Diez años del 9/11

5/Jul/2011

Luis Padua

En septiembre se cumplirán 10 años del evento más terrible y, en muchos sentidos, trascendente de lo que va del siglo XXI: el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York y al Pentágono norteamericano.

Si usted se cuenta entre quienes creen fielmente en la explicación oficial de los hechos, permítame presentarle tres nuevos argumentos que abren francas puertas a la sospecha.

Uno: Se han encontrado pruebas contundentes de que hubo artefactos explosivos dentro de las torres del WTC. Nueve connotados científicos publicaron en “Open Chemical Physics” que detectaron la presencia de “termita” (thermite) en las muestras de polvo tomadas luego de la tragedia. La termita es un agente explosivo creado con óxidos metálicos y aluminio a altas temperaturas, que se usa para destruir el metal de los edificios durante las demoliciones controladas, entre otros usos.

Esto coincide con versiones surgidas en la primer conferencia de prensa de los bomberos de Nueva York, quienes alertaban de la probable presencia de explosivos en las torres. Sin embargo, en lo sucesivo los bomberos no volvieron a tocar el tema. Si en efecto hubo explosivos, éstos sólo podrían haberse colocado por personal capaz de infringir la seguridad del edificio tiempo atrás, lo que implicaría en los hechos a más personas e instituciones, y no sólo a los supuestos “secuestradores” de los aviones.

Dos: Hay fuertes declaraciones vertidas por elementos claves de la investigación, que, según se anuncia, aparecerán completas en un libro que se publica en un par de semanas (What Really Happened on 9/11, del autor Jim Marrs), pero de las cuales se adelanta lo siguiente: El ex ministro de justicia (Attorney General) de New Jersey, John Farmer, quien fungió como asesor de la comisión de investigación del 9/11, ha declarado que “en cierto nivel del gobierno, y en cierto momento (…) hubo un acuerdo para no decir la verdad sobre lo ocurrido”. Así mismo, el segundo hombre a cargo de la investigación, Thomas Kean, ha dicho: “Hasta este día no sabemos por qué NORAD [Defensa Aeroespacial de EEUU] nos dijo lo que nos dijo. Estaba muy lejos de la verdad”.

Tres: Un grupo de pilotos de la industria aérea que no ha dejado de investigar el tema, ha concluido que la puerta de la cabina de pilotos del vuelo 77 nunca fue abierta, por lo que no puede ser cierto que los “secuestradores” entraron a controlar el avión. Esto vendría a apoyar una audaz teoría de algunos sobre la posibilidad de que los aviones fueran “guiados” a control remoto para estrellarse contra las torres.

Estas tres revelaciones apuntan a lo que ya se ha dicho una y otra vez: que este ataque debe haber sido el resultado de una operación planeada y ejecutada por un grupo poderoso con capacidad de penetrar al gobierno y a agencias de seguridad e inteligencia, contratar terroristas y fabricar culpables; todo con el objetivo de provocar diversas reacciones militares, políticas y mediáticas.

¿Quién lo hizo?
Si los responsables son tan poderosos, será una de las preguntas más difíciles de contestar en el corto plazo. Habría que observar, sin embargo, qué resultados prácticos se obtuvieron y qué intereses se han fortalecido con esta terrible tragedia. Con suerte, algún grupo rival −pero igual de fuerte− pondrá de su parte para que los culpables aparezcan y paguen por esos cobardes crímenes.

Fuente: info7.mx/editorial

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: