Controversia y confusión sobre las últimas revelaciones de Wikileaks: 8 cosas que debes saber sobre Wikileaks (4)

Wikileaks se ha convertido en un símbolo de resistencia al control de la información (y por extensión, nuestras vidas) por parte del gobierno y las corporaciones. Esta es la última entrega (4/4)

Sarah Jaffe* / Traducido por S. Burrach | Alternet.org | Para Kaos en la Red | sáb 17 de sep 2011 a las 6:02 |

7. Novedades sobre Julian Assange
El fundador de Wikileaks Julian Assange permanece bajo arresto domiciliario en su mansión en el Reino Unido mientras sigue luchando para evitar su extradición a Suecia por los cargos de acoso sexual que pesan sobre él.

También existe la posibilidad que pudiera ser extraditado a EEUU para enfrentarse a los cargos por las filtraciones de documentos. Por la publicación de los documentos sin editar podría incluso tener cargos en su país de origen, Australia. Entre todos los nombres existentes en los 251.287 documentos, uno pertenece al oficial de la Organización Australiana de Inteligencia. En el país, revelar ese nombre es un crimen.

La decisión sobre su extradición parece que tendrá lugar en próximo mes.

Mientras tanto, Assange es el objetivo personal de gran parte de la ira desatada por los medios “asociados” hasta ahora a Wikileaks, y los demás medios no parecen tener muy buena opinión del que se hace llamar activista radical.

8. ¿Es el final para Wikileaks?
“Nuestra promesa a las fuentes es que les protegeremos y  publicaremos, y que publicaremos causando impacto, y creo que todos tienen claro que cumpliremos  nuestra promesa”. Estas fueron las palabras de Assange en una conferencia que enunció en la Feria Tecnológica de Berlín.
¿Pero es realmente cierto?

El diario The Sydney Morning Herald escribió en sus páginas:
“Aproximadamente un año después  un software imprescindible fue eliminado por Domscheit-Berg y otro socio tránsfuga de Wikileaks: el mecanismo de confidencialidad de la web está fuera de servicio. Assange dice que la instalación estará funcionando pronto y que Wikileaks tiene información más sorprendente en sus servidores más seguros, y que esta se encuentra a la espera de ser mostrada.”

La noticia también señalaba que la popularidad de los cables de Wikileaks parecían estar menguando. El   impacto inicial que causó el primer video y los primeros cables se ha reducido a la fatiga; ahora hay más interés en ver cómo se han filtrado los cables que en los contenidos de los mismos.

Mary-Beth Snow escribió acerca del valor añadido que Assange suponía al tener a algunos medios como aliados:
“La publicación de los documentos en los periódicos New York Times,  The Guardian  y  Der Spiegelfue una estrategia muy astuta, pero hay que tener en cuenta su obsolescencia. El año pasado, Assange manifestó que “cuanto más grande e importante es el documento, mayor probabilidad existe de que se investigue, pero esto no es totalmente cierto. Simplemente se trata de oferta y demanda. Cuanto menor es la oferta, las expectativas crecen y la demanda crece, los documentos adquieren valor. Tan pronto como se lanza el material, todos los medios se hacen eco, la oferta aumenta exponencialmente y la información pierde valor, la demanda decrece.” Y ahora que Assange parece haber roto relaciones con los medios “asociados” a Wikileaks y ya ha publicado toda la información que tiene, si Domscheit-Berg ha eliminado los documentos del Bank of America, entre otras filtraciones, ¿cuál será el siguiente paso de Wikileaks? “¿Colaborará alguien con Wikileaks otra vez?”, se preguntó Mathew J.Schwarz en el programa Information Week. El diario The Sydney Morning Herald titulaba: “¿Nada más que filtrar?” Y Cringely señaló:

“A medida que los medios de comunicación dejan de ser independientes y son absorbidos por megacorporaciones, la información está a merced de sus intereses. Independientes, intocables, las fuentes incuestionables de secretos que los que están en el poder no quieren que usted sepa que podrían llenar el vacío dejado por la muerte del periodismo de investigación. Esa era la idea, de todos modos. La realidad resulta ser un poco diferente. “

Los medios de comunicación realmente independientes toman partida en una difícil batalla cuando tratan de exponer los secretos de las grandes corporaciones o los gobiernos más poderosos. Las posibilidades de obtener un acceso público a la información son desfavorables. Incluso con las revelaciones de Wikileaks, podemos advertir que poco ha cambiado políticamente. ¿Es la hora de un hacktivismo proactivo, como el practido por Anonymous y Lulzsec, o volverá Wikileaks con revelaciones más provocadoras?

* Sarah Jaffe es editora asociado en AlterNet, agitadora y twittera habitual.

Link: www.alternet.org/story

S. Burrach en Kaos en la Red

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