog/ En Copenhague/ Vigilia por los detenidos

Ciberactúa para pedir la libertad de los detenidos

Ciberactúa para pedir la libertad de los detenidos

La justicia francesa tumba la ‘tasa del carbono’ lanzada por Sarkozy

El impuesto que París quería exportar a toda la UE cae por discriminatorio

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ANA TERUEL – París – 31/12/2009

La gran medida verde del presidente francés Nicolas Sarkozy, la tasa del carbono que debía aplicarse en forma de impuesto indirecto sobre la energía de origen fósil, no entrará en vigor mañana tal y como estaba previsto. El Consejo Constitucional, máxima instancia judicial, la vetó el martes por la noche por injusta e ineficaz. Se da portazo así a un plan que Sarkozy presentó como un modelo a seguir por toda la Unión Europea, y que España consideró “interesante”.

Nicolas Sarkozy

Las exoneraciones previstas y dirigidas esencialmente a la industria convertían la tasa en “contraria al objetivo de lucha contra el calentamiento global”, el argumento esgrimido por el Gobierno para su creación, y “creaban una ruptura de igualdad” fiscal, sentenció la Corte. El primer ministro, François Fillon, ya ha anunciado que no se rinde y presentará una versión modificada de su impuesto el próximo 20 de enero.

Lo que ha motivado la decisión del constitucional son las numerosas exoneraciones previstas en el texto de ley. Ni las industrias pesadas sometidas al sistema europeo de intercambio de cuotas, responsables del 30% de las emisiones, ni la electricidad, por ser principalmente nuclear, estaban incluidas. Al final, el Consejo calcula que quedaban exentas de la contribución “más de la mitad de las emisiones de gas a efecto invernadero” y en particular “el 93% de las emisiones de origen industrial, sin contar el carburante”. El resultado es que la tasa se habría aplicado “esencialmente al carburante y a los productos de calefacción que no son más que una de las fuentes de emisión”.

Francia

Los franceses se libran de momento de una subida de entre 4 y 4,5 céntimos del litro de gasolina, gasóleo y fuel y del 7% del precio del gas, que corresponde a la imposición de 17 euros por tonelada de CO2 emitida que fijaba la ley. El Gobierno se quedaría, por su parte, sin ingresar unos 2.000 millones de euros. Se trata de la suma que debería aportar la tasa aplicada a las empresas, según estimó ayer el presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, Jean Arthius. Los otros 2.000 millones de euros recaudados sobre los particulares debían ser redistribuidos mediante una redistribución fiscal.

El órgano de los denominados sabios ha puesto el dedo en la llaga al rechazar el argumento de no tasar las industrias pesadas por estar ya sometidas al sistema de intercambio europeo, dado “que esas cuotas se han atribuido de forma gratuita hasta 2013”. Se libraban así sectores enteros, como el transporte aéreo, y hasta un total de 1.018 instalaciones industriales de las más contaminantes.

Las asociaciones ecológicas recuerdan además que pese a que cerca del 80% de la producción eléctrica francesa es nuclear, en invierno el país recurre a la importación masiva de energía europea, que incluye fuentes altamente contaminantes como el carbón. Según la Agencia de Medio Ambiente (Ademe), el consumo de electricidad emite cada año 42 millones de toneladas de CO2 en Francia. El propio Michel Rocard, el ex primer ministro socialista que presidió una comisión encargada de esbozar el proyecto, abogaba por incluir a la eléctrica en la imposición.

La noticia, totalmente inesperada, ha caído como un jarro de agua fría en el Elíseo. Sarkozy había defendido personalmente este impuesto, que llegó a comparar con reformas históricas de la magnitud de la descolonización o la abolición de la esclavitud. La prensa no ha dudado en calificar el revés de verdadero varapalo al jefe de Estado, como el vespertino Le Monde o el económico Les Échos, que hablaba de “una inmensa bofetada para el presidente”. El Gobierno francés se enfrenta también a un problema de credibilidad ante sus socios europeos, donde se ha propuesto impulsar la medida al conjunto de los países del grupo e imponer una tasa similar a la frontera de la Unión, aumentando el precio de las importaciones contaminantes.

