AI acusa a España de vulnerar el “derecho humano” a la vivienda

Cañada Real Galiana Supuestamente viven en la Cañada entre 25.000 y 40.000 personas. (Archivo)

  • Denuncia la indefensión de miles de familias, en riesgo de perder su casa.
  • Exige el fin de los desalojos forzosos en España.
  • Los desalojos forzosos, que se realizan sin protección legal y sin otras garantías, están prohibidos por el derecho internacional.
AGENCIAS. 30.04.2011 – 09.21h
La sección española de Amnistía Internacional ha denunciado que nueve millones de personas están “indefensas” ante “una vulneración muy grave” de los derechos humanos que se da en España, donde el acceso a una vivienda digna no es considerado derecho fundamental, sino que se encuentran en una “segunda categoría”, al arbitrio de las leyes que, en este caso, no protegen a los ciudadanos.

Esta es una de las principales conclusiones del informe‘ Derechos a la intemperie. Dificultades para hacer valer los derechos económicos, sociales y culturales en España’, presentado por Amnistía Internacional.

En el documento se recogen las alertas que desde diferentes organismos internacionales se venían lanzando sobre la situación de la vivienda en España. Así, en 2004, el Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales alertaba de la situación de las personas sin hogar, y de las personas afectadas por los desalojos forzosos.

“Miles de personas son desalojadas forzosamente de sus viviendas o están en riesgo inminente de serlo sin que se les informe previamente, sin permitirles participar en decisiones que afectan a su vida y sin ofrecerles alojamientos alternativos. Estas personas, además de quedarse sin hogar, sin duda, verán como sus condiciones de vida empeoran”, ha asegurado Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, durante la presentación del informe.

Desalojos forzosos y sin protección legal

Amnistía Internacional recuerda que los desalojos forzosos, que se realizan sin protección legal y sin otras garantías, están prohibidos por el derecho internacional y son considerados como graves violaciones de derechos humanos.

Según Esteban Beltrán, la privación del acceso a las personas a una vivienda digna así como a una sanidad pública universal son ejemplos de “violaciones de los derechos humanos” de igual calado que la falta de libertad o de expresión.

Según Amnistía, ni siquiera la Constitución española otorga a los derechos económicos, sociales y culturales, a excepción de la educación, las mismas garantías de protección que respecto a otros derechos. Estos derechos son considerados como principios rectores dependientes de leyes específicas, con el problema de que no están siendo recogidos por las legislaciones de las distintas administraciones.

En la presentación del informe se ha hablado también de los asentamientos de la Cañada Real Galiana, en Madrid, en donde supuestamente viven entre 25.000 y 40.000 personas, que podrían ser desalojadas de sus viviendas “sin ningún tipo de garantías”, según ha advertido el abogado Javier Rubio, responsable legal de algunas de esas familias.

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20minutos.es

El mito de la catástrofe humanitaria

Los engaños de la contrainsurgencia en Iraq y Afganistán

Anthony DiMaggio CounterPunch / 30-04-2011

A pesar del acuerdo firmado entre EEUU e Iraq en 2008, que exige una total retirada de Iraq a finales de 2011, el almirante y jefe de la junta de jefes de estado mayor estadounidense Mike Mullen está ahora “advirtiendo” a los dirigentes iraquíes de que sólo disponen de unas pocas semanas para decidir si quieren que las tropas sigan en el país una vez superada la fecha formal de retirada. En las recientes semanas, demócratas y republicanos han reanudado también el “debate” acerca del supuesto plan de “retirada” de Obama de Afganistán. A los planificadores militares de EEUU les encanta enmarcar sus violentas ocupaciones como necesarias intervenciones “humanitarias”, que tienen como objetivo “salvar” a los pobres y oprimidos del tercer mundo. Estas afirmaciones han sido siempre muy poco sinceras y la gravedad de las pruebas recientes sugiere que tales esfuerzos por considerar el mito humanitario equivalen a poco más que mera propaganda.

Tomemos, por ejemplo, Iraq y Afganistán. Ambas ocupaciones fueron vehementemente defendidas por funcionarios políticos conservadores y liberales, así como por sus homólogos en los medios de comunicación de masas bajo el disfraz de puras intenciones y desinteresados sacrificios. A ambas ocupaciones se oponían la mayoría de los estadounidenses, afganos e iraquíes sabiendo que la destrucción que iban a causar dejaría a los países en una situación mucho peor que si EEUU no hubiera nunca intervenido.

En el caso de Afganistán, la administración Obama anunció que iniciaría una retirada paulatina en julio de 2011 hasta llegar al año 2014. La promesa de una fecha de retirada para el 2011 se remonta a finales de 2009, en el preciso momento en que Obama anunciaba su “incremento” de 30.000 soldados más en Afganistán. El anuncio de retirada de Obama de 2009, efectuado al mismo tiempo que su anuncio de escalada bélica, no tiene precedentes en la historia de EEUU. Raramente los agresores proporcionan una “estrategia de salida” al inicio de sus embestidas bélicas. Sin embargo, ese nuevo desarrollo reflejaba no tanto la respuesta “democrática” de la administración Obama ante el pueblo (considerando que la mayoría de los estadounidenses se oponían entonces a la guerra y continúan oponiéndose en la actualidad), sino más bien una concesión hecha de mala gana por parte de los demócratas queriendo significar que no iban a proseguir con guerras sangrientas (a lo Bush) sin una promesa de final (al menos un tanto vago) a la vista. Sin embargo, la estrategia sin precedentes de escalada-desescalada apenas debería valorarse como un desarrollo “revolucionario” en la política exterior estadounidense. Después de todo, con Obama, la guerra de Afganistán va a tener, como mínimo, una duración de trece extenuantes años, si tenemos en cuenta que la escalada inicial del conflicto empezó inmediatamente tras los ataques del 11 de septiembre. Además, a través de los cuatro primeros años de su presidencia, Obama habrá gastado mucho más en el ejército de lo que había gastado George W. Bush al final de su primer mandato. Si algo ha demostrado Obama es que las políticas imperialistas y la escalada militar pueden llevarse a cabo incluso con más  eficacia bajo regímenes demócratas, aclamando ridículamente a personalidades “antibelicistas” tipo Obama como partidarias de la “desescalada” y de la “paz”.

Como era de esperar, los republicanos, que son incluso más perdidamente adictos aún a la guerra, han atacado el calendario de “retirada” de Obama alegando que es peligroso, irresponsable e ingenuamente “antibelicista”. John McCain anunció, poco después de la escalada en Afganistán de 2009, que cualquier referencia a una fecha de retirada resultaba “desalentadora” y que iba a servir para asegurar que los afganos estuvieran menos dispuestos a “arriesgar sus vidas para ponerse de nuestro lado en esta lucha”. La fecha de retirada, defendía McCain, es algo que “el enemigo puede explotar para debilitar e intimidar a nuestros amigos”. En marzo de este año, el congresista republicano Mike Coffman anunció algo parecido, que se sentía escéptico sobre una posible retirada considerando los “intereses de seguridad en Afganistán que debemos aceptar… necesitamos asegurarnos de que los talibanes no se apoderen del país”. Los comentarios de Coffman se produjeron en un momento en que una resolución no vinculante del Congreso pidiendo una retirada total y acelerada de Afganistán (para finales de año) salía derrotada por 93 votos frente a 321, con sólo ocho republicanos votando a favor de la misma.

Los esfuerzos para establecer un calendario de retirada de Iraq sufrieron parecidos ataques en todas las ocasiones por parte de liberales y conservadores durante los primeros años de esa guerra y, con posterioridad, por parte de los halcones conservadores, una vez que los liberales dominantes decidieron que no “merecía la pena” proseguir con esa guerra en términos de costes financieros y vidas estadounidenses. En 2008, por ejemplo, los editores neoconservadores del Washington Post seguían aún castigando al presidente Obama por su “poco realista” plan de retirada (8 de julio de 2008). Los editores festejaban a EEUU por su supuestamente exitosa “estrategia de contrainsurgencia” que “había conseguido un descenso espectacular de la violencia”. Advertían que “sería una locura dar comienzo a una salida forzada del país sin considerar los riesgos de la renovada guerra sectaria y la escalada de la intervención en el país por parte de Irán y otros vecinos de Iraq”.

