La indefinición económica de Rajoy aumenta el riesgo de la Deuda Pública española

Bruno Estrada López | Economista. Director de Estudios de la Fundación 1º de Mayo

nuevatribuna.es | 17 Noviembre 2011 – 11:37 h.

Si yo fuera un inversor que me dedicara a especular con deuda pública española estaría ligeramente inquieto. Quedan apenas cuatro días para las elecciones generales en España, en las que claramente va a ganar el Partido Popular y los mercados están desmadrados. La prima de riesgo de la deuda pública, la probabilidad de que no se pague la totalidad de la deuda, se ha incrementado hasta niveles no vistos desde que España entró en el euro.

Una causa determinante de ese incremento de la prima de riesgo es la falta de definición de las políticas europeas para hacer frente a la crisis del endeudamiento público de varios países del área euro. Esto “en prosa de roman paladino”, como dijo Gonzalo de Berceo, significa que los alemanes deberían asumir, para que el euro sobreviva, que sus impuestos deben ser el aval de gran parte de la deuda pública de los países del euro. Es lo que esta detrás de la propuesta de los “eurobonos”. Desde la perspectiva de los españoles, como avalados, no plantea ningún problema. Es lo bueno del Plan Marshall, que el dinero lo pusieron otros, en aquel momento histórico los estadounidenses. Pero es plenamente entendible que los presuntos avalistas, los contribuyentes alemanes, quieran obtener de los países con riesgo de impago de sus deudas públicas, antes de convertirse en garantes de esas obligaciones que son ajenas, compromisos suficientes de que tienen capacidad de pagarlas. Y en el caso de que no lo hagan, la famosa quita griega, que los bancos que han especulado con esos títulos también asuman parte del riesgo en el que han incurrido. Pero en eso no hay nada nuevo, cuanto más se retrase el acuerdo, más beneficio a corto plazo obtendremos los especuladores, aunque con un riesgo creciente de que la quita final sea mayor, si nos pillan con títulos que no hayamos colocado.

Pero, ¿por qué la prima de riesgo española sigue escalando posiciones, cuando un partido fiable va a ganar las elecciones? Su candidato a la Presidencia de Gobierno Mariano Rajoy ha insistido por activa y pasiva en la “trayectoria de eficacia de la gestión asuntos públicos [de los gobiernos populares] (…), somos previsibles y por tanto fiables”. Por eso, como inversor sensato que me dedico a especular con deuda pública española, lo primero que debo hacer es leerme el programa económico del Partido Popular. Así podré saber si sus políticas económicas van a permitir que recupere de la inversión que he realizado, me interesa analizar que medidas van a tomar para que el endeudamiento del estado español no se incremente tanto que haga impagable parte de la deuda. Descartado, por ahora, que sean los impuestos de los alemanes quienes la avalen.

Necesito, por tanto, que me ofrezcan unas propuestas fiables de impulso de la actividad económica, de generación de empleo, que permitan un incremento de los ingresos fiscales y una reducción del gasto por desempleo; o un marco previsible de incremento de los impuestos que, enfrentándose al enorme fraude fiscal, garantice que el déficit público no se desboque; o un recorte claro de los gastos públicos que opere en el mismo sentido. O, al menos, un plan para aplazar los férreos compromisos de reducción del déficit público, de llegar a un 3% en 2013, que el Gobierno español ha adquirido con la Comisión Europea.

Sobre este último punto, no albergo ninguna esperanza. El déficit público en 2011 superará ampliamente la previsión del 6%, y las declaraciones públicas de los portavoces populares caricaturizan la propuesta de renegociar los plazos como signo de falta de confianza en la capacidad de recuperación de la economía española. Tendrán que acelerar la reducción del gasto o el incremento de los ingresos.

Abro el Programa resumido del PP, mi objetivo en primer lugar es conocer las medidas concretas de impulso de la actividad económica. La primera de las 100 Propuestas me llena de desasosiego: “Presentaremos un plan completo y coherente de reformas estructurales para la estabilidad presupuestaria, el saneamiento del sector financiero, la liberalización de la economía, la reforma laboral y el impulso de la competitividad”. Devoro a toda prisa las páginas para encontrar algo más concreto y en el apartado de la industria aparece la medida 36: “Acometeremos las reformas estructurales necesarias para que las empresas españolas no se enfrenten a costes del capital y de producción más caros que sus competidores”.