En cualquier caso, el ejecutivo se niega a renunciar a su tasa carbono. Nada más conocerse la noticia, el primer ministro, François Fillon, anunció que su gobierno revisará el dispositivo tomando “plenamente en cuenta las observaciones” del Constitucional. Presentará su nueva versión ante el Consejo de Ministros del próximo 20 enero y podría ser adoptada en los próximos meses.

Una idea que todo el mundo miró

El impuesto francés al CO2 supuso el primer intento de gravar a los ciudadanos por sus emisiones de gases de efecto invernadero. El pasado mes de septiembre, poco después de que Francia anunciase la iniciativa, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, compareció en París junto a Nicolas Sarkozy. Preguntado sobre la tasa, Zapatero respondió: “Es una idea interesante, que hay que tener en cuenta, y un camino que se va a abrir en todos los países”.

El Gobierno español y el PSOE se han planteado en alguna ocasión impuestos especiales para financiar la lucha contra el cambio climático. El borrador del programa electoral del PSOE para 2008 incluyó la creación del ecocéntimo, un impuesto sobre los carburantes para financiar la lucha contra el cambio climático. Pero nunca habían ido tan lejos como el presidente francés.

Miguel Buñuel, experto en fiscalidad ambiental y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, realizó un estudio en 2002 en el que defendía este impuesto para fomentar el ahorro y las tecnologías menos contaminantes. Buñuel defendía que lo recaudado se retirara de otros impuestos como por ejemplo a través de la reducción de las cotizaciones sociales para las empresas o mediante reducciones de los tipos del IRPF para las familias, además de deducciones por adquisición de electrodomésticos eficientes, paneles solares, aislamiento térmico en las casas.

La fiscalidad ecológica avanza en España. El 12 de junio, el Gobierno subió los impuestos de las gasolinas y justificó la medida por su “alto componente ambiental”. El impuesto de matriculación de los coches ya depende del CO2, y Economía prepara un cambio para que el de Circulación también lo esté. La Ley de Economía Sostenible ha incluido deducciones a la rehabilitación de vivienda.

La Tierra con tres grados más. Así será el planeta

El informe de Greenpeace, tras el fracaso de la cumbre de la ONU sobre el clima: En un siglo, se ampliarán las zonas áridas de África..

Miércoles 30 de diciembre de 2009

Un planeta que en la segunda mitad de siglo estará al borde de la catástrofe, con una población cercana a los 9 millones de humanos y los ecosistemas sufriendo, no será capaz de ofrecer suficiente agua, alimentos y energía. Escenario Es el escenario post-Copenhague: un mundo asfixiado por los gases de efecto invernadero, más caliente en 3 grados. Mientras las delegaciones de los 192 países que asistieron a la conferencia sobre el clima subían al avión de vuelta a casa con bajo el brazo un mini acuerdo sin objetivos para reducir las emisiones de efecto invernadero, se desarrollaba un primer análisis en el que se proyectan las consecuencias del considerado por casi todo el mundo fracaso de la cumbre mundial de la ONU.

He aquí lo que pasaría de seguir quemando petróleo y carbón y talando bosques sin control de ningún tipo.

Los monzones

El ritmo de los monzones cambiaría, los huracanes serían más intensos y frecuentes, los niveles del mar se alzarían, haciendo desaparecer decenas de ciudades costeras y las islas (los archipiélagos que en Copenhague se opusieron hasta el final al pacto de mínimos preparado entre los EE.UU. y China, negándose a firmarlo). Las zonas áridas y semi-áridas de África aumentarían por lo menos entre un 5 y un 8 por ciento, se perdería hasta un 80 por ciento de la selva amazónica, la taiga de China, la tundra siberiana y la tundra de Canadá se verían seriamente afectadas.

Glaciares

El Polo Norte se convertiría pronto navegable en verano. Un aumento de 3 grados en la temperatura media podría destruir un tercio de los glaciares tibetanos en 40 años. La población mundial que actualmente está sometida a un creciente estrés hídrico, pasaría de los 1.000 millones actuales a los 3.200 millones. Y otros 200-600 millones de personas se sumarían a la lista de los que no tienen suficiente comida para sobrevivir.

Especies en peligro

Se prevén extinciones significativas en todo el planeta: en peligro un tercio de las especies. Desaparecerían el 15-40 por ciento de las especies endémicas en los puntos cruciales de la biodiversidad. En Latinoamérica estaría en peligro de extinción el 25 por ciento de las especies arbóreas de la sabana.