La ocupación de Iraq nunca ha acabado realmente, aunque uno ignorara esto debido a la escasa o no existente cobertura del conflicto por parte de los medios de comunicación de masas. Associated Press informaba en marzo de este año que: “Ocho años después [de la invasión de EEUU], miles de soldados estadounidenses continúan en Iraq, y puede que su misión prosiga hasta un futuro lejano. A pesar del acuerdo de seguridad que exige una retirada total del ejército estadounidense a finales de año, cientos cuando no miles de soldados estadounidenses [más exactamente, 47.000] continuarán estando en Iraq después de 2011”. Así es, como informaba USA Today en septiembre del pasado año, el mandato de las tropas estadounidenses bajo la recién declarada “Operación Nuevo Despertar” consistirá en “dedicarse a entrenar a los iraquíes para que asuman su propia seguridad, reduciendo la presencia y autoridad estadounidense en el combate”. Sin embargo, este punto es extremadamente importante porque establece una fecha-marcador que ayuda a comparar la violencia en Iraq antes y después del final de las principales operaciones de combate (excluyendo las campañas de operaciones especiales, que han proseguido aún después de agosto de 2010).

¿Y cómo le ha ido a Iraq una vez que terminaron las principales operaciones de combate estadounidenses? Como informaba el New York Times en diciembre de 2010 (cuatro meses después de la “retirada” de EEUU), la violencia en Iraq estaba en sus niveles más bajos desde el comienzo de la ocupación en 2003. El total de víctimas civiles para 2010, según informaba el proyecto del Iraq Body Count, era de 3.976, descendiendo de los 4.680 de 2009 y del pico de 2.327 muertos al mes de 2006, en el peor momento de la guerra civil de Iraq. La cifra de muertes mensuales en los últimos cuatro meses de 2010 (después de la “retirada” de EEUU) se mantuvo alrededor de las 270 al mes, acumulando una reducción de un 27% desde la media de 370 víctimas al mes de los primeros ocho meses de 2010. En los primeros meses de 2011, el número de víctimas se ha mantenido por lo general en niveles bajos, con una media en el país de 314 muertos al mes, un 15% de reducción desde los primeros ocho meses de 2010 (antes del final de las principales operaciones de combate estadounidenses).

Los editores del Washington Post ignoraron de forma orwelliana las implicaciones de estas cifras, celebrando que 2010 había sido “un buen año en Iraq” porque “la violencia ha descendido al nivel más bajo que Iraq ha conocido probablemente en décadas” (22 de diciembre de 2010). Presumiblemente, el periódico esperaba que los estadounidenses se hubieran olvidado de que habían predicho de forma incompetente que ocurriría exactamente lo contrario si a Obama se le permitía seguir con su tibio llamamiento de julio de 2008 a un “redespliegue paulatino de tropas de combate” que culminaría con una retirada de las “brigadas de combate” en julio de 2010.

Cualquiera que hubiera seguido con espíritu crítico la guerra en Iraq era consciente de la pobreza de las advertencias de que la retirada podría llevar al colapso nacional y a la guerra civil. Muy al contrario, la violencia había sufrido una veloz escalada bajo la ocupación de EEUU, transformándose en una guerra civil en toda regla a lo largo de los primeros cinco años de operaciones de combate de EEUU en Iraq.

En cada fase de la guerra, EEUU fue responsable de la escalada del conflicto y de la violencia, como reconocían consistentemente la mayoría de los mismos iraquíes en las investigaciones hechas durante esos años. La asombrosa incompetencia de Bush al disolver el ejército, el gobierno y las fuerzas de seguridad iraquíes llevaron directamente al deterioro del país y a la guerra civil, mientras las milicias sectarias chiíes, sunníes y kurdas tomaban cartas en el asunto compitiendo por el control y para llenar el vacío de poder. EEUU se lavó las manos de su responsabilidad en tanta destrucción, mientras en enero de 2006 anunciaba que no iba a financiar la reconstrucción del país, garantizando así que no habría progreso alguno en la mejora de la infraestructura iraquí, devastada por las décadas de guerra y sanciones patrocinadas por EEUU.

