No os habéis enterado

Redacción Aragón

13:50h. del Viernes, 20 de mayo

“La Junta Electoral Central prohíbe todas las protestas del sábado y el domingo.”

“La JEC considera que el derecho de reunión “se ve modulado” en campaña electoral; el objetivo último es, según la decisión, “defender y proteger el derecho al sufragio.”

“Esto no es Túnez, ni Egipto; en España hay democracia, se vota cada 4 años”

Uno veía semanas, meses atrás, con sanísima envidia, las revueltas surgidas en Túnez, Egipto, Islandia, incluso las movilizaciones obreras en el Estado de Wisconsin en EE.UU., silenciadas, como siempre, por los medios de comunicación burgueses.

Y claro, uno pensaba y analizaba: casi 5 millones de paradas y parados, con un paro juvenil que alcanza el 45% (en Europa está en el 20%); una reforma laboral que abarata hasta la ridiculez el despido; con un recorte en el sueldo de las y los trabajadores del sector público; con la retirada del impuesto de patrimonio y sucesiones; con una Ley electoral como la D´Hondt y un sistema que impide la alternancia política, porque aunque se alterne de partido (PSOE-PP), la política que hacen es la misma; la gente hipotecada y humillada perdiendo la vivienda en beneficio de los bancos; subiendo el IVA que pagamos por igual todas y todos; con todos los millones de euros que se le dieron al comienzo de la crisis a la banca, … ¿y no pasaba nada?

Pues por fin, tras las masivas manifestaciones de este domingo 15 de mayo y las acampadas surgidas en todas las capitales del Estado y con la Puerta del Sol de Madrid como km cero de las reivindicaciones, empieza a movilizarse y organizarse una masa crítica de ciudadanos y ciudadanas, de indignados e indignadas que han empezado a tomar la calle; y como en aquel mayo del 68, con los y las estudiantes, con jóvenes trabajadores, como esqueleto de ese movimiento. Pero no están solos, gente de todas las edades se han comenzado a unir y compartir experiencias y ganas de lucha.

Y la protesta está clara y bien dirigida: la situación de crisis que sufrimos y las salidas que está imponiendo el gobierno del PSOE (lo mismo que haría el PP) y las instituciones de la UE siguiendo los dictados del FMI y del Banco Mundial, cuya máxima sigue siendo la acumulación de riqueza en cuantas menos manos mejor y los recortes sociales, como entrada de los intereses privados.

Y nos recuerdan: “esto no es Túnez ni Egipto, aquí hay democracia; aquí podéis votar cada 4 años; para eso hicimos la transición”. Y nosotras y nosotros contestamos: “parece ser que no os habéis enterado”.

Y nos tachan de antisistema, de pedir la abstención en las votaciones, de apolíticos, de pertenecer a la “Generación ni-ni”, de no preocuparnos más que de la juerga y la diversión, del botellón… “parece ser que no os habéis enterado”.

No es un movimiento apolítico porque política es toma de decisiones; política es reconocer un problema y buscar soluciones; política es ver cómo los ricos acumulan cada vez más (Banco Santander, Telefónica, Ferrovial…) y “los nadie” cada vez más pobres, perdiendo sus casas y terminando sus prestaciones por desempleo, y querer cambiar la situación; política es indignarse y buscar soluciones.

Por supuesto que la mayoría son antisistema: anticapitalistas: señalan a los culpables (la banca y/o los mercados), se denuncia a quienes con sus políticas nos están haciendo pagar la crisis y privándonos de nuestros derechos como ciudadanos y ciudadanas (PSOE y PP) y se demanda un sistema electoral más justo y un cambio de sistema que dignifique la política y sea garante de los derechos de la ciudadanía.

Por eso, nos debemos sentir orgullosos todas y todos de lo que nació el domingo 15 de mayo y está empezando a caminar. De verdad ver toda esta gente movilizada, es un orgullo y así hay que expresarlo.

Pero debemos darle impulso a este movimiento y que no muera el domingo tras las elecciones. Esto es solo el primer paso para un cambio. Pero, ¿qué cambio?

Eso es lo que hay que empezar a concretar: un discurso nítido y claro. Porque da gusto oir en todas las acampadas y asambleas en plazas y calles, los discursos y palabras de la gente; es como una transfusión revolucionaria: da alas, fuerza a la gente, compromiso de lucha… pero ¿hacia dónde? ¿Para qué?

Pues como decía un compañero: “debemos tener claro que cuando una parte del Pueblo sale a la calle para mostrar su rechazo y protestar contra la banca, los grandes empresarios y contra el bipartidismo como culpables de la crisis social y económica, la obligación de todo revolucionario es escucharlo, respetarlo, analizarlo y darle respuesta….”

Eso debemos hacer: analizar, debatir y sobre todo, concretar una serie de puntos en los cuales estemos todas y todos de acuerdo; porque como decía antes, el movimiento no es apolítico, las personas tienen ideología (aunque no lo sepan o lo reconozcan abiertamente), y nunca nos pondremos de acuerdo en todo; por eso, debemos buscar elementos comunes y salir a la calle a demandarlos; y no parar hasta que se consigan. Y hay puntos en los que estamos de acuerdo, o podríamos llegar a concretar, que son los mismos que continuamente se oyen en todas las acampadas y asambleas:

-  Acabar con el bipartidismo y que haya una democracia participativa.

-  Control de las entidades financieras y fiscalidad progresiva (impuesto de Patrimonio, impuesto de sucesiones…)

-  Lucha contra el paro como elemento principal: reparto del trabajo y reducción de la jornada y conciliación laboral.

-  Servicios Públicos y de calidad.

-  Derecho a la vivienda

-  Reducción del gasto militar.

“La Junta Electoral Central prohíbe todas las protestas del sábado y el domingo”.

“La JEC considera que el derecho de reunión “se ve modulado” en campaña electoral; el objetivo último es, según la decisión, “defender y proteger el derecho al sufragio”.

“Esto no es Túnez, ni Egipto; en España hay democracia, se vota cada 4 años”

¿Sacareis a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado para atacar, reprimir y disolver las acampadas, concentraciones y manifestaciones de miles y miles de ciudadanos y ciudadanas hoy mismo, o el sábado día de reflexión o el domingo en la jornada electoral, como ocurrió en Túnez, Egipto…? “Parece ser que no os habéis enterado aún”.

La democracia, ni empieza ni termina en las urnas. Votar cada 4 años no es democracia. Y eso es lo que todas y todos anhelamos cambiar; queremos ser partícipes de la política, queremos que haya una democracia participativa; queremos estar en la toma de decisiones, y que no sean instituciones financieras antidemocráticas, las que marquen las reglas del juego.

Y quien no entienda todo esto, “parece ser que no se ha enterado”.

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Fuente; larepublica.es

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