Salud

El impacto sobre la calidad y duración de la vida sería devastador. “Con un aumento de 3 grados, 3.500 millones de personas en todo el mundo estarían en riesgo de contraer el dengue, 2.000 millones la malaria, una enfermedad que ya mata a 1 millón de personas al año”. “Además, la falta de agua, haría aumentar las víctimas por diarrea, que ya mata a 2,2 millones de personas al año, y de la sequía, que multiplicaría por seis sus efectos. En América del Norte se prevé un aumento del 70 por ciento de los días de riesgo de ozono. La UE calcula que en el continente habría 86 mil muertes más al año, serían habituales las olas de calor, que en Europa ya se tradujeron en 70 mil muertes en el verano de 2003.”

La esperanza

“Los poderosos de la Tierra han fracasado en el objetivo de prevenir catastróficos cambios climáticos: el único resultado concreto fue la detención de cuatro de nuestros activistas por protestar contra la falta de preparación de los gobiernos”, acusa Kumi Naidoo, director de Greenpeace Internacional. “Pero eso no es todo. La gente de todo el mundo pedían un acuerdo real antes de que la cumbre iniciara, y continúan pidiéndolo.

Tenemos que pretender de los gobiernos, a todos los niveles, acciones concretas que salven a cientos de millones de personas de los estragos producidos por un planeta cada vez más caliente. Si hay una fuerte reacción pública, calcula Greenpeace, se evitará que el cuadro pintado en este informe, debido a una reducción excesivamente lenta de la emisión de los gases de efecto invernadero, se haga realidad. Es necesario un último esfuerzo que permita cerrar un acuerdo vinculante en 2010, basado en recortes de emisiones rápidos, consistentes y vinculantes..

Jaume Satorra/ Greenpeace España

Acidificación de los océanos: Una realidad

Un proceso que no sólo destruye corales y moluscos, sino que podría afectar a otras especies marinas e incluso acelerar el cambio climático.

Miércoles 30 de diciembre de 2009

Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) no sólo estarían provocando el cambio climático, sino también la acidificación de los océanos, como demuestran cada vez más estudios científicos. Este problema provoca el descenso de especies muy sensibles, como corales, moluscos o estrellas de mar, y podría alcanzar a su vez negativas consecuencias para otras especies, e incluso, aumentar el calentamiento global.

No han utilizado la máquina del tiempo, pero han observado el nivel de acidez de los océanos a principios del próximo siglo. Un equipo internacional, liderado por Jason Hall-Spencer, biólogo marino de la Universidad inglesa de Plymouth, ha estudiado los alrededores de la isla italiana de Ischia, cuyos fondos marinos reciben dos millones de litros de CO2 diarios debido a unos escapes volcánicos. Los científicos creen que todos los océanos en 2100 tendrán cantidades similares de CO2 si continúan aumentando las emisiones de este gas de efecto invernadero.

Los científicos han explicado en la revista Nature que la acidificación ha alterado radicalmente la ecología del lugar, contabilizando un 30% menos de especies. Las algas calcáreas se encuentran entre las ausencias más llamativas. Hay que tener en cuenta que con unos niveles normales de pH del agua suelen cubrir el 60% del lecho marino.

Asimismo, los investigadores han detectado la escasez de otras especies con esqueleto calcáreo, como corales, estrellas o erizos de mar. La falta de este último, por ejemplo, puede ser un problema grave en el Mediterráneo, ya que es un depredador natural de la Caulerpa, un alga tóxica invasora en este mar que ha acabado con muchas especies autóctonas.

No obstante, los investigadores también han comprobado que el nivel de acidez varía dependiendo de las condiciones meteorológicas y del oleaje, que devolvía temporalmente al agua su pH normal. Este dato podría suponer un atisbo de esperanza para especies con hábitats en aguas movidas, como percebes y lapas.

Por su parte, un equipo de la Universidad sueca de Gothenburg, junto a científicos australianos, ha echado por tierra la creencia de que el equilibrio químico del mar es inamovible. Su trabajo, publicado en la revista Current Biology, afirma que el pH del agua de la superficie del mar ha disminuido hasta en un 25% desde el inicio de la industrialización. Este aumento de la acidez, aseguran estos expertos, amenaza la viabilidad de muchas especies marinas.