EEUU jamás podrá divorciarse de la desestabilización de Iraq como consecuencia de sus propios bombardeos y operaciones de contrainsurgencia que, según se estima, habían provocado más de la mitad del total de 655.000 muertes que se habían producido ya en Iraq en 2006 (a la altura de la guerra civil del país). Se ha calculado que el total de muertes bajo la ocupación llegaba en 2007 a la cifra de 1,2 millones, tras el inicio del “incremento” supuestamente humanitario de Bush. Tal destrucción de vidas ni siquiera tiene en cuenta las humillantes torturas padecidas por innumerables iraquíes (a lo Abu Ghraib), que eran a menudo detenidos y aterrorizados colectivamente durante las operaciones de contrainsurgencia, basándose siempre en pruebas endebles o no existentes.

El propio apoyo de la administración Bush a la “Opción Salvador”, en la cual EEUU entrenó escuadrones de la muerte para que colaboraran en los esfuerzos de la “contrainsurgencia” fue un ejemplo siniestro del desprecio total de EEUU por la estabilidad y los derechos humanos en Iraq. Esas operaciones contribuyeron directamente al deterioro de la seguridad por todo el país, fomentando el aumento de la violencia entre las poblaciones kurdas, chiíes y sunníes, e incitando los ataques indiscriminados de civiles iraquíes a partir de líneas étnico-sectarias.

La presencia de más de 150.000 soldados estadounidenses sirvió de pararrayos para atraer a suicidas-bomba islamistas y otros terroristas que jugaron un papel crucial en el surgimiento de la guerra civil. La ocupación y la oposición de la administración Bush a la celebración de elecciones democráticas (revocada después a regañadientes tras masivas protestas nacionales) estimularon la lucha a los nacionales iraquíes (que integraban la inmensa mayoría de la “insurgencia”) y que estaban dispuestos a tomar las armas contra una potencia extranjera represora e irresponsable. Tal animadversión hacia EEUU no podía sorprender a nadie teniendo en cuanta la campaña de “pacificación” de Bush, que castigó colectivamente ciudades y pueblos enteros cortándoles los alimentos y el agua, al mismo tiempo que les arrasaba con bombardeos (como en los casos de Faluya y Ramadi). La “lógica” seguida en esos ataques postulaba que esas ciudades eran los núcleos de una fuerte actividad insurgente; en esencia, aterrorizar colectivamente a los civiles de esas áreas se consideró una herramienta legítima para obligar al pueblo iraquí a volverse contra la “insurgencia”.

La última defensa de la ocupación empieza, como es típico, aludiendo al “incremento” de 2007 de otros 20.000 soldados hacia Iraq, considerándolo como un éxito para reducir la violencia sectaria y acabar con la guerra civil iraquí. Sin embargo, un análisis cuidadoso de los acontecimientos que rodearon el incremento sugiere que esta escalada lo que sí logró fue desarmar a las comunidades sunníes de Bagdad,facilitando por tanto una limpieza étnica masiva (emprendida por milicias chiíes bajo la cobertura de las fuerzas de seguridad de Bagdad) que finalmente culminó en un descenso de la violencia (sólo después de que grandes zonas de la ciudad fueran eficazmente limpiadas de sus residentes sunníes). Incluso la Agencia Nacional de Inteligencia llegó a desafiar la narrativa de la “eficacia del incremento”, admitiendo en su Estimación Nacional de Inteligencia de 2007 que el “desplazamiento de población [a la EEUU: limpieza étnica facilitada] era consecuencia de la violencia sectaria… la polarización de las comunidades es más evidente en Bagdad… donde los desplazamientos de población han provocado una importante separación sectaria, los niveles de conflicto han disminuido porque las enfrentadas comunidades tienen más dificultades para penetrar en los enclaves comunales”.

Vamos ahora con la guerra de Afganistán. Largamente promovida por Bush y Obama como necesaria para combatir el terrorismo y promover la estabilidad regional y la democracia, la guerra no ha conseguido sino todo lo contrario. La reconstrucción fue siempre una broma, como han documentado numerosos críticos a partir de la abrumadora ausencia de financiación destinada a reconstruir este país asolado por la guerra. Además, la violencia sigue estando actualmente en Afganistán en niveles muy altos, como dejó patente un reciente ataque de este mes de abril en Kabul del que el New York Times informó que “un insurgente vestido con un uniforme afgano y un chaleco cargado de explosivos abrió fuego dentro de la sede del muy fortificado ministerio de defensa, matando al menos a dos soldados”. El ataque tenía como objetivo el ministro francés de defensa, Gérard Longuet, que se suponía se encontraba en esos momentos visitando el recinto.

