Spam, también en Twitter

La publicidad no deseada se cuela en la red de microblogging y empieza a ser un problema preocupante

Uno de los lemas de Twitter es que 140 caracteres dan mucho de sí. Por desgracia, la máxima se verifica en el hecho de que el spam también ha llegado a ellos a pesar de la limitación de espacio. Proliferan en la plataforma los usuarios desaprensivos que crean perfiles falsos para enviar a sus contactos mensajes sin sentido, acompañados de enlaces a páginas de publicidad no deseada. En ocasiones, se llegan a usar robots. Como resultado, hay que hacer un trabajo extra para limpiar la lista de seguidores deshonestos. Aunque aún no está cuantificado, el spam empieza a hacerse notar también en Twitter.

Por JORDI SABATÉ MARTÍ /6 de junio de 2011

Si somos usuarios intensivos de Twitter, de quienes acceden al apartado de menciones para saber si se nos ha escapado la respuesta de alguno de nuestros contactos a un comentario, nos encontraremos que durante la semana recibimos varios “tweets” sin mucho sentido, de usuarios con perfiles femeninos y fotografías sugerentes. En su mayoría, estos usuarios tienen nombres extranjeros o indescifrables y acompañan el “tweet” con pocas palabras y un enlace acortado. Cuando pinchamos en el enlace, sea por curiosidad o por extrañeza, nos conduce a páginas de anuncios de productos anabolizantes, operaciones estéticas, compra de bonos financieros de otros países, etc. Es el modo por el cual el spam llega a Twitter.

Detectar al “spammer”

¿Cómo han llegado estos perfiles hasta nosotros sin que nos hayamos enterado? En general, Twitter informa por correo electrónico al usuario sobre los nuevos seguidores y permite ver sus perfiles, con el número de seguidores que tienen, la cantidad de usuarios que siguen y el número de “tweets” que han realizado. Aunque pueda parecerlo, esta información no es irrelevante. Esta red social se expande a gran velocidad y es frecuente recibir varias decenas de seguidores a la semana, o incluso al día, por lo que no siempre podemos estar atentos para analizar el perfil del nuevo seguidor.

Sin embargo, si nos fijamos con atención en los datos que nos reporta Twitter de un seguidor, podemos extraer conclusiones sobre su honestidad. Aunque no es una regla general, ya que a menudo los principiantes se hacen seguidores de otros usuarios sin estar guiados por una norma de intereses afines, el perfil del usuario “spammer” se caracteriza por ser seguidor de una gran masa de personas sin que a él le siga apenas nadie. También por utilizar una lengua extranjera y porque apenas tiene “tweets” en su cuenta.

Si captamos esta información en el correo electrónico, es recomendable acceder a la página de Twitter del usuario en cuestión y, en el apartado de configuración, bloquearle y avisar al servicio de que se sospecha que es un posible “spammer”. En función del número de denuncias similares por parte de otros usuarios, la plataforma tomará las medidas adecuadas y desactivará la cuenta denunciada.

Usuarios y robots sin actividad social

En realidad, el “spammer” no tiene una actividad social en esta red, salvo la de enviar un enlace de publicidad no deseada y que, en no pocas ocasiones, conlleva estafas como el phishing al máximo número de usuarios. Tanto el método como la intención apenas se diferencian en el fondo del spam que inunda nuestros servicios de correo electrónico. Como en general no seguimos a estos usuarios, nos pasan desapercibidos en nuestra línea de tiempo del servicio, el espacio donde vemos los “tweets” de nuestros contactos, algo que también sucede en el correo electrónico gracias a los filtros antispam.

Pero cuando accedemos al apartado de menciones para conocer si hemos pasado por alto algún requerimiento de otros usuarios a quienes seguimos, podemos encontrar varios de estos mensajes sin sentido aparente. Hasta hace un tiempo eran relativamente escasos, pero en el último año son más frecuentes. Algunos casos han sido notables porque los “spammers”, cuyos perfiles a menudo esconden robots activados por los ciberdelincuentes,han usurpado cuentas de usuarios famosos, sobre todo cantantes y actores, para mandar un mensaje publicitario a sus cientos de miles de seguidores. La usurpación, con spam masivo incluido, ha durado hasta que el personaje famoso la ha denunciado a Twitter y el servicio ha desactivado la cuenta.

¿Cómo combatir el spam?

La principal arma es el repaso activo de las menciones que nos hacen nuestros seguidores y otros usuarios que, sin serlo, nos mandan un mensaje. En cuanto detectamos una mención con spam, se debe denunciar mediante la opción “reportar spam”, aunque en general el “spammer” deja las cuentas muy rápido y crea otras nuevas para seguir su actividad. También cuando nos llegue la notificación de que tenemos un nuevo seguidor por correo electrónico, si sospechamos que sus rasgos son los característicos del “spammer” -muy pocos “tweets”, apenas seguidores, pero que sigue a muchas personas-, es recomendable denunciarle. El Centro de Ayuda de Twitter explica con más detalle cómo actuar.Nunca debemos abrir un enlace que nos mande un desconocido y menos si no va a acompañado de ningún texto, pues con toda seguridad se tratará de spam.

Otra alternativa es usar el programa TwitBlock, que entra en nuestra cuenta de Twitter -con nuestro permiso- y analiza uno por uno el comportamiento de nuestros seguidores, así como si se les ha bloqueado o denunciado como “spammers” en alguna ocasión por parte de otros usuarios. En función de estos parámetros, señala cuáles de ellos son sospechosos y da la opción de denunciarles. Para terminar, Twitter ha anunciado hace unas semanas que enviará por correo electrónico notificación de las menciones que se hagan al usuario. La medida ha levantado cierta polémica por la posible entrada de spam por esta vía, pero también puede servir para estar al tanto del nivel de spam que nos entra.

 Fuente: consumer.es

 

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