Un reto para la seguridad del trabajo

CIENCIA | 18.07.2011

Cada vez hay más productos de nanomaterial en el mercado. En ellos se encuentran partículas diminutas – no más grandes que unos cuantos átomos. ¿Qué tan peligrosos son estos nuevos materiales realmente?

Partículas de nano-hierro.

La nanotecnología abre a fabricantes e inventores un mundo completamente nuevo. Así, por ejemplo, se pueden producir adhesivos, que se pegan a superficies lisas como los pies de una salamanquesa o materiales de los que resbala hasta la miel, como agua de una flor de loto. La nanotecnología también hace posible gafas de un cristal que no se empaña y en el ámbito de la medicina las partículas nano prometen nuevas formas de terapia.

Si los nanomateriales están fijados a la superficie, muchas de estas aplicaciones no le causan gran problema a los trabajadores para la seguridad del trabajo. Pero ésto deja de ser así, cuando las partículas nano son liberadas en forma de polvo al medioambiente o se verten a líquidos.

“Muchas veces también tratamos con materiales que producen mucho polvo”, explica el experto de sustancias peligrosas, Rolf Packroff, del Ministerio Federal para la Salud y Protección Ocupacional en Dortmund, “este polvo puede entrar a los pulmones.” Sobre todo le preocupan los materiales de consistencia líquida. “Por nuestra experiencia con el asbesto, tenemos que darle mucha importancia”, advierte el protector de trabajo.

Temor por fibras parecidas al asbest         

Sobre todo considera muy críticos los pequeños tubos de carbono, llamados nanotubos de carbono, porque éstos se pueden transformar en fibras, que bajo el microscopio semejan mucho a las fibras de asbest. Pero no es fácil de comprobar si éstas también podrían causar el mismo peligro, dice el investigador. Aclara que “no cada fibra produce cáncer. Hasta en los nanotubos de carbono hay grandes diferencias.”

La nanotecnología abre a fabricantes e inventores un mundo completamente nuevo.

El polvo fino sobre todo es peligroso para las personas porque puede introducirse a las vías respiratorias profundas y llegar hasta los alvéolos, explica su colega, el toxicólogo Thomas Gebel. El polvo menos fino, en cambio, se filtra en las vías respiratorias superiores por medio de los cilios. Pero en las vías inferiores éstos no existen.

“Ahí sólo hay células fagocitas que pueden eliminar el polvo”, explica el médico, “y, lamentablemente, esto funciona relativamente mal o relativamente despacio, y como los polvos no se pueden disolver, se acumulan a lo largo de nuestra vida y se vuelven problemáticos.” Esto puede llevar a  inflamaciones o  formar hasta tumores.

Polvos bajo el microscopio electrónico

Para averiguar si hay polvos nacivos en el lugar de trabajo, los científicos utilizan un instrumento llamado precipitador térmico. En este, el aire de la habitación se succiona a través de dos plaquetas con diferentes temperaturas. Ahí, los polvos ultrafinos se separan en una plaqueta de silicio. “Después, puedo examinar esta plaqueta de silicio”, así el experto de sustancias peligrosas.

Ahí se puede ver cómo son realmente las partículas: ¿Son partículas de polvo? ¿Qué tan difícil son de disolver? ¿Hay ahí fibras que los protectores de trabajo deberían clasificar de manera especial y cuál es la composición química de las partículas? ”Claro que también sabemos que de entrada hay químicos, como los metales pesados, que son un peligro y que no cambian con las nanopropiedades”, advierte el protector de trabajo.

Partículas pequeñas – superficies grandes

Para comprobar la existencia de polvos nocivos en el lugar de trabajo los científicos utilizan un instrumento llamado precipitador térmico.

Pero sí existe una diferencia esencial entre los químicos usuales y aquellos de formato diminuto: las partículas nano tienen una superficie mucho más grande que otras partículas. De ahí también existe la posibilidad de que el cuerpo absorba más rápido las sustancias nocivas. Pero mientras los investigadores todavía no sepan lo suficiente sobre el efecto de las sustancias, aconsejan que se tenga cuidado con su manejo.

Este peligro se puede evitar, si el fabricante liga los polvos en el proceso de producción a sustancias líquidas o sólidas. Otros nanomateriales se pueden procesar en forma de pastas o granulado. Si esto no es posible, también se pueden usar medidas técnicas, explica Miriam Baron del grupo profesional de Manejo de Materiales Peligrosos. Pero también precauciones personales como los tapabocas, gafas protectoras, guantes o trajes de protección pueden ser útiles.

Ya que muchos nuevos materiales no han sido explorados a fondo, siempre se aplica el principio de prevención al tratarlos. “Mientras haya falta de datos, se va a necesitar un nivel de protección muy alto”, acentúa Baron.

Autor: Fabian Schmidt/ Violeta Campos

Editor: José Ospina-Valencia

Fuente: dw-world.de

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