Los bosques de Europa oriental ya tienen quien los cuide

Siete países de Europa oriental firmaron un protocolo para evitar la desaparición de los bosques vírgenes de la región de los Montes Cárpatos por la tala ilegal.

06.06.2011 · IPS · Zoltán Dujisin · (Budapest)

Montes Cárpatos (cod_gabriel/Flickr)

Los bosques antiguos tienen un valor ecológico único con grandes árboles, otros muertos en pie y una inusual biodiversidad entre la que hay varias especies amenazadas y raras. Además su ecosistema tiene invalorables beneficios como agua potable, aire limpio, acopio de carbono, regeneración de nutrientes y mantención del suelo, entre otros.

Los ministros de República Checa, Hungría, Rumania, Serbia, Polonia, Eslovaquia y Ucrania suscribieron el viernes el Protocolo sobre Gestión Sustentable de Bosques, en Bratislava, con el objetivo de contribuir a la protección de los recursos de los Montes Cárpatos.

Los bosques, y en especial la zona que se encuentra en territorio rumano, constituyen uno de los pocos rasgos de lo que fuera la vegetación primigenia de Europa.  El protocolo permitirá que el mayor bosque nativo fuera de Rusia, goce de la protección oficial y de esfuerzos para mantener y ampliar la cobertura forestal.  El Protocolo sobre Gestión Sustentable de Bosques se enmarca en la Convención sobre la Protección y el Desarrollo Sustentable de los Cárpatos, de 2003, un ejemplo de cooperación regional.

Se estima que unas 300.000 hectáreas de bosque nativo en los Montes Cárpatos están en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).  Los Montes Cárpatos del sur de Rumania constituyen la mayor área forestal o fragmentada. Pero sólo 18 por ciento de las 250.000 hectáreas del bosque autóctono están protegidas, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

En otros países como Eslovaquia, la situación empeoró al punto que sólo 0,5 por ciento del área boscosa puede considerarse original. La tala excesiva no sólo afecta al boque autóctono en sí, sino también a la biodiversidad y, en especial, la as especies indígenas que necesitan su hábitat natural para sobrevivir.

“El protocolo de la convención es una buena señal, un paso en la dirección correcta y un ejemplo para el resto del mundo y Europa, pero el problema es que se reduce a una cuestión de implementación y, en esta región, hay muchas cosas en papel que no se llevan a la práctica”, dijo el director del programa Danubio-Cárpatos, Andreas Beckmann. ”Este protocolo trata de concentrarse en la implementación”, remarcó. La tala ilegal es común en la región, donde varios países tratan de resolver el problema con leyes y tratando de que se cumplan.

También faltan datos sobre la tala a pequeña escala y empresas procesadoras, lo que habilitaría el control de volúmenes y el origen de la madera. Sorprende cómo se han conservado los Montes Cárpatos hasta hace poco, pero en las dos décadas que siguieron a la caída del régimen socialista en la región se descubrió que el área natural estaba sometida a una presión de desarrollo sin precedentes. Además de la tala ilegal, el desarrollo de infraestructura como autopistas, caminos, centros de ski y otros, avanzan muchas veces de forma ilícita y dentro de zonas protegidas oficialmente.

Pero no todas son malas noticias. La firma del protocolo es uno de los últimos mecanismos disponibles para proteger los bosques de Europa. La Unión Europea (UE) aprobó una nueva ley contra la tala ilegal y sus directivas ayudarán a atender la pérdida de los tesoros forestales. ”La norma de la UE plantea exigencias específicas a los países miembro en términos de implementación y del origen de la madera para el mercado europeo”, dijo Beckmann.”Países como Ucrania y Serbia no tienen esa norma, pero se verán afectados porque exportan al mercado europeo”, añadió.

Ejemplos positivos de lucha contra la tala ilegal en la región precedieron incluso a la firma del protocolo.

La Agencia Forestal Rumana Romsilva creó una herramienta en Internet para seguir la pista de la madera, lo que ayudará a controlar la práctica ilegal, una solución avanzada que puede sentar un precedente para el resto del mundo. La inclusión de la importancia de la protección de los recursos forestales en la agenda global fue impulsada por la Organización de las Naciones Unidas, que declaró 2011 Año Internacional de los Bosques.

La ONU trata de que se integre a los bosques en asuntos de desarrollo sostenible. Hay más de 1.600 millones de personas que subsisten gracias a sus recursos, de las cuales 300 millones viven en ellos. La deforestación, unos 130.000 kilómetros cuadrados al año, representa 20 por ciento de las emisiones mundiales de gases invernadero y es responsable de la desaparición de 100 especies al día.

Fuente: periodismohumano.com

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