Lo que quiere decir que hoy 17 de Noviembre no tienen ningún plan de reformas estructurales, y faltan cuatro días para las elecciones. Cierro abrumado el programa y pienso en vender inmediatamente los títulos de deuda pública española que tengo. Recapacito, respiro profundamente, me sosiego, y abro nuevamente el programa, tal vez yo me he equivocado en el objeto de mi búsqueda, me centro en las propuestas fiscales.

El programa del PP solo plantea bajadas de impuestos: para las empresas que generen empleo (15); sobre el ahorro, incluida la deducción por adquisición de vivienda habitual que es fue una de las causas del boom especulativo del ladrillo, y las familias numerosas (16); en el impuesto de sociedades que deben pagar las empresas (17); sobre el IVA que soporta la compraventa de viviendas (27); en el sector turístico en general (30); y en relación con la I+D empresarial (20). Recortar los ingresos públicos es una curiosa e innovadora forma de reducir el déficit público. No me desasosiego como antes y me dirijo a ver las propuestas sobre el gasto público, animado por las declaraciones recientes de la secretaria general del PP Maria Dolores de Cospedal de que “algunos (…) van a protestar mucho cuando el Gobierno [del PP] diga todo lo que hay que hacer para sacar al país de la crisis”. Tal vez dibujan un recorte del gasto público muy superior a la merma de ingresos fiscales de sus propuestas. Aunque actuar así puede contraer todavía más la economía española, no hay más que ver a Grecia.

Las medidas numero 2 y 6 me animan a seguir leyendo, y a mantener mis inversiones: “…estableceremos prioridades dentro de la política general de austeridad…”, “Racionalizaremos y, eventualmente, suprimiremos aquellos organismos, entes públicos y entidades instrumentales cuyas funciones pueda asumir la administración…” Pero hay algo que me empieza a escamar. Son solo declaraciones de intenciones, no hay ni un solo numero, ni concreción de partidas a reducir. Tan solo en la medida 72 observo una mención a la reducción de altos cargos, personal precario de la administración y coches oficiales. Si, si, no es risa “Abordaremos la racionalización de estructuras administrativas y costes. Reduciremos el número de altos cargos, personal eventual y los gastos corrientes. Haremos un uso más eficiente de los coches oficiales”

O sea que de recortes no tienen ni idea de por donde empezar ¡Menuda fiabilidad! Veo con detenimiento las propuestas sanitarias, de pensiones, de educación, de infraestructuras, de reforma del sistema financiero y solo no veo ninguna mención específica al recorte del gasto. Al revés, no se plantea ninguna reducción presupuestaria:

 • “El Partido Popular se compromete a preservar el carácter universal y la calidad de los servicios públicos que conforman el Estado del Bienestar”.

• “Culminaremos el saneamiento y la reestructuración del sistema financiero (8)”

• “Promoveremos el desarrollo de una red de AVE moderna, sostenible y eficiente, y favoreceremos su conexión con la red aeroportuaria (25)”

• “Mejoraremos la educación obligatoria y gratuita hasta los 16 años (38)”

• “Estableceremos un marco general de financiación para las universidades

que sea suficiente, estable y transparente (44)”.

• ”Adoptaremos todas aquellas medidas que garanticen el acceso universal a unas prestaciones sanitarias de calidad (52)”.

• “El Partido Popular está comprometido con el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones (55)”

Vamos, el Mundo Feliz. Cierro el Programa de las 100 medidas del PP apesadumbrado. Yo simplemente quería evaluar las posibilidades de recuperar una inversión de cierto riesgo, que a cambio tiene una rentabilidad más elevada de lo normal. Sí, la deuda del Reino de España tiene una prima de 460 puntos respecto a la de Alemania, pero es un negocio que no me parece seguro. Los del Partido Popular no mencionan ni una sola cifra que me permita evaluar los riesgos de mi inversión. La previsibilidad y la fiabilidad enunciadas reiteradamente por Rajoy se convierten en un acto de fe. Pero yo no soy un votante-creyente. No me meto a oscuras en un túnel que no parece que tenga salida. Conecto el ordenador y doy orden de vender mis títulos de deuda pública española en los mercados secundarios. Demasiado riesgo.

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