Posibles impactos en los ecosistemas y el cambio climático

Diversos estudios, como los ya citados, ponen de relieve que el proceso de acidificación impide fabricar a los corales el carbonato cálcico que forma su armazón, e inhibe la transformación del calcio necesario para las cubiertas celulares o esqueletos de moluscos, plancton calcáreo, ostras, almejas o mejillones.

La Red Europea de Excelencia para el Análisis de los Ecosistemas Oceánicos (EUR-OCEANS) recuerda que los océanos del Sur y el Ártico, más fríos y ácidos, podrían volverse totalmente inhóspitos a finales de este siglo para este tipo de organismos.

Este fenómeno, junto al exceso de nutrientes (en su mayoría nitrógeno), provocado por el vertido de fertilizantes agrícolas y residuos, contribuye al incremento en mares y océanos de las denominadas “zonas muertas”. Aquí, los bajos niveles de oxígeno extreman las condiciones de vida para la gran mayoría de especies marinas.

En este sentido, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) asegura que el número y tamaño de estas áreas ha aumentado de forma considerable en las últimas décadas, contabilizando unas 200. Algunas de ellas no exceden el kilómetro cuadrado (km2) de superficie, pero otras superan los 70.000 km2. Las zonas muertas se encuentran repartidas por todo el mundo, incluida España, donde hay dos frente a las costas atlánticas gallegas y en el Cantábrico.

En cuanto a los potenciales impactos en otras especies marinas, y en general, a las consecuencias globales de este problema, los científicos no lo tienen claro, por lo que solicitan más investigaciones. Además de la calcificación, la acidificación podría provocar diversos efectos negativos directos en la fisiología y reproducción de los seres vivos, como por ejemplo hipercapnia (presencia excesiva de CO2 en los fluidos corporales). Otras consecuencias podrían ser más indirectas, pero no menos preocupantes, como el descenso de los recursos alimenticios o la destrucción del hábitat de ciertas especies, como las que viven en los arrecifes de coral.

La acidificación también podría a su vez incrementar el cambio climático. Los océanos absorben buena parte del CO2, por lo que una variación en esta capacidad podría tener consecuencias imprevisibles. Asimismo, la acidificación de los cocolitofóridos, elemento esencial del fitoplancton, podría exacerbar este problema.

Por ello, un reciente artículo en la revista Science subraya que la reducción de las emisiones de CO2 no sólo ayudaría a combatir el cambio climático, sino también la acidificación de los océanos.

En cualquier caso, los científicos recuerdan que una vez que el pH del océano ha descendido, llevará miles de años revertir el cambio, aunque se asuman medidas para reducir las emisiones de CO2. Por ello, algunos expertos recomiendan prepararse para posibles impactos negativos que puedan afectar, por ejemplo, a las pesquerías.

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Fuente: Eroski

Enlace permanente: http://geagreennews.com/not/352/acidificacion_de_los_oceano

Copenhague, el valor de decir no

www.ActivistasPorElClima.com

MIÉRCOLES 30 DE DICIEMBRE DE 2009

En el noveno día de la conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático, África fue sacrificada. La posición del bloque negociador del G-77, que incluye los estados africanos, había sido clara: un incremento de 2 grados centígrados en la temperatura global promedio se traduce en un incremento de 3 a 3.5 grados en África.

Esto implica, según la Alianza Panafricana por la Justicia Climática, que 55 millones de personas adicionales podrían estar en riesgo por pasar hambruna y el estrés hídrico podría afectar a entre 350 y 600 millones de personas adicionales. El arzobispo Desmond Tutu plantea así lo que está en riesgo: Nos enfrentamos a un inminente desastre a una escala monstruosa… una meta global de cerca de 2 grados centígrados va a condenar a África a la incineración y a ningún desarrollo moderno.

Y, sin embargo, eso es justo lo que el primer ministro de Etiopía, Meles Zenawi, propuso que se hiciera, cuando estuvo en París, de paso hacia Copenhague: parado al lado del presidente Nicolás Sarkozy, aseguró que hablaba en nombre de toda África (encabeza el grupo africano de negociaciones en torno al clima) y reveló un plan que incluye el temido incremento de 2 grados y ofreció a los países en desarrollo sólo 10 mil millones de dólares anuales para ayudar a pagar todo lo relacionado con el clima, desde diques hasta el tratamiento contra la malaria y la lucha contra la desforestación.

