El fin de las bombillas incandescentes

Su alto consumo energético y su efecto contaminante llevarán en poco tiempo a su progresiva sustitución en todo el mundo por lámparas más eficientes.

Lunes, 28 diciembre 2009

Australia se está convirtiendo paradójicamente -no ha firmado el Protocolo de Kyoto- en un ejemplo para el resto de países en la lucha contra el efecto invernadero. Sus responsables gubernamentales confirmaron la retirada en 2012 de todas las bombillas incandescentes de su mercado para sustituirlas por lámparas fluorescentes compactas (CFL).

Este tipo de bombillas, también llamadas de bajo consumo, necesitan un 75% menos de energía para producir la misma luz que las incandescentes, lo que significa un considerable ahorro energético y una importante reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero

En la Unión Europea (UE), los planes de reducción de emisiones de GEI cuentan entre sus medidas la implantación progresiva de las bombillas de bajo consumo. A pesar de ello, Greenpeace considera insuficientes los compromisos de las instituciones europeas, abogando directamente por la prohibición de bombillas incandescentes. Según Greenpeace, la mayoría de las bombillas de los hogares europeos pierden más del 90% de la electricidad en forma de calor. Por ello, añade el colectivo ecologista, si se sustituyeran estas antiguas bombillas, se podrían cerrar 25 centrales de energía de tamaño medio, evitando la emisión de 20 millones de toneladas de CO2.

Por su parte, la Federación Europea que reúne a los fabricantes del sector está impulsando diversas medidas de eficiencia eléctrica de la UE, entre ellas la erradicación de las bombillas de alto consumo. Según el Instituto norteamericano de Políticas de la Tierra, dedicado a promover el desarrollo sostenible, si todos los países sustituyesen las incandescentes por bombillas de bajo consumo, la caída del uso mundial de electricidad permitiría el cierre de más de 270 centrales eléctricas de carbón de 500 megavatios (MW). Su presidente, Lester Brown, se muestra optimista ante las iniciativas cada vez más comunes en otros lugares del planeta.

Las autoridades de la provincia canadiense de Ontario se han comprometido también a promover la compra de modelos fluorescentes CFL. Sus responsables estiman que sustituyendo los 87 millones de bombillas incandescentes de su provincia lograrán reducir el consumo energético de 6 millones de MW/hora al año, el equivalente a la contaminación ocasionada por 250.000 coches.

En Estados Unidos, país que produce la cuarta parte del total de los gases de efecto invernadero y reacio a la firma de Kyoto, están surgiendo no obstante algunas iniciativas de gran importancia. En California, el estado más poblado, el legislador Lloyd Levine propuso la eliminación paulatina de las bombillas incandescentes para 2012. Por su parte, el estado de Nueva Jersey pretende que los edificios gubernamentales sustituyan todas las bombillas de alto consumo para 2010, dentro de los esfuerzos para promover en todo el estado una iluminación más eficiente.

Además de las iniciativas institucionales, diversos grupos ecologistas y empresariales se suman a esta campaña para acabar con el uso de las bombillas incandescentes. Hace unos meses, diversas asociaciones ambientalistas y la corporación Philips Lighting, lanzaban una campaña para que las cerca de 4.000 millones de bombillas de todo el país sean antes de 2016 de bajo consumo. Philips, el mayor fabricante de iluminación del mundo, ha anunciado planes para interrumpir la comercialización de incandescentes en Europa y Estados Unidos antes del 2016. La mayor cadena de supermercados del mundo, Wal-Mart, se ha propuesto duplicar su venta de lámparas de bajo consumo hasta alcanzar los 100 millones para fines de este año.

Asimismo, el responsable del Instituto de Políticas de la Tierra recuerda que este cambio es también muy importante para los países en vías de desarrollo y de crecimiento rápido, como China y la India, afectadas gravemente por la contaminación del aire. En este sentido, por ejemplo, las autoridades indias tienen la intención de prohibir la venta de estas bombillas incandescentes. En opinión de Greenpeace se trata de una medida vital, dado que sólo 10 millones de las 650 millones de bombillas vendidas cada año en este país son de bajo consumo.