Tras la escalada de Obama de 2009, los ataques contra fuerzas de la OTAN y de EEUU se han incrementado porque las fuerzas de los talibanes están tratando de expulsar a EEUU y sus aliados del país. Desde que EEUU desplegó su campaña de escalada bélica hace dos años, la violencia se ha recrudecido extraordinariamente. Las víctimas civiles afganas han aumentado en un 15% de 2009 a 2010, mientras que la cifra total de muertes registradas alcanza las 5.189 víctimas en ambos años (el total de muertos desde 2007 a 2010 llega prácticamente a los 10.000).

Es verdad que más de dos terceras partes de los muertos en 2010 fueron consecuencia de ataques talibanes (comparado con el 16% que puede adjudicarse a las fuerzas del gobierno afgano y de la OTAN). Cualquier intento de exonerar a EEUU, a la luz de las anteriores estadísticas, es sin embargo altamente sospechoso. Como el Guardian informa, un cable desclasificado del Departamento de Estado de EEUU (publicado por WikiLeaks) un año antes de la escalada de Obama de 2009, indicaba que EEUU confiaba en que se produjera un “aumento del caos y la violencia causados por las intensificadas operaciones de la OTAN”. Como explicaba el cable, la inteligencia estadounidense expresaba que había que aumentar las presiones sobre los talibanes “para que florecieran sus tendencias más violentas y radicales… esto les alienará de la población y actuará a favor nuestro”. Es decir, una parte activa del plan estadounidense se basaba en el fomento de la violencia contra los civiles, en la esperanza de que el terrorismo provocado por el “incremento” estadounidense acabaría poniendo al pueblo afgano en contra de los talibanes. Es dentro de este contexto de escalada terrorista de EEUU que uno debe valorar el rápido crecimiento en los ataques (y la consiguiente desestabilización) que está desarrollándose desde que Obama inició su incremento.

Una evaluación honesta de las operaciones de contrainsurgencia estadounidense en Iraq y Afganistán demuestra claramente que EEUU es responsable de la escalada que está azuzando la violencia y la desestabilización. Los expertos de los medios y los funcionarios políticos ignoran, como era de prever, esta inconveniente verdad, y lo que tratan es de ocultar los intereses políticos creados al perpetuar el mito de que habrá una “catástrofe humanitaria” si EEUU se retirara. Los críticos de estas guerras saben perfectamente que sería todo lo contrario. Cuanto antes se retire EEUU totalmente de Afganistán, mayores serán las oportunidades de que la violencia masiva y el deterioro social se aplaquen.

* Anthony DiMaggio es coautor (con Paul Street) del libro “Crashing the Tea Party” (Paradigm Publishers), de publicación inminente. Es también autor de When Media Goes to War” (2010) y de Mass Media, Mass Propaganda” (2008). Ha dado clases de Política Global Estadounidense en la Universidad Estatal de Illinois. Puede contactarse con él en: adimag2@uic.edu

LinK: www.counterpunch.org

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rebelion.org

IMPI México: La piratería es más grave que el narcotráfico

Geraldine Juárez alt1040 / 30-04-2011 

Durante las celebraciones del día de la propiedad intelectual el nuevo director de Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, Rodrigo Roque Díaz, declaró en la estación de radio Radio Fórmula que la piratería es un problema aún mayor que el narcotráfico.

El tema de la piratería es gravísimo […] brutal para la sociedad mexicana y para el mundo. Las cifras que tenemos del Foro Económico Mundial indican que el comercio ilegal representa el 10% del comercio mundial.

El ingenio lo usamos para violar la ley.

El tema de la piratería es más importante que el tema narcotráfico. El tema de la piratería cuesta billones de doláres al mundo. El impacto económico es muy importante.

Hay que entender que la piratería es como robar una casa o robar algo, no por algo se llama propiedad intelectual.

El audio de la entrevista íntegra a Roque Díaz, donde además habla de patentes y medicinas genéricas, se encuentra al final de la nota en el sitio de Radio Fórmula.