Es difícil creer que sea el mismo hombre que hace sólo tres meses decía: Usaremos nuestras cifras para deslegitimar cualquier acuerdo que no sea consistente con nuestra posición base… Si se requiere, estamos preparados para retirarnos de cualquier negociación que amenace con ser otra violación de nuestro continente… No estamos dispuestos a vivir con un calentamiento global mayor al mínimo nivel evitable.

Y también decía: Participaremos en las próximas negociaciones, no como suplicantes que defienden su caso, sino como negociadores que defienden sus puntos de vista e intereses.

Todavía no sabemos qué obtuvo Zenawi por cambiar su tono tan radicalmente, o exactamente cómo se va de una posición que hace un llamado a destinar 400 mil millones de dólares en financiamiento (la posición del grupo de África) a escasos 10 mil millones. De igual manera, no sabemos qué pasó cuando la secretaria estadunidense de Estado, Hillary Clinton, se reunió con la presidenta filipina Gloria Arroyo semanas antes de la conferencia y de pronto echaron de su delegación a los más duros negociadores filipinos, y el país, que había demandado profundas reducciones del mundo rico, de pronto se alineó.

Sí sabemos, luego de observar una serie de estos discordantes y radicales cambios de opinión, que las potencias del G-8 estaban dispuestos a hacer prácticamente lo que fuera por obtener un acuerdo en Copenhague. La urgencia claramente no proviene de un ardiente deseo de evitar el cataclísmico cambio climático, ya que los negociadores saben que las irrisorias reducciones de las emisiones que proponen son una garantía de que las temperaturas se incrementarán 3,9 grados, cifra dantesca, como la describió Bill McKibben.

Matthew Stilwell, del (Instituto para la Gobernanza y el Desarrollo Sustentable) –uno de los más influyentes asesores en estas pláticas–, dice que las negociaciones en realidad no tratan de evitar el cambio climático, sino son una batalla campal sobre un recurso profundamente valioso: el derecho al cielo. La cantidad de carbono que puede ser emitida a la atmósfera es limitada. Si los países ricos no consiguen reducir radicalmente sus emisiones, entonces se estarán tragando la de por sí insuficiente porción disponible para el sur. Lo que está en juego, argumenta Stilwell, es nada menos que la importancia de compartir el cielo. Diversas ONG internacionales han lamentado que la pasada conferencia de la Organización de Naciones Unidas sobre cambio climático celebrada en Copenhague no arrojara un acuerdo de tipo vinculante para la reducción de emisiones de efecto invernadero.

Europa, dice, comprende cabalmente cuánto dinero será ganado en el mercado del carbono, debido a que lleva años usando el mecanismo. Los países en desarrollo, por otro lado, nunca han lidiado con restricciones de carbono, así que muchos gobiernos no se dan cuenta de lo que están perdiendo. Al contrastar el valor del mercado de carbono –1,2 billones de dólares anuales, según el destacado economista británico Nicholas Stern– con la irrisoria cantidad de 10 mil millones de dólares puestos sobre la mesa para los países en desarrollo, Stilwell dice que los países ricos intentan cambiar cuentas y cobijas por Manhattan. Añade: Éste es un momento colonial. Por eso se hizo todo para que los jefes de Estado accedieran a un acuerdo de este tipo… Luego no hay vuelta atrás. Repartieron el último recurso que quedaba sin dueño y lo asignaron a los prósperos.

Durante meses, las ONG se sumaron al mensaje de que la meta de Copenhague era sellar el acuerdo. A todos lados donde volteáramos en el Bella Center, los relojes hacían tic tic tic. Pero no bastaba cualquier acuerdo, sobre todo porque el único acuerdo sobre la mesa no resolvería la crisis climática y podría empeorar las cosas: recoger las actuales desigualdades entre el norte y el sur y sellarlas indefinidamente. Augustine Njamnshi, de la Alianza Panafricana por la Justicia Climática, se refiere en duros términos a la propuesta de los 2 grados: “No se puede decir que se propone una ‘solución’ al cambio climático si esa solución provocará que millones de africanos mueran y si los pobres, no quienes contaminan, siguen pagando por el cambio climático”.

