El Parlamento Europeo rechaza la estrategia de Moratinos con Cuba

  1. • Los parlamentarios del PSOE claudican ante la mayoría aplastante de la cámara y votan a favor
  2. • Los eurodiputados condenan el régimen castrista y evitan toda referencia al diálogo con La Habana

12.03.2010

El disidente cubano Guillermo Fariñas en brazos de su médico, Ismely Iglesias.

El Parlamento Europeo dio ayer un varapalo al Gobierno español y, sobre todo, al ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. La cámara de Estrasburgo rechazó respaldar la estrategia del Ejecutivo para normalizar las relaciones entre la Unión Europea (UE) y Cuba y modificar la llamada posición común europea hacia la isla. En una resolución muy dura, la Eurocámara instó a la ministra europea de Exteriores, Catherine Ashton, y a la Comisión a entablar «de inmediato» un diálogo institucionalizado con la sociedad civil cubana y con los sectores que apoyen una transición democrática pacífica en la isla.

Moratinos es un defensor a ultranza del diálogo con Raúl Castro y tenía entre sus prioridades, durante la presidencia rotatoria de la Unión Europea, convencer al resto de socios para modificar esa posición común, que condiciona el diálogo a los avances democráticos. El jefe de la diplomacia española negó ayer, tras conocer la resolución, que fuera un objetivo de la presidencia española, pese a que él mismo lo dijo en su última visita a La Habana, en octubre, cuando sí se entrevistó con Raúl Castro pero no con la disidencia. Pese al revés europeo, Moratinos insistió en que España seguirá intentando revisar la posición durante la presidencia para lograr avances en derechos humanos y la liberación de presos políticos, no para hacer «concesiones» al régimen castrista.

EL EMPEÑO DE MORATINOS/ Fuentes diplomáticas explican que el ministro de Exteriores es uno de los pocos miembros del Ejecutivo español que sigue empeñado en conseguir convencer a los países europeos para cambiar esa posición común. Para modificarla se requiere de un consenso imposible de alcanzar por ahora, debido a la oposición de numerosos países, sobre todo los excomunistas. Por eso algunos de sus asesores consideran inútil avanzar por esa vía que, por ahora, está muerta.

La dura resolución de condena al régimen castrista por la «muerte evitable y cruel» del preso político Orlando Zapata tras 85 días en huelga de hambre fue aprobada por 509 votos a favor, 30 en contra y 14 abstenciones. El texto fue consensuado por los grupos popular, socialista, liberal, verdes, euroescépticos y eurófobos. Las autoridades cubanas no tardaron en reaccionar y soltaron una andanada de insultos. En un comunicado, la Asamblea Nacional dijo que la resolución «manipula sentimientos, tergiversa hechos, esgrime mentiras y oculta realidades».

IMPULSADFA POR AZNAR/ La enmienda del grupo Izquierda Unitaria que pedía el apoyo a los esfuerzos de España para «normalizar las relaciones entre la UE y Cuba» y derogar la posición común de 1996 fue rechazada por 452 votos en contra y solo 67 a favor. Esa posición común fue impulsada por José María Aznar.

Los socialistas españoles votaron en contra de esa enmienda en aras del compromiso político alcanzado con los otros grupos de adoptar la resolución común sin cambios, según explicó posteriormente el eurodiputado Ramón Jauregui. En un gesto que parecía compensar el disgusto que se llevó Moratinos, los socialistas españoles se abstuvieron de respaldar el párrafo que pide el inicio inmediato de un diálogo de la UE con la disidencia cubana, «por lo que dice y por lo que no dice», según explicó la eurodiputada María Muñiz, ya que pide el diálogo con la disidencia pero no menciona el diálogo con las autoridades, como hubiera querido España. Fuentes socialistas explicaron que era inviable que los españoles se quedaran al margen y no votaran la resolución ante la mayoría aplastante en la cámara «después de que haya muerto un preso».

La resolución, que pide la liberación «inmediata e incondicional» de todos los presos políticos, supone un éxito político del grupo popular, ya que el texto condena con dureza al régimen castrista, evita cualquier referencia al diálogo de la UE con las autoridades cubanas y, por el contrario, solo reclama el diálogo político con la disidencia.

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