Es increíble que una agencia administrativa gubernamental —con su legitimidad por los suelos gracias a la captura regulatoria en la que se encuentra—, haga estas declaraciones cuando México se encuentra en una situación tan delicada, en donde la cuestionada guerra contra el narcotráfico emprendida por el gobierno, ha cobrado alrededor de 40 mil vidas y contando.

Vidas humanas: No bolsas, tennis y DVDs de películas. Vidas humanas:niños, mujeres, hombres, personas de carne y hueso con una historia y un nombre.

Por cierto, el slogan del día de la propiedad intelectual fue “diseñar el futuro”, ¿así?. ¿Compárando la vida con la propiedad se diseña el futuro?

Investigadores independientes del Social Research Council documentan la labor de la industria para relacionar la guerra contra el narcotráfico y el combate a la piratería en México. ¿A quién quieren engañar?

Es aún más increíble que la definición de piratería para un directivo sea una simple metáfora como robar una casa o una cosa, cuando además de no existir una definición estática es un problema de precios y competencia, la piratería no un problema de moral, es un problema de mercado.

De nuevo vemos a los encargados de gestionar la propiedad intelectual a nivel administrativo evitando la discusión política en torno a la copia y reduciéndolo a juicios morales ignorándo lo que el reporte MPEE explica contundentemente:

La piratería de unos siempre ha sido la oportunidad de mercado de otro, y la frontera entre los dos siempre ha sido tema de negociación política y social. La historia del copyright es una historia de lucha contra innovaciones disruptivas en los mercados.

Disruptivo no significa nada malo, se refiere a que los sistemas sociales, políticos y económicos cambian de forma incremental, pero la tecnología lo hace de forma exponencial. Esto es la innovación, que por cierto en nombre del “estado derecho”, la industria y sus aliados distorsionan jurídicamente a su favor para detenerla y no para incentivarla.

Pregunto nuevamente, ¿Será posible que algún día la industria y sus servidores defiendan sus interéses de una forma positiva?

Equiparar a la piratería – o decir que es peor – que el narcotráfico, un conflicto que tiene como efecto devastador la muerte, es no solo una estúpidez sino una falta de respeto.

Al matar nadie ejerce ningún derecho humano, y por el contrario, demostrablemente se afecta de manera irreparable el derecho humano a la vida de otra persona.

El derecho de autor y las patentes no son un derecho humano, son un privilegio que el Estado otorga.

Un tip:

La piratería es a la propiedad intelectual lo que la prohibición de drogas es al narcotráfico. La bola esta en su cancha.

El gobierno mexicano siempre, siempre FAIL.

Link: alt1040.com

rebelion.or

Creadores de YouTube compran Delicious

Nelly Acosta / eleconomista.com. mx / 29-04-2011

El equipo de Delicious, la red social que permite compartir los sitios web de la lista de “Favoritos”, anunció que por fin tiene nuevos dueños: Chad Hurley y Steve Chen, los creadores de YouTube.

“Como creadores de la plataforma más popular de video, tienen la experiencia suficiente para mantener con vida y mejorar Delicious”, dijo la red social a través de su blog corporativo.

No hay detalles de cuánto dinero está involucrado en esta transacción.

Delicious estaba en la lista de servicios que Yahoo! quería cerrar en diciembre del 2010, para eliminar algunos gastos. Y aunque meses después, Yahoo! confirmó que no la vendería, la red social se dio a la tarea de buscar por cuenta propia recursos económicos para autocomprarse, o bien, encontrar algún empresario que quisiera comprarlo.

Al día de hoy, Yahoo! sigue operando esta red social y no se separará de esta empresa sino hasta julio (de este año), con la idea de hacer una transición de empleados y usuarios más organizada.

“Agradecemos a todos por usar Delicious. También les agradecemos la paciencia que tendrán en este momento de transición”, agregó el equipo de la red social.

Delicious asegura que en ningún momento interrumpirá el servicio. Aún así, para quienes se sientan intranquilos con esta noticia, ha creado un foro para resolver algunas dudas.

QUIÉNES SON LOS NUEVOS DUEÑOS

Chad Hurley es uno de los cofundadores de YouTube, que vendió a Google, junto con los otros dos creadores, Steve Chen y Jawed Karim, por 1,650 millones de dólares en el 2006, a unos meses de su lanzamiento (se creó en el 2005).