Stilwell dice que un acuerdo erróneo sellaría un enfoque equivocado hasta 2020, mucho después de la fecha límite para las emisiones pico. Pero insiste en que no es demasiado tarde para evitar el peor de los escenarios. Preferiría esperar seis meses o un año y hacer bien las cosas, porque la ciencia avanza, la voluntad política crece, la comprensión de la sociedad civil y de las comunidades afectadas crece, y estarán preparadas para asegurar que sus dirigentes se comprometan con el acuerdo correcto.

Al comienzo de estas negociaciones, la simple idea de un retraso era herejía ambiental. Pero ahora muchos ven el valor de reducir la velocidad y hacer bien las cosas. Fue significativo que, luego de describir lo que 2 grados implicaría para África, el arzobispo Tutu enunciara que más vale ningún acuerdo que un mal acuerdo. Eso podría ser lo mejor que podríamos esperar de Copenhague. Sería un desastre político para algunos jefes de Estado, pero podría ser una última oportunidad para evitar el verdadero desastre para todos los demás.

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Mas información: http://geagreennews.com/

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2009: el año del decrecimiento

ECOLOGISTAS EN ACCIÓN 29 de diciembre

Ecologistas en Acción considera que el origen de la actual crisis económica es, en realidad, el fracaso de un modelo de crecimiento infinito en un Planeta de recursos finitos. Por ello, la organización ecologista, declaró el 2009 el año de “menos para vivir mejor con equidad”, el año del decrecimiento. La organización hace un balance de 2009 bajo esa perspectiva que arroja más sombras que luces.

Uno de los elementos claves del año ha sido la crisis económica. Ecologistas en Acción considera que lo que estamos viviendo es sobre todo una crisis ambiental y social causada por este sistema económico que necesita crecer continuamente. Ante ello, la organización ecologista plantea el decrecimiento: la idea de que, para vivir con equidad y mejor, es necesario vivir con menos.

Bajo este enfoque, Ecologistas en Acción ha centrado gran parte de sus esfuerzos este año en la lucha contra el cambio climático, entendiendo que es el principal problema socio-ambiental al que se enfrenta la humanidad. Un problema causado por el sobreuso de recursos y la saturación de sumideros, por el modelo de crecimiento.

Uno de sus ejes de actuación ha sido la denuncia de que el Gobierno no lucha realmente contra el calentamiento global, sino que lo incita, como demuestra el informe de la organización al respecto.

La lucha contra el cambio climático ha tenido el momento álgido en Copenhague, pero previamente se realizó la pre-cumbre de Barcelona, donde el trabajo de Ecologistes en Acció fue clave en la plataforma de organizaciones sociales que se articuló parapresionar por un avance en las negociaciones.

El balance que hace la organización del Copenhague es de una profunda decepción. No sólo se ha producido una feroz represión del movimiento ecologista sino que, lo que es más grave, no se ha llegado a ningún acuerdo de reducción de emisiones. Sin duda, después de Copenhague, los Gobiernos y las multinacionales nos empujan un paso más hacia el abismo climático.

Pero Copenhague y Barcelona no han sido los eventos sobre cambio climático que se han producido durante el año. Por ejemplo, Ecologistas en Acción participó en el primer Tribunal Internacional de Justicia Climática, celebrado en Bolivia; ha iniciado una campaña denominada “Las ciudades y el Clima” en Gijón, pero que recorrerá todo el Estado; o a realizado acciones directas para presionar al Gobierno y sensibilizar a la ciudadanía.

El decrecimiento se aplica al consumo de materia y energía. Por ello, una año más, Ecologistas en Acción ha celebrado el día sin compras; este año con el lanzamiento de un nuevo producto: Nada.

Durante 2009 ha sido especialmente significativa la decisión de alargar la vida de la Central Nuclear de Santa María de Garoña hasta los 42 años. Una decisión que ha supuesto el incumplimiento del Programa Electoral del PSOE y que implica un grave riesgo para la población y la naturaleza. Una decisión nada decrecentista.

Y lo mismo se puede aplicar al uso del petróleo y a la construcción de nuevas refinerías, como la actualmente proyectada en Tierra de Barros (Badajoz). Por eso Ecologistas en Acción ha valorado muy negativamente las ayudas a la automoción que ha promovido el Gobierno. Frente a ello, ha estado apoyando y participando en eventos como la Criticona, el encuentro ciclista que tuvo lugar en Madrid y que congregó a miles de personas.

