Semillas de lino OGM: contaminación a espaldas de los consumidores

2 de febrero de 2010/ Greenpeace

Greenpeace descubrió de semillas de lino transgénico ilegales en un paquete de harina “DE-en Mix Panes Oscuros 9 Cereales de Soubry”, comprado a finales de diciembre en Delhaize..

Bruselas, Bélgica – Greenpeace hizo probar 18 productos que contenían semillas de lino y un producto resultó contener rastros de OGM ilegal: la harina DE-en Mix Panes oscuros 9 Cereales de Soubry, comprado en diciembre pasado en Delhaize. Este caso de contaminación demuestra una vez más que la única manera de garantizar una alimentación sin-OGM, es la prohibición mundial de las culturas OGM.

Las semillas de lino entran en la composición de numerosos productos de consumo corriente: panes granos multi, muesli, galletas y también vinagreta o preparaciones para bebés… Se aprecian por su contribución en Omega 3 y su acción beneficiosa sobre la digestión. Son pues sinónimas de bienestar y alimentación de calidad. Para numerosos consumidores, un alimento de calidad supone una producción no OGM. Ahora bien, esta garantía no parece existir más para las semillas de lino.

Como mucho otras plantas transgénicas, el lino se modificó genéticamente para resistir a un herbicida y contiene tres genes resistentes a los antibióticos. Esta OGM, desarrollada por una universidad canadiense, se conoce bajo la denominación de Triffid. Su historia es un perfecto ejemplo de la imposible coexistencia entre los sectores convencionales, bio y transgénicos.

El Canadá para retirase esta OGM se fue en Canadá en 1998 para a continuación tres años más tarde, siempre. ¿Por qué esta retirada? Los agricultores canadienses – que son los más grandes productores de semillas de lino del mundo – temían de perder el mercado europeo poco favorable a la OGM…

Es Alemania que indicó por primera vez la presencia de semillas de lino contaminadas utilizando el sistema previsto a tal efecto por la Unión Europea. Numerosos países entonces realizaron pruebas y los ejemplos de productos contaminados se multiplicaron. Se encontraron rastros de Triffid en una veintena de países europeos y algunos países asiáticos como Tailandia.

Estrictamente hablando, la presencia de esta OGM es perfectamente ilegal en Europa. Ninguna autorización nunca se ha pedido. Más allá de eso, la contaminación de las semillas de lino por una OGM oficialmente retirada del mercado desde hace cerca de diez años ilustra lo que pueden ser los “daños colaterales” de las culturas transgénicas. Si la contaminación persiste, la gran distribución arriesga no poder satisfacer las exigencias de sus clientes y forzará a los fabricantes a probar sus productos antes de la comercialización. Las culturas transgénicas no aprovechan hasta a las multinacionales que las imponen a todos.

En Bélgica, se realizaron también algunas pruebas pero ninguna información en cuanto a la contaminación filtró. Para Greenpeace, el consumidor tiene el derecho a saber. Esta es la razón por la que se compraron 18 productos en grandes superficies belgas y enviados en un laboratorio especializado en Alemania. Una vez conocidos los resultados, Greenpeace informó a Soubry y Delhaize. Fabricante y distribuidores están en este expediente más “víctimas” que otra cosa. Como los consumidores, se pusieron ante un hecho realizado.

La atención de Greenpeace se refiere de ahora en adelante a la reacción de las autoridades competentes. Los productos incriminados deben retirarse de los rayos, los más análisis deben efectuarse y en un marco más amplio, Bélgica debe oponerse a toda nueva autorización de OGM en Europa.

Informes conexos

• Contaminación genética: las semillas de lino, un nuevo caso de escuela

Campañas conexas

• OGM.

Jaume Satorra/Greenpeace España

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2 comentarios

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