Y aunque permaneció en el equipo de Google, bajo el puesto de director ejecutivo de YouTube, renunció a la empresa en el 2010.

Steve Chen, por su parte, fungió como director técnico de YouTube. Al igual que Hurley, trabajo antes en PayPal, la empresa que habilita la seguridad de los pagos electrónicos, e incluso, formó parte del equipo de Facebook (antes de crear YouTube).

Link: eleconomista.com.mx

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rebelion.org

La bomba de Marrakech fue accionada por control remoto

SEGÚN EL MINISTRO DEL INTERIOR

EUROPA PRESS – RABAT – 29-04-2011

El ministro del Interior marroquí, Taieb Cherqaoui, ha anunciado este viernes que la investigación preliminar del atentado de ayer en Marrakech ha revelado que la bomba fue accionado por control remoto y por tanto no se trató de un atentado suicida, según informa la agencia oficial MAP.

Foto: Reuters

‘No se trata de un atentado suicida (…) y parece que el artefacto explosivo fue accionado a distancia. La investigación sigue en curso’, ha señalado Cherqaoui durante una reunión de la Comisión de Interior de la Cámara de Representantes.

Según el ministro, el artefacto estaba fabricado con nitrato de amonio y explosivos TATP y se le había añadido clavos para que actuaran como metralla. Un total de quince personas murieron ayer, entre ellas al menos cinco turistas que ya han sido identificados, en la explosión ocurrida en la cafetería Argana en la plaza central de Marrakech.

Cherqaoui, que ha subrayado que es de sobra conocido quién emplea esta modus operandi sin mencionar a ningún grupo en concreto, ha instado a los marroquíes a mantenerse vigilantes, a cerrar filas y a privilegiar los intereses supremos del Estado, según la MAP.

Esta mañana, el ministro de Comunicación y portavoz del Gobierno, Jalid Naciri, había preferido no responsabilizar a ningún grupo terrorista del atentado a la espera de que concluya la investigación que está llevando a cabo la fiscalía general de Marrakech.

‘Esta es la razón por la que nos abstenemos por el momento de acusar a una u otra parte’, ha señalado el ministro en declaraciones a la MAP, asegurando que cuando haya resultados se darán a conocer.

Por otra parte, como ya hiciera ayer el rey Mohamed VI y otros altos cargos del Gobierno, Naciri ha asegurado que el proceso de reformas iniciado en el reino no se verá detenido por el atentado de ayer. ‘Es un momento difícil, pero gracias al patriotismo y a la vigilancia del pueblo marroquí, superaremos el desafío, porque la preservación de la seguridad no es antagónica con la continuación de las reformas’, ha subrayado.

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Un atentado en Marraquech deja al menos 14 fallecidos y 20 heridos

Las víctimas mortales, tres marroquíes y once extranjeros, estaban en el interior del café Argala, en el centro histórico

AGENCIAS. MARRAQUECH – 29-04-2011

Quince personas perdieron la vida, y otras veinte resultaron heridas, cinco de ellas graves, en el atentado que golpeó ayer el corazón turístico de la ciudad de Marraquech, en el sur de Marruecos, según informó el ministro marroquí del Interior, Taib Cherkaui. Los fallecidos, en el café Argana, situado en la plaza de Yemá el Fna, declarada patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco y uno de los lugares más turísticos de esta antigua ciudad imperial, serían tres marroquíes y once extranjeros, dijo Cherkaui, citado por la agencia oficial MAP.

Aspecto que presentaba la fachada del café en donde se produjo la explosión. (Foto: STR)

Según informaron fuentes policiales, al menos dos de los muertos son canadienses, mientras que un portavoz del Consulado de Francia en Marraquech explicó que también fallecieron un número todavía desconocido de ciudadanos franceses en el atentado.

Poco antes del mediodía, una explosión de fuerte intensidad se escuchó en toda la medina (parte antigua) de Marraquech y destruyó la planta superior del café Argana e incluso afectó a locales que se encontraban fuera de la plaza. Pese a que las primeras informaciones hablaban de un accidente, a medida que avanzaba la jornada se impuso la tesis de que el suceso era un atentado, como aseguró el titular del Ministerio de Comunicación y portavoz del Gobierno, Jalid Naciri, quien indicó también que ‘todas las señales demuestran que se trata de un acto criminal organizado’.