La principal fuente de consumo de recursos en nuestro Estado ha sido la construcción, que ha sufrido un fuerte parón durante este año debido a la crisis. Sin embargo, el Gobierno ha destinado esfuerzos y ayudas para revitalizarla como la reforma de laLey de Costas, pasando por alto el pésimo estado de la costa española, como denuncia el informe Banderas Negras. Aunque, ese no ha sido, ni mucho menos, el único caso de medidas anti-crisis que ayudan a la recuperación del urbanismo.

Que los recursos son escasos lo demuestra el agua que, un año más, ha vuelto a ser fuente de conflictos, como lo ejemplifican los repetidos globos sonda del Gobierno sobre un nuevo transvase del Tajo a Levante y la situación del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Ciudad Real).

Un ejemplo positivo a nivel internacional de decrecimiento de la contaminación ha sido el inicio del fin del uso del mercurio a nivel internacional. Ojalá se puedan celebrar políticas del mismo tipo para la mejora de la calidad del aire de nuestras ciudades, ya que, como demuestra el informe anual que presenta Ecologistas en Acción, el 84% de la población española respira aire contaminado. Otra aplicación sería, por ejemplo, el cierre definitivo de la mina de cobre de Las Cruces (Sevilla).

“Menos para vivir mejor” también se aplica a nuestra velocidad de desplazamiento. Por eso Ekologistak Martxan ha estado luchando durante todo el año contra el Tren de Alta Velocidad, la “Y vasca”.

El decrecimiento también incumbe a las macroestructuras económicas: la UE nunca podrá ser sostenible, como ha denunciado la organización ecologista durante la campaña organizada durante las elecciones al Parlamento Europeo.

La filosofía de la reducción también se ha intentado bajar al terreno legislativo mediante el espíritu y el articulado de la proposición de ley presentada sobre fiscalidad ambiental.

Desgraciadamente el Gobierno ha hecho oídos sordos y continúa obsesionado por el crecimiento en un planeta finito, como lo demuestra el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible y las medidas anti-crisis. Un Gobierno que se ha merecido un sonoro suspenso ambiental por parte de las organizaciones ecologistas de ámbito estatal en el balance de su segunda legislatura.

A nivel internacional el contexto ha sido similar. Por ello, la organización ecologista ha estado movilizándose en la calle contra las falsas salidas que plantea el G-20 a la crisis, y presentando sus propuestas y análisis.

Todo ello en un año en el que han continuado las masacres de palestin@s por parte del ejército israelí y la solidaridad con el Sahara Occidental ha saltado a un primer plano. El decrecimiento es el camino hacia la sostenibilidad y la paz.

Sin embargo no todo debe decrecer. Por ejemplo la biodiversidad y los servicios que proporciona deben ir en aumento. En este año se ha cumplido del décimo aniversario de la Estrategia Española de Biodiversidad, la cual nunca ha llegado a aplicarse. El resultado: la pérdida continuada de biodiversidad en nuestro Estado y en la UE. Probablemente varios de los ejemplos más paradigmáticos estén en el mar, como el del atún rojo o los tiburones, cuya extinción llegará si siguen adelante las políticas en curso. Ante ello, Ecologistas en Acción presentó un catálogo con 62 medidas, no milagrosas, para detener la pérdida de biodiversidad. La primera de ellas es huir del crecimiento económico continuado.

Las comunidades autónomas no están exentas de responsabilidad en estos asuntos. El caso más grave durante 2009 ha sido el del Gobierno canario, que pretende descatalogar como protegidas especies para la construcción del macro-puerto de Granadilla (Tenerife). Ben Magec – Ecologistas en Acción ha estado en primera fila de las movilizaciones contra el puerto y de la lucha judicial para impedirlo, que ha tendido importantes éxitos durante 2009.

Otro de los aspectos que debe crecer es la agricultura ecológica. Por ello la organización ha puesto en marcha grupos de consumo agroecológico y un proyecto de fomento de la agricultura ecológica; a la vez que lucha contra las transgénicos, por ejemplo mediante la movilización estatal de Zaragoza.

Todo ello con situaciones de acoso policial y judicial en muchos casos, como lo demuestra la condena en costas de 30.000 euros a Ecologistes en Acció por denunciar la contaminación del río Segura, mientras se absolvía a los acusados; o la multa recibida en Cartagena durante una acción de denuncia de los daños del puerto de El Gorguel (Murcia).

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