Convocado por el Gobierno español el concurso para seleccionar el municipio que acoja el Almacén Temporal Centralizado de residuos nucleares

El concurso para albergar el Almacén Temporal Centralizado (ATC), que albergará los residuos nucleares de alta actividad del parque español, podría estar resuelto en el mes de abril, según fuentes gubernamentales.

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Miércoles 30 diciembre 2009

El Consejo de Ministros dio hoy luz verde a la convocatoria de concurso para seleccionar a los municipios candidatos. Por el momento, han solicitado información un centenar de localidades. Junto al futuro emplazamiento se instalará un Centro Tecnológico Asociado de 20 hectáreas donde se albergará un parque empresarial y un vivero de empresas.

El proyecto

La construcción del ATC rondará el coste de 700 millones de euros e incluye tres fases: la primera -de 5 años- para construir el primer edificio de almacenamiento, el centro tecnológico y la infraestructura para el asentamiento de las empresas; la segunda comprenderá la construcción de un segundo edificio de almacenamiento, que estará disponible 6 años después del inicio de la explotación de la instalación; y la tercera, que abarcará la construcción de un tercer edificio y estará disponible 14 años después del inicio. En estos trabajos e inversiones se prevé un “promedio diario” de 300 trabajadores durante los cinco primeros años y, puntualmente, hasta 500 trabajadores.

La convocatoria del ATC y su Centro Tecnológico Asociado viene adoptada por un Acuerdo de la Comisión Interministerial correspondiente, presidida por el Secretario de Estado de Energía.

El ATC, contemplado en el VI Plan General de Residuos Radiactivos y aprobado por el Gobierno en 2006, permitirá centralizar la gestión y vigilancia de todos los residuos en una sola instalación y albergará durante un periodo de 60 años unas 6.700 toneladas de combustible gastado en las centrales nucleares y los residuos vitrificados procedentes del reproceso.

Reacciones

El Foro de la Industria Nuclear Española aplaudió la decisión adoptada por el Consejo de Ministros de abrir la convocatoria de candidaturas para albergar el Almacén Temporal Centralizado, al considerar que es la mejor solución para la gestión temporal del combustible gastado de las centrales nucleares españolas. Así, señala que la decisión de abrir el plazo para la presentación de candidaturas por parte de los municipios interesados en albergar el ATC, supone un “paso importante” para el desarrollo de la industria nuclear española.

En ese momento, el Foro Nuclear señala que en España se dispone de la “experiencia, tecnología y recursos” para llevar a cabo este proyecto, que es similar a otros instalados ya en Europa, como el de Habog (Holanda), que ha servido de referencia para el proyecto español. Además, destaca que la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, asegurara tras el Consejo de Ministros que “el ATC supondrá un avance y proyección importante para el futuro nuclear de España, y será un interesante motor económico y de empleo para la zona que lo acoja”.

En ese sentido, la presidenta del Foro Nuclear, María Teresa Domínguez, subrayó que esta solución “reduce el número de instalaciones de almacenamiento y permite cumplir las cláusulas de repatriación de residuos y materiales del reprocesado de combustible gastado en el extranjero, a la vez que reduce costes e impacto medioambiental global”.

Según explica el Foro Nuclear en un comunicado, el ATC es una instalación pasiva de características industriales, realizable con tecnología plenamente consolidada disponible desde hace años y sobre la que existe ya una apreciable experiencia en el mundo.

Anticementerio Nuclear de Cataluña, se opone a que ésta Comunidad Autónoma acoja el ATC porque no existe “consenso territorial”

La Coordinadota de Anticementerio Nuclear de Cataluña (Canc), por su parte, expresó su rechazo a que esta Comunidad acoja el futuro ATC de residuos nucleares del parque español, por entender que no cumple con el requisito de que exista un “amplio consenso territorial” para su ubicación.

En un comunicado, la coordinadora recordó que 61 ayuntamientos de la zona del Ebro y Tarragona –lugar que ya acoge tres de los ocho reactores españoles: Ascó I, Ascó II y Vandellòs II–, y que representan el 67% de la población en la región que han aprobado mociones oficiales contra la instalación de un cementerio nuclear. Además, los antinucleares señalaron que siete de los diez consejos comarcales de la demarcación de Tarragona, así como el Parlament en una resolución de marzo de 2008, rechazaron igualmente la construcción de una instalación de este tipo.

No obstante, se sabe ya que han solicitado información un centenar de localidades, entre ellas, Ascó, Tivissa, Vandellòs y L’Hospitalet de l’Infant, cuatro municipios catalanes que aparecen en las quinielas, algo que rechazó de plano la Canc. La coordinadora culpó al Gobierno de tener un “bajo perfil democrático” por anunciar el concurso antes de un periodo de vacaciones, por considerar que ello es debido al intento por evitar las reacciones contrarias que genera este tipo de decisiones.

Asimismo, la Canc criticó la “frivolidad” y la “poca responsabilidad” del Gobierno por tratar la cuestión de los residuos radioactivos como una oportunidad económica para el municipio que acoja el cementerio, por entender que la radioactividad asociada permanecerá durante “centenares o miles de años” y eso no se puede decidir en un mes.

Aumenta el uso de pesticidas en EE.UU

La enorme aceptación de las semillas de maíz, soja y algodón modificado genéticamente en el colectivo estadounidense de agricultores ha provocado un aumento del uso de pesticidas, una invasión de hierbas resistentes a los pesticidas y un aumento de residuos químicos en los alimentos, según informaba una agrupación de organizaciones de protección del medioambiente y de la salud.

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Miercoles 30 diciembre de 2009

Las organizaciones estadounidenses de protección del medioambiente y la salud, basándose en un informe recientemente publicado, denuncian que el uso de herbicidas ha aumentado en 174 millones de kilogramos 1996 hasta 2008, en especial durante los años 2007 y 2008, en que el aumento fue de un 46%. El informe ha sido llevado a cabo por la organización no gubernamental The Organic Center (TOC), la asociación de científicos the Union for Concerned Scientists (UCS) y el centro por la seguridad alimentaria Center for Food Safety (CFS).

A pesar de que el uso de insecticidas ha disminuido en 29 millones de kg desde 1996, según informan dichas organizaciones, el total de pesticidas, entre los que se incluyen herbicidas e insecticidas, ha aumentado en 145 millones de kg en los primeros 13 años de uso comercial de los genéticos. Este aumento se debe fundamentalmente a la predisposición de los agricultores a cultivar el maíz, la soja y el algodón modificados genéticamente, resistentes a cierto herbicida. El tipo más famoso, el llamado “Roundup Ready”, se lanzó al mercado en 1996.

Según las organizaciones de protección del medioambiente, el problema principal que deriva del aumento de herbicidas es el crecimiento de “super hierbas”, que son difíciles de eliminar porque han desarrollado una resistentes que las hace inmunes a los herbicidas. “Las hierbas resistentes al glifosato están invadiendo millones de acres, los agricultores se enfrentan a un incremento de costes y a importantes pérdidas de rendimiento, y me temo que el impacto medioambiental de los métodos de lucha contra las hierbas va a seguir aumentando”, afirma Charles Benbrook, científico de The Organic Center.

Las organizaciones criticaron asimismo a la industria de la biotecnología por afirmar que los precios de las semillas modificados genéticamente, superiores a los de las semillas convencionales, están justificados debido a los diversos beneficios de los agricultores, entre otros el menor gasto en pesticidas. En 2010, el coste de dichas semillas podría triplicar el de las semillas convencionales, lo que implica un incremento de 42% sobre el precio de la primera versión de semilla genéticamente modificada.

“Este informe confirma lo que hemos estado denunciando durante años”, afirma Bill Freese, analista científico del centro por la seguridad alimenticia CFS. “El tipo más común de cultivo modificado genéticamente propicia el mayor uso de pesticidas, una invasión de hierbas resistentes a los herbicidas y mayor cantidad de residuos químicos en nuestros alimentos. Esto puede resultar rentable para las empresas productoras de biotecnología y pesticidas, pero son muy malas noticias para los agricultores, la salud humana y el medioambiente”.

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