HIPÓTESIS

Fuentes policiales afirmaron que en el lugar de los hechos se habrían encontrado ‘objetos extraños’, lo que reforzaría la tesis de atentado. Las causas de lo sucedido son aún confusas, y por ahora se baraja la opción de que un terrorista suicida hubiera hecho explotar en el interior del café el explosivo, o de que un joven hubiera dejado una mochila en el interior del local y lo hubiera abandonado antes de la deflagración, según informó una radio local, citando a testigos presenciales.

Mohamed VI, a quien la explosión sorprendió en la capital espiritual de Fez, donde presidió un Consejo de Ministros, dio instrucciones a los ministros de Interior, Taib Cherkaui, y de Justicia, Mohamed Naciri, para aclarar con ‘toda celeridad y transparencia’ el atentado. Una delegación gubernamental marroquí encabezada por Cherkaui y Naciri se desplazó a continuación a la plaza Yemá El Fna y después al hospital donde se encuentran los heridos, según la agencia MAP.

Además, el monarca instó también a ‘informar a la opinión pública de las conclusiones de las investigaciones’, según un comunicado del Gabinete Real difundido por la agencia oficial de noticias MAP. Asimismo, Mohamed VI, que expresó su pésame a las familias de las víctimas, afirmó que correrá con los gastos de los funerales de los fallecidos.
A última hora de la tarde, la policía marroquí mantenía bloqueadas las inmediaciones del café donde se produjo la explosión, mientras que efectivos de la policía científica seguían recogiendo indicios sobre la autoría del atentado. Sin embargo, pese a lo sucedido, el resto de la plaza había retomado ya su actividad habitual y las calles adyacentes de la medina volvían a estar concurridas por turistas y comerciantes, según pudieron constatar los medios de comunicación trasladados al lugar de los hechos.
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laregion.es

El peor temporal en EEUU en 37 años deja 250 muertos

Desde el lunes pasado se registraron 164 tornados, que afectaron a una decena de estados

LUCÍA LEAL. WASHINGTON – 29-04-2011

Al menos 250 muertos y una estela de devastación ha dejado en Estados Unidos el peor temporal de tormentas y tornados ocurrido desde 1974, que en las últimas horas se desplazó al noreste y amenaza de nuevo a los estados del sur. La decena de estados afectados por el desastre se enfrentaban ayer a las crudas secuelas de los 164 tornados que se registraron desde el lunes entre Misisipi y Nueva York y a las previsiones que alertan de que las tormentas se abatirán otra vez sobre el sur del país.

Un hombre despeja los escombros de una tienda tras el paso de un tornado en Ringgold (Georgia). (Foto: ERIK S. LESSER)

La mayor parte de los esfuerzos federales se concentraron en Alabama, convertido en el estado más afectado por la catástrofe, con una cifra oficial de 162 muertos y cientos de miles de hogares destruidos y sin electricidad El presidente Barack Obama anunció ayer que viajará hoy a ese estado sureño para visitar algunas de las zonas afectadas y reunirse con familias, funcionarios estatales y locales y con el gobernador Robert Bentley.

Se han contabilizado 33 muertes en Tennessee, 32 en Misisipi, 14 en Georgia, 8 en Virginia y al menos una en Kentucky, según los últimos recuentos facilitados por las agencias de gestión de emergencias estatales. El total de víctimas es el más alto desde que una oleada de tornados causó la muerte a más de 300 personas en 1974, y el temporal, el peor que recuerdan la mayoría de los habitantes de los estados afectados.

En la ciudad de Tuscaloosa, probablemente la más devastada de Alabama con al menos 36 muertos, el residente James Sykes definía el tornado como ‘un monstruo silencioso’, que se movía ‘a un ritmo muy rápido’ y ‘destrozaba todo lo que encontraba a su paso’, declaró a la cadena CNN. ‘No sé cómo pudo sobrevivir alguien’, señalaba por su parte el alcalde de esa localidad, Walter Maddox.

2.000 miembros de la Guardia Nacional se desplegaron en Alabama para reforzar las tareas de rehabilitación de edificios y rescate de cientos de desaparecidos o de personas sin localizar en la situación de ‘devastación masiva’ que vive el estado, en palabras del gobernador Bentley.

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